martes, julio 31, 2007

Un poeta que atraviesa puertas de papel


Ese gran poeta cubano que se llama José Kozer quería viajar a Matanzas, donde, Ediciones Vigía y otros esfuerzos mediante, había aparecido Réplicas, el primer libro suyo publicado en tierras cubanas.
Una noche de 1998 Alfredo Zaldívar, entonces director de Vigía, le puso ese volumen de versos en las manos y José Kozer lo dijo: con el fondo de su alma añoraba caminarla, pasearla, recorrer con detenimiento su plaza.
Ahora se cumple su deseo: ha viajado, viaja a todo lo largo y ancho de esta ciudad, y lo hace como ha hecho muchos otros viajes en su existencia: a través de la literatura, cuyas puertas de papel le han permitido desplazarse por encima de geografías y épocas.
Definitivamente ha llegado, como él quería, y el testimonio de su presencia se halla en las páginas del último número de la Revista Matanzas (correspondiente a enero-abril de 2007), que le dedica un dossier revelador de su luz.
Como plato fuerte se han servido cuatro textos suyos inéditos, en los que una vez más se aprecia que su obra “se sitúa en el mismo centro de la expresión cubana universal”, como bien se dice en el prólogo de No buscan reflejarse, una antología de sus versos que Letras Cubanas le editara en 2001.
Obra, por cierto, con una “prodigalidad tumultuosa” en la que se refleja cómo hace, o, mejor, cómo vive la poesía: a plenitud, de manera desaforada (al punto que alguien dice que hasta la fecha, cumplidos ya sus 67 años, ha escrito más de 7 mil poemas -y sigue).
José Kozer también se revela ante nuestras miradas con las profundidades que saben verle en cuatro materiales reflexivos en torno a su producción artística, publicados igualmente en esta nueva entrega de la Revista Matanzas.
Carlos García, por ejemplo, se refiere a la nada superficial “noción kozeriana de tropicalidad, de la cual el poeta deriva una reflexión estética muy seria sobre la literatura latinoamericana contemporánea (...), que lleva directamente al llamado neobarroco poético”.
Mientras, Victor Sosa advierte que “hace uso de varias estrategias discursivas: coloquialismo, oralidad aparente, libre fluir de la conciencia, omnipresencia del yo poético que se impone para parodiarse, para auto-mofarse y negarse finalmente a sí mismo”.
Un poeta ha atravesado puertas de papel y, ya ven, aquí se halla, riendo entre nosotros, en la ciudad en la que había soñado estar algún día.

No hay comentarios.: