martes, febrero 26, 2008

Revistas, criaturas perseguidas

Las revistas son una especie de antología de las diversas manifestaciones del pensamiento humano. Una antología inmediata. Mientras un libro demora -por lo general- cierto prolongado espacio de tiempo en salir del proceso editorial y de la imprenta, las revistas se hacen y mueven con mayor rapidez. Esa agilidad contribuye bastante a que sean fundamentales para la visualización y el dinamismo de los procesos culturales contemporáneos. Y también, ya en un plano más práctico, a que sean aguardadas siempre con avidez por lectores que necesitan conocer lo último, el palpitar del saber humano.
Para hablar largamente de esas perseguidas criaturas, en el Museo Provincial Palacio de Junco se desarrolló este lunes el Coloquio PASAR REVISTA. Las revistas culturales hoy, con la intervención de representantes de prestigiosas publicaciones cubanas.
En la cultura, como en la vida misma, ningún fenómeno existe de manera independiente, todo se interrelaciona. De este modo, mientras se sucedían las intervenciones se produjeron referencias a revistas que dejaron huellas en su tiempo y hoy son puntos de referencia hacia los cuales mirar, como Orto, Avance, Orígenes, Ciclón, Lunes de Revolución.
De modo particular, Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, se refirió a sus propios antecedentes como ‘revistero’, que se remontan a su labor en Pueblo y Cultura, la cual fue la antecedente de la actual Revolución y Cultura. Luego comentó el nuevo entusiasmo que le ha nacido con La Siempreviva (“como sucede con todos los noviazgos recientes”, dijo), que acaba de dar a la luz su segundo número y se propone aportar luces a favor de la literatura.
Por otra parte, se valoró “el estímulo a la reflexión ensayística sobre múltiples asuntos (sociedad, política, economía, cultura, deporte...) que ha constituido una revista como Temas”, según afirmó Denia García Ronda, su subdirectora.
La Gaceta de Cuba, la revista cultural más ‘perseguida’ hoy en día, también se lanzó al ruedo. Norberto Codina, su director, reflexionó en torno a las diversas etapas (unas más felices, otras menos) por las que había pasado a lo largo de los años, hasta que a finales de la década del 80, bajo el impulso de Carlos Martí, Lisandro Otero, León de la Hoz, Reynaldo González y otros, tomó el camino que ha seguido hasta la fecha, tiempo durante el cual se ha reafirmado en la vanguardia de la intelectualidad cubana.
De la Revista del Vigía habló Laura Ruiz, su editora. Planteó que piensan reestructurarla, para buscar una mayor pluralidad en sus proyecciones. Resultó alarmante conocer las dificultades materiales que enfrenta esa publicación, al punto de haber tenido que reducir a un número doble su salida anual. Todo por falta de diversos materiales imprescindibles para su realización manufacturada. Laura también mencionó a Mar Desnudo, un proyecto digital que desarrolla junto al poeta Abel González Fagundo.
Por último, llegó el turno a la Revista Matanzas, la organizadora del coloquio. Lourdes Díaz, su directora, destacó cómo Matanzas rompía se elevaba sobre la provincia y se convertía en una publicación universal, al prestar sus páginas a creadores nacionales y hasta extranjeros de primera línea, con enfoques diversos.
Después que todo acabó, unos cuantos casi corrieron hacia la recepción del Palacio de Junco, en cuya mesa habían colocado algunas revistas para vender. Ningún lector puede resistirse cuando ve una revista cerca.

Andar sobre la luz de Vigía

Ediciones Vigía acaba de presentar Andar sobre la luz, una bibliografía que abarca toda su labor desde que se fundara hace 23 años.
En el volumen se recogen datos esenciales (autores, editores, ilustradores, correctores, artesanos y recortadoras) de los 500 libros, revistas, sueltos, plegables y otras publicaciones que han editado en este periodo.
Agustina Ponce, directora de Vigía, agradeció de manera especial el aporte imprescindible de Driaxned Paz, que llevó la mayor parte del trabajo realizado para recopilar, detalle a detalle, los elementos recogidos en Andar sobre la luz.
Como editores se desempeñaron la propia Agustina, junto a Estela Ación y Gladys Mederos. El diseño lo concibió Rolando Estévez.

La historia es como la vida: con matices


En su natal ciudad de Colón, Eduardo Marrero ha desarrollado una interesante carrera como historiador, cuyo mérito más reciente fue su libro Julián de Zulueta y Amondo. Promotor del capitalismo en Cuba, que le propició premios como el de la UNEAC y el de la Crítica Científico Técnica.
El personaje que estudió es sumamente contradictorio, y catalogado entre esos que tienen sobre sí más sombras que luces, y que por lo general algunos investigadores evaden enfrentarse a los mismos.
¿Por qué decidiste asumirlo?
La historia no es una suma de hechos y personajes positivos, tampoco una dicotomía; es un mosaico de matices, y desgraciadamente – es comprensible – abundan las publicaciones que tienden a exaltar valores patrios. Siempre me pregunto, ¿en dónde situar a los otros?, porque sin ellos no hay historia posible. También sucede como en la actuación, los personajes “negativos” son los que permiten desarrollar con amplitud e intensidad las posibilidades de la creación.
Zulueta estuvo involucrado en cuanto negocio sucio hubo en el siglo XIX cubano, desde la trata de africanos y chinos hasta el contrabando de harinas, de ahí su enorme fortuna que le posibilitó fijar muchas de las estructuras económicas que perduraron por años.
De tus cinco libros publicados, tres son biografías. ¿Intencionalidad?
El género te permite contar con amplitud; la figura es el pretexto para hablar de economía, política, vestuario, música, teatro... durante un período relativamente largo. Siempre digo que no se trata de escribir la historia de Roma sentado en el parque de Matanzas, sino de escribir la historia de Matanzas sentado en un parque de Roma; entonces lo local o regional -que siempre son relativos– se enmascaran o desaparecen.
¿Prejuicios hacia otros géneros?
Cada hecho exige un modo narrativo, cuando no funciona la biografía recurro a otras expresiones, incluyendo la novela y el cuento, que a veces te permiten decir más. El soslayar estos cauces hace que se pierdan muchas historias interesantes, y muchos historiadores. En Zulueta, por ejemplo, comienzo los capítulos moviendo el discurso del presente al pasado, una licencia poco inusual para la “historia pura” y que algunos amigos me censuraron en el manuscrito. Tal vez lo “negativo” del personaje y estas transgresiones han contribuido a la buena acogida del libro.
¿Y el futuro?
Más despejado. Ya está en proceso editorial - en Ediciones Matanzas – Julio Reyes Cairo, donde volvemos al empeño – es en coautoría con Miriam Hernández - de desacralizar al héroe, porque mientras más humanos sean son más reales. Fue un joven con una actuación increíble, asaltado por inquietudes políticas, existenciales, deportivas, cognoscitivas. Murió, o fue asesinado, precisamente en la búsqueda de esas respuestas. Son tantos los proyectos que estoy por pedir una segunda vida.

lunes, febrero 25, 2008

Los puentes ya se abrieron

Un notable aporte para la comprensión de la literatura matancera resulta el libro Los puentes abiertos, del investigador Urbano Martínez Carmenate, dado a conocer hoy en el Museo Provincial Palacio de Junco.
Al presentar el volumen, el poeta y editor Alfredo Zaldívar señaló que se trata de un profundo recorrido por el panorama de las letras en este territorio desde sus mismos inicios hasta el 1844.
“Desde las alusiones a Matanzas por los cronistas de indias, comienza un viaje que no obvia los primeros textos escritos en la localidad, (aún cuando su valor no pase del documental), los espacios de vacío en que la producción literaria es nula o desvalorizable, la visón de los viajeros (pienso en el reverendo norteamericano Abiel Abot, uno de los primeros de tan ilustre saga, que aportaran a la historia local, otras miradas, y en el grabador francés Federico Miahle, imprescindible a la iconografía matancera); la llegada de la imprenta y las primeras publicaciones literarias (La Guirnalda) y las publicaciones históricas, el periodismo —en la que destaca la labor literaria de ese portento de modernidad que fue La Aurora—, la esclarecedora sección dedicada a la tertulia matancera con y con del Monte, la historiografía local, sus pioneros…”
Zaldívar destacó además “la clara exposición que hace el autor de la relación entre la ciudad y aquellos figuras que no siendo matanceros de nacimiento (Zequeira, Heredia, Plácido, Manzano, Tanco, Del Monte) dejaron aquí su traza, o pueden figurar con la misma plenitud que Milanés, en los cimientos de la matanceridad”.

La literatura es noticia


La literatura es noticia de primera. La XVII Feria Internacional del libro Cuba 2008 empezó.
Más de 400 títulos, con una tirada de cerca de 620 mil ejemplares, se hallan en las librerías de las cuatro ciudades de la provincia en las cuales se desarrolla este acontecimiento: Matanzas, Cárdenas, Jagüey Grande y Colón.
En Matanzas, en la calle Medio, donde se concentran las actividades, este lunes se vio a lectores ávidos tras los textos que deseaban. Algunos se iban para sus casas con dos o tres ejemplares en sus manos, otros se iban con diez, quince, veinte y hasta más.
También han comenzado a efectuarse diversas actividades culturales, vinculadas al mundo de las letras: conferencias, coloquios, presentaciones...
Pedro Betancourt García, primer secretario del Partido en la provincia, dijo que se trataba de un hecho trascendental para la promoción de la lectura y para de este modo contribuir a que las personas sean cada vez más cultas, más preparadas en todos los sentidos.

Ediciones Matanzas: libros como puentes


Ediciones Matanzas presentará en esta XVII Feria Internacional del Libro un total de 25 títulos, nacidos bajo la magia blanquinegra de la Risograph.
Alfredo Zaldívar, director de esa editorial, dijo que su propuesta en esta ocasión tiene el interés especial de venir con un rediseño editorial y gráfico, materializado a través de varias colecciones: La madrugada (Autores clásicos), La Aurora (Temas históricos), Cuarto menguante (para niños y jóvenes), Abra(noveles, inéditos), Puentes (contemporáneos), plaquettes de homenaje Manglar y uvero.
También publica la Revista Matanzas cada cuatro meses, la que dará a conocer sus premios anuales durante las celebraciones de la 17ma Feria en la subsede yumurina.
Desde el 2000, la digitalización de su labor ha propiciado una reanimación en sus diversos procesos. Aún así, el encuadernado y la compaginación se realizan de forma manufacturadas.
El arte final urge de recursos técnicos, muchas veces escasos, felizmente sustituidos por el colectivo de la imprenta.
Esta editorial da a luz además a las obras ganadoras de los premios nacionales Fundación de la Ciudad, José Jacinto Milanés y los Juegos Florales.
Ediciones Matanzas obtuvo por segunda vez, en el 2007, el Premio a la Mejor Edición y Diseño con el libro Tres Obras de Puskin, con traducción de Juan Luis Hernández Milián, edición de Alfredo Zaldívar, y diseño de Johann Enríquez Trujillo.
Se unió a sus lauros el Premio de Historia José Luciano franco por el libro El Castillo de San Severino, de Silvia Hernández Godoy.

Miradas de Vigía

Fundada en abril de 1985, llega Ediciones Vigía con aires de renovación a esta XVII Feria internacional del Libro. Sorprende con primicias estableciendo una nueva etapa en su labor.
Se presentará el poemario A propósito del fast track, de Teresita Fornaris, donde por primera vez se incorpora la serigrafía a los trabajos de diseño manual, a cargo de Guillermo Rojas.
Gracias a la paciente faena de la bibliotecaria Driaxned Paz, después de 22 años se expondrán a los visitantes los archivos de Vigía. Contienen 445 obras que abarcan pergaminos, libros, plaquettes, revistas y sueltos.
A propósito del natalicio de la escritora yumurina Digdora Alonso, Ediciones Vigía escogió el marco de la feria para realizar la convocatoria del premio que llevará su nombre.
Además, se presentará el libro de Digdora Constelación de la paloma, bajo el sello de la editorial cienfueguera Reina del Mar.
También dará a conocer el volumen de autoayuda Vivir, crecer, vivir de la doctora Teté Oliva, con diseños de Manolo García.
En homenaje a Antón Arrufat, a quien se dedica esta fiesta del libro y la literatura junto a Graciela Pogolotti, se presentará el libro Manual de inexpertos (Título provisional), que incluye 17 poemas del escritor (algunos inéditos).
El diseño y las ilustraciones son de Rolando Estévez.

domingo, febrero 24, 2008

Aldabón, la poesía y otros toques a las puertas de la literatura

La poesía (y muy buena poesía, por cierto) predomina entre las propuestas que para esta Feria del Libro trae Ediciones Aldabón, perteneciente a la Asociación Hermanos Saíz, de la provincia de Matanzas.
De los siete volúmenes que presentará en esta ocasión, cuatro son dedicados a ese género literario que, según José Lezama Lima, es “misterio clarísimo” o “claridad misteriosa”, y también “resurgimiento del verbo”.
Celebrada novedad resultó la publicación de Las cordiales aldeas, del poeta Valery Shamshurin, una de las voces fundamentales de la literatura rusa contemporánea, escuchada en tierras matanceras gracias a la traducción de Juan Luis Hernández Milián.
También fueron muy bien recibidos El arte de aprender a despedirse, de Damaris Calderón, que se adentra en el drama del viaje; La desnudez del ángel, de José Manuel Espino, quien mediante el haiku da a la luz sus búsquedas poéticas; y Encima de chapas de refresco, de Teresa Fornaris, cuyos versos poseen una rara fuerza lírica, y lanzan a la vez rayos de luz y ráfagas de sombras, como sucede en la vida cotidiana.
Además de estos volúmenes de poesía, Ediciones Aldabón publicó el pasado año dos obras de teatro: Zu, de Tania Jiménez, y Restauración, de Javier Mederos, así como Historia Clínica de un héroe, de Norge Céspedes, un libro “testificante del altruísmo de nuestro Martí”.

Fresco torrente de libros


El libro se impone abrumadoramente, lo inunda todo con su presencia. Las ciudades se vuelven libros. En las calles, en las paradas, libros. En el trabajo, en la casa, en cualquier otra parte, libros.
Quizás por única vez en el año, las grandes colas no se hacen frente a bodegas, mercados agropecuarios, placitas u otros establecimientos de ese tipo. Lo que se llena de gente son las librerías y kioskos en donde se puede acceder a esas mágicas puertas de papel, que llevan a lo más profundo del ser humano, a su historia, a su experiencia, a su imaginación.
Suelto va el río, decía José Jacinto Milanés en uno de sus versos, al contemplar el agua fresca, resbalando a toda carrera, tal vez por el cauce del San Juan. Otro río corre ahora por Matanzas: un río de libros. Un río que, para más, también lleva su caudal a otras tres ciudades de esta provincia: Cárdenas, Colón y Jagüey Grande
Así, como fresco torrente, la Feria Internacional del Libro ha llegado, se iniciará este lunes 25 de febrero, y se extenderá hasta el próximo domingo 2 de marzo, tiempo suficiente para que cada cual mitigue su avidez de letras, de conocimientos, consiguiendo el título o, como seguro ocurrirá en la mayoría de los casos, los títulos que ya se le han atravesado entre los párpados, como diría Eduardo Galeano.
Ofertas hay, y corren a cargo de editoriales nacionales y locales (Matanzas, Vigía y Aldabón) que las brindan a manos sueltas, pues sus propuestas abarcan diversos temas: literatura para adultos e infantil, historia, filosofía, economía, política, ciencia y técnica, deporte...
Por otra parte, en cada localidad se organizarán actividades paralelas que darán un matiz de fiesta amplia, de fiesta innombrable a esta nueva edición de la Feria del Libro. Habrá presentaciones de textos, lecturas de escritores, conferencias, coloquios...
“En la vendimia/ habrá quien apisone/ mi corazón”, asegura un haiku del poeta matancero José Manuel Espino. Parodiando en algo lo que afirma, podría decirse que en la vendimia de esta Feria, siempre habrá un libro, o alguna propuesta cultural que apisone el corazón de quienes se lancen a vivir a fondo esta aventura de las letras que ya casi empieza.

miércoles, febrero 20, 2008

Pogolotti y Arrufat serán bienvenidos en Matanzas

En la provincia de Matanzas serán muy bien recibidos Graziella Pogolotti y Antón Arrufat, a quienes se dedica la Feria Internacional del Libro Cuba 2008.
Ambos reconocidos escritores recibirán homenajes especiales en suelo matancero, en el cual se desarrollará esa gran fiesta del libro desde el próximo lunes 25 de febrero hasta el domingo 2 de marzo.
De la ensayista y crítica Graziella Pogolotti (Premio Nacional de Literatura 2005) se presentarán sus libros El ojo de Alejo, Experiencia de la crítica y Las polémicas culturales de los 60, en una actividad que se efectuará el primero de marzo en la Galería Provincial de Arte Pedro Esquerré.
En el caso del dramaturgo, narrador, poeta y ensayista Antón Arrufat (Premio Nacional de Literatura 2000), tendrá la particular satisfacción de ver publicados dos nuevos volúmenes suyos en casas editoriales matanceras.
Ediciones Matanzas dará a conocer Las máscaras de Talía, un ensayo en el que profundiza en torno a la obra de la escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda. Alfredo Zaldívar asumió la edición de esta propuesta, y Johann E. Trujillo el diseño. Se presentará el 29 de febrero en la filial provincial de la UNEAC.
Manual de Inexpertos se titula el cuaderno conformado por 18 poemas inéditos suyos que le ha preparado Ediciones Vigía, con diseño de Rolando Estévez, y que se pondrá a disposición de los lectores en propio día 29, pero en Ediciones Vigía.
Además de estas presentaciones, Pogolotti y Arrufat serán bienvenidos mediante otras actividades culturales que servirán para rendirle el homenaje que merecen por sus sólidos aportes al desarrollo de la literatura cubana.

Email inédito de Faulkner gana Premio de Amor Varadero

Con el poema “Último email inédito de Faulkner”, Luis Pérez de Castro (residente en la provincia de Villa Clara) ganó el Premio de Amor Varadero 2008, en el que participaron más de 200 poetas cubanos.
En esta XXVII del certamen, se otorgaron menciones a “Casa Paralela”, de Carmen Hernández Peña (de la provincia de Ciego de Ávila), “Amante de Safo”, de Gilberto Alonso (de Matanzas), y “Pornográfica intromisión de la mujer cuadrada dentro de un cuarto oscuro”, de Ronel González (de Holguín).
Los poetas Félix Contreras, Sidroc Ramos y Juan Luis Hernández Milián integraron el jurado, cuyo veredicto se dio a conocer el 14 de febrero, Día de los enamorados, en una ceremonia en la cual participó Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura, quien realizó una lectura de algunos de sus textos dedicados a esa temática.
Durante la actividad, se presentó el libro “Sínodo de María”, de Hugo Odelín Santana, ganador en el 2007 de este reconocido concurso literario, auspiciado por la Casa de Cultura de Varadero.

miércoles, febrero 06, 2008

El cuento del siglo XXI (II)

Además de publicar libros fundamentales para el desarrollo del cuento(como Música de Fondo, de Daneris Fernández, y Confesiones on line, de Mabel R. Cuesta), Ediciones Aldabón aportó una singular antología del género en la Matanzas del XXI: La Hora 0.
Compilada y editada en 2005 por Isnalbys Crespo y Alberto Abréu, presentó como carta credencial una selección orientada hacia la heterogeneidad, hacia la recepción de “los diferentes imaginarios y sujetos hacia los que se explaya la escritura del cuento de principio de siglo (...) y la pluralidad de registros dentro de la cual conviven varias promociones de autores”, según se alertaba en el prólogo del volumen.
Recogió un total de 27 autores, cuyas soluciones al enfrentar el hecho artístico son muy diversas, como se aprecia en las secciones en que se organiza la propuesta en dependencia de cada perspectiva.
Así, hay una dedicada “al espacio textual, los delirios de la fabulación y las jugarretas del lenguaje en sus batallas por nombrar lo real, desmontarlo, haciendo aflorar su contrasentido”, en la que textos de Aramís Quintero y, sobre todo, de Charo Guerra sobresalen (Charo, por cierto, acaba de publicar un libro de cuentos en una editorial nacional, donde seguramente reúne estos y otros publicados en revistas).
Mientras las otras secciones abordan la relación hombre-mujer, al tema de la negritud, al cuento breve, a la literatura gay y lésbica.
Junto a narradores ya conocidos por la publicación anterior de algún libro: Alberto Abréu, Mabel, Daneris, Aramís, José Menocal, Teresa Cárdenas, Elvira García Mora, Alfredo Chacón Zaldívar..., salieron a la luz otros que empezaban: Jorge Sabido, Dianelys Pérez, Ever Poll, Josué Pérez Molina, Lenin Masó, Arturo Fernández Pastrana..
Llama la atención que junto a los narradores “habituales” da cabida a varias poetas que habían comenzado a incursionar con éxito en el cuento, como era el caso de Mae Roque, Mabel Diez, Javier Mederos (también dramaturgo) y Loreley Rebull.
Carilda Oliver Labra se incluyó a partir de que en 2004 Letras Cubanas diera a conocer una carta que tenía bajo la manga: el libro de cuentos A la una de la tarde, con historias que había escrito a lo largo de su vida, elogiadas pródigamente por Antón Arrufat en uno de los ensayos de El hombre discursivo.
En La hora 0 también debe destacarse el relato “Fiebre de Girasol”, ganador de una edición de la Bienal de Narrativa de Colón, y recogido por Chacón Zaldívar en su libro El Caballo y las voces (Ediciones Matanzas, 2006). “Fiebre de Girasol” establece un efectivo diálogo intertextual con Cartas a Theo, de Van Gogh.
Quiero referirme además a las obras de Alberto Abréu, a las que puso en la antología, y a las que aun permanecen inexplicablemente inéditas. Tiene un solo libro de cuentos editado: El gran mundo. Sin embargo, por lo que él mismo confesó, en la casa, engavetados, mantiene dos o tres. Algunos pudieron escucharse en una lectura ocasional por ahí. La marginalidad seguía siendo la línea fundamental, pero ya con un estilo más depurado, más profundo.
La multiplicidad de miradas, de modos de hacer, es una característica distintiva en el panorama general de la cuentística contemporánea cubana, como afirma el escritor granmense Yunier Riquenes en un artículo publicado no hace mucho en la revista El Caimán Barbudo.
La hora cero, con sus búsquedas, con sus alumbramientos en torno a zonas no exploradas de la narrativa en el territorio, avizora lo que pudiera ser un futuro promisorio en el cultivo del género.

lunes, diciembre 31, 2007

El cuento del siglo XXI (I)

En el transcurso del aun temprano siglo XXI, se han publicado unos quince libros de cuentos para adultos, concebidos por escritores nacidos o residentes en la provincia de Matanzas, en su mayoría bastante jóvenes y por tanto, hecho lógico, enfrascados en una lucha inicial por definir sus voces, sus estilos.
Tal ‘abundancia’ contrasta con la última década del siglo XX, momento en el que (debido sobre todo a las carencias materiales del llamado período especial) se produjo una profunda sequía editorial. Por suerte, al menos dejó dos volúmenes recordables: El gran mundo, de Alberto Abréu, y Cuentos de sombras, de Aramís Quintero.
Otra historia es la del siglo XXI, sobre todo porque trajo una “apoteosis de la palabra impresa”, como denominara el poeta Reynaldo García Blanco al nuevo panorama editorial planteado en 2000, tras el surgimiento del Sistema de Ediciones Territoriales, apoyado en las posibilidades de la tecnología de impresión digital RISOGRAF.
Como en el resto de las provincias, Matanzas contó así con una casa editora para difundir las producciones literarias de los autores locales, hasta ese momento atados de manos pues les era complejo acceder a las también deprimidas editoriales nacionales.
Aunque pudiera decirse que la poesía, la literatura infantil y la investigación histórica son los géneros más publicados desde esa etapa, los narradores también han aprovechado bien esa oportunidad.
Entre otros volúmenes de narraciones breves, en este nuevo siglo han salido a la luz: Asunto de familia (Ediciones Matanzas –EM-, 2001), de José de Jesús Márquez, Cuentos no velados (EM, 2003), de Eugenio Leiva Elías, y La anunciación (EM, 2002), de Pijín Pastrana Acosta, cuyas propuestas, si bien poseen logros parciales no son de las más significativas, debido sobre todo a desbalances tanto en el orden estilístico como en el abordamiento de los temas.
De manera indudable, textos de mayor calibre en su concepción estética integral resultan: Agua de Lavanda (EM, 2005), de Elvira García Mora, Paisajes en el borde (Ediciones Aldabón, 2005), de Isnalbys Crespo, y Variaciones de Claroscuro (EM, 2005), de José Rodríguez Menocal.
En los tres casos, hay ya voces, estilos, poéticas bien definidas y que saben indagar a fondo, con pericia y perspicacia, en las zonas cognoscitivas en las cuales se mueven. Pudiera señalársele, sobre todo a Paisajes... y a Variaciones..., la diferencia de calidades que existe entre algunas de las narraciones, lo cual va en contra del libro como todo, como producto artístico página a página, renglón a renglón, palabra a palabra.
En ese sentido, quizás las propuestas ‘más completas’, y la vez las más significativas, sean dos presentadas en 2003 por Ediciones Aldabón: Música de fondo, de Daneris Fernández, y Confesiones on line, de Mabel Rodríguez Cuesta.
Si bien cada uno asume el hecho literario desde perspectivas escriturales bien alejadas, es común para ambos casos la sutileza a la hora de resolver las disyuntivas que frente a la vida cotidiana se plantean sus personajes.
Daneris lo hace desde una visión más clásica, cercana a Hemingway, a la literatura norteamericana; Mabel se presenta ‘menos convencional’, y en cierta forma recordando a la Nathalie Sarraute de Tropismos.
Acaso constituya eso: la diversidad estilística (a lo que se debe agregar también la temática), uno de los aspectos esenciales que han dado perfil distintivo a la labor de los orfebres de la cuentistica matancera en estos albores del siglo XXI.

miércoles, octubre 03, 2007

Dan a conocer ganadores del concurso Fundación de la ciudad de Matanzas

Ya se dieron a conocer los ganadores del concurso literario Fundación de la Ciudad de Matanzas, que en esta primera edición había convocado en los géneros de poesía, novela y ensayo.
Según una nota de prensa del Comité Organizador del certamen, el habanero Daniel Díaz Mantilla recibió el premio en poesía por su cuaderno Los senderos despiertos, escogido por un jurado que integraron Ricardo Alberto Pérez, Arístides Vega Chapú e Israel Domínguez.
Mientras, Demonios en La Habana (o La Historia Oculta tras la Muerte del Obispo Montial), del también habanero Jorge Fernández Crespo, triunfó en novela, según el criterio del jurado, formado por Laidi Fernández de Juan, Jorge Ángel Hernández Pérez y Laura Ruiz Montes.
En ensayo, las matanceras Marta Silvia Escalona y Silvia Hernández Godoy ganaron con la propuesta El urbanismo temprano en la Matanzas intrarríos (1693-1840). En este caso, los textos fueron evaluados por Víctor Fowler, Yamil Díaz y Norge Céspedes.
El evento lo ha organizado el Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés, Ediciones Matanzas y el Centro del Libro y la Literatura , con el auspicio de la Dirección Provincial de Cultura y los Órganos de Gobierno del municipio y la provincia.
El 12 de octubre, fecha en que se conmemora el aniversario de fundación de Matanzas, se entregará oficialmente el premio, consistente en Diploma, Trofeo, 5000.00 pesos (MN), y la publicación del libro por Ediciones Matanzas.

jueves, septiembre 27, 2007

Por primera vez Premio de la Crítica para libro matancero


Con el libro Más horribles que yo, del escritor Luis Lorente, Ediciones Matanzas ha recibido por primera vez en su historia el Premio de la Crítica, reconocimiento anual que distingue las mejores propuestas literarias publicadas en toda la Isla.
Editado por Alfredo Zaldívar, y con diseño de Johann E. Trujillo, el volumen se presentó con gran éxito en la Feria Internacional del Libro del año pasado y sorprendió por su notable calidad integral.
Según afirma Zaldívar, “Más horribles que yo recoge poemas y prosas en su mayoría de temas y personajes matanceros, textos en los que asumen papel esencial el fino humor y sobre todo la memoria, como provocación y evocación”.
Luis Lorente, nacido en la matancera ciudad de Cárdenas en 1948, ha publicado ya unos cuantos volúmenes. Esta es la segunda vez que gana el Premio de la Crítica. Antes le habían adjudicado también galardones como el David y Casa de las Américas.
En esta nueva edición del Premio de la Crítica, correspondiente al 2006, triunfaron otros nueve libros: los poemarios Born in Santa Clara, de Sigfredo Ariel, y Catch and release, de Reina Maria Rodríguez; los ensayos Calzar el coturno americano, de Elina Miranda, y Los nuevos paradigmas: prólogo narrativo al siglo XXI, de Jorge Fornet; las novelas Las edades transparentes, de Lourdes González, y Perro Viejo, de Teresa Cárdenas (para niños y jóvenes); los libros de cuentos Ámbito de Hipermestra, de Mercedes Melo, y Corazón de libélula, de Nersys Felipe (para niños y jóvenes); y el Teatro escogido, de Eugenio Hernández.
Seis editoriales fueron reconocidas en total: Letras Cubanas y Unión encabezan los premios, con tres en cada caso, y uno cada una obtuvieron Matanzas, Oriente, Casa de las Américas y Alarcos.
El Jurado, integrado por Enrique Saínz (Presidente), Ivette Vian, María Elena Llana, Nara Araújo, Jesús David Curbelo, Norge Espinosa, Alex Pausides y Reinaldo Montero, sesionó en el Centro Cultural Dulce María Loynaz de esta capital, donde será otorgado oficialmente el Premio, el 22 de octubre a las cinco de la tarde.

miércoles, septiembre 26, 2007

Vigía publica poema inédito de Digdora Alonso

En un pergamino finamente elaborado, Ediciones Vigía acaba de publicar un poema inédito de Digdora Alonso, notable escritora fallecida el pasado primero de junio en su natal ciudad de Matanzas.
El poema se titula Incógnita. El diseñador Rolando Estévez, uno de los grandes amigos de la poetisa, lo halló entre la papelería que ella le legara y que, para beneficio general de la cultura cubana, podrá consultarse libremente en un pequeño archivo inaugurado en Vigía.
Además de presentarse el pergamino, como parte del agradecimiento a su aporte intelectual se colocó una placa de cerámica con un poema suyo frente a la margen del río San Juan, justo a un costado del parque que rememora a los emigrantes canarios fundadores de Matanzas
Entre los libros más significativos publicados por Digdora Alonso a lo largo de su vida, se encuentran Yo, mi desconocida, Bajo el hongo, Como un ángel cierto, Rosa de Jericó y otros poemas, Contemplaciones y Casi invisible al atardecer.
El año pasado Ediciones Matanzas había dado a la luz Pájaro y Luna, una antología en la que se hacía una selección de los poemas en los que Digdora Alonso ha reflexionado en torno a la naturaleza, sin duda uno de sus más frecuentados temas.

Incógnita
¿Dónde está el cementerio de los pájaros?
¿A qué lugar remoto y desconocido
emprenden su último y definitivo vuelo?
Algunos los he visto morir, casualmente,
por el impacto brutal de un autobús
o la criminal audacia de un tirapiedras
Pero los otros, ¿en qué lugar reposan?
¿O es que acaso nunca mueren, sino
que un día, volando simplemente,
se vuelven aire, luz, color o música?
¿Serán ellos los únicos y privilegiados seres
Que entran sin reparo al Paraíso?Creo que nadie nunca lo sabrá.

viernes, septiembre 07, 2007

El Quijote hermana hombres

Una curiosa anécdota que en 1885 le ocurrió a su padre (un general mambí) en Ciénaga de Zapata, sirvió como punto de partida para que la escritora Dulce María Loynaz (1902-1997) reflexionara en torno a esa gran novela que se llama Historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
La poeta cubana señalaba, de manera específica, los grandes valores humorísticos de esa obra universal. Lo hizo durante el discurso que pronunciara en 1993 al recibir oficialmente el Premio Cervantes de Literatura.
Al publicarlo en Cuba, Dulce María lo tituló “La risa, cuando puede participarse, hermana a los hombres”. A continuación, reproducimos algunos de sus más interesantes fragmentos:


“En su libro Memorias de la Guerra cuenta mi padre, el general Enrique Loynaz del Castillo, cómo, recorriendo la Ciénaga de Zapata durante la campaña de 1885, vino a dar a un claro del bosque donde un oficial del ejército español dormía con la cabeza apoyada en un libro. Al ruido de pisadas en las hojas secas despierta el durmiente que viéndose sorprendido escapa dejando abandonados en el suelo un estuche de cuero y el libro que le sirviera de almohada. Mi padre recoge ambas cosas, entrega al oficial que le acompaña el estuche donde brillaba la rica joya y retiene el libro en cuya cubierta empieza a leer: Historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha por don Miguel de Cervantes y Saavedra.
Continuando la marcha por la inhóspita zona, mi padre y sus compañeros se extravían y tras caminar un buen trecho, rendidos de fatiga, se sientan en el tronco de un árbol derribado. Mi padre abre el libro y empieza a leer para sí, y luego se interrumpe con risa que no ha podido contener.
-¡Siga, siga riendo! -dicen los otros-, que esa risa nos hace pensar que ya usted encontró el modo de salir de este infierno-. Mi padre vuelve a leer el párrafo que provocó su hilaridad, esta vez en voz alta. Y todos ríen juntos, como si, en efecto, ya vieran resuelta la angustiosa situación.
La risa, cuando puede participarse, hermana a los hombres. Por otra parte no es difícil llorar en soledad y, a cambio, es casi imposible reír solo.
La risa es una sustancia casi volátil, quiero decir difícil de conservar. Lo que hacía reír a nuestros abuelos ya hoy no nos hace reir (...)
Por eso considero importante detenerme en resaltar esta faceta del libro inmortal (...)
Mi padre lee algunos pasajes del Quijote y ríe. Pero, ¿dónde se encontraba mi padre?, en la más difícil de las situaciones, perseguido y extraviado en plena selva tropical. Las condiciones no podían ser más adversas y, sin embargo, mi padre ríe tan espontáneamente que su risa es contagiada a sus compañeros. ¿Quién hizo el milagro? Un hombre que vivió hace cuatrocientos años y lo suscitó con palabras escritas en un papel.
A lo largo de los siglos este libro ha sido leído, releído y comentado. Es difícil hallar otro con tanta repercusión en los hombres de distintos tiempos y distintos países (...)
Hay quien pretende que Cervantes solo se propuso ridiculizar y por tanto erradicar los libros de caballería tan en boga en su tiempo. Rechazo esta tesis: Me parece que rebaja el mérito del gran escritor y de la gran obra.
Equivaldría a decir que Cervantes apuntó a una codorniz y cobró un águila real.
Nunca me he afiliado a las teorías casuales, creo que en todo hay un origen y un propósito (...)”

martes, julio 31, 2007

Un poeta que atraviesa puertas de papel


Ese gran poeta cubano que se llama José Kozer quería viajar a Matanzas, donde, Ediciones Vigía y otros esfuerzos mediante, había aparecido Réplicas, el primer libro suyo publicado en tierras cubanas.
Una noche de 1998 Alfredo Zaldívar, entonces director de Vigía, le puso ese volumen de versos en las manos y José Kozer lo dijo: con el fondo de su alma añoraba caminarla, pasearla, recorrer con detenimiento su plaza.
Ahora se cumple su deseo: ha viajado, viaja a todo lo largo y ancho de esta ciudad, y lo hace como ha hecho muchos otros viajes en su existencia: a través de la literatura, cuyas puertas de papel le han permitido desplazarse por encima de geografías y épocas.
Definitivamente ha llegado, como él quería, y el testimonio de su presencia se halla en las páginas del último número de la Revista Matanzas (correspondiente a enero-abril de 2007), que le dedica un dossier revelador de su luz.
Como plato fuerte se han servido cuatro textos suyos inéditos, en los que una vez más se aprecia que su obra “se sitúa en el mismo centro de la expresión cubana universal”, como bien se dice en el prólogo de No buscan reflejarse, una antología de sus versos que Letras Cubanas le editara en 2001.
Obra, por cierto, con una “prodigalidad tumultuosa” en la que se refleja cómo hace, o, mejor, cómo vive la poesía: a plenitud, de manera desaforada (al punto que alguien dice que hasta la fecha, cumplidos ya sus 67 años, ha escrito más de 7 mil poemas -y sigue).
José Kozer también se revela ante nuestras miradas con las profundidades que saben verle en cuatro materiales reflexivos en torno a su producción artística, publicados igualmente en esta nueva entrega de la Revista Matanzas.
Carlos García, por ejemplo, se refiere a la nada superficial “noción kozeriana de tropicalidad, de la cual el poeta deriva una reflexión estética muy seria sobre la literatura latinoamericana contemporánea (...), que lleva directamente al llamado neobarroco poético”.
Mientras, Victor Sosa advierte que “hace uso de varias estrategias discursivas: coloquialismo, oralidad aparente, libre fluir de la conciencia, omnipresencia del yo poético que se impone para parodiarse, para auto-mofarse y negarse finalmente a sí mismo”.
Un poeta ha atravesado puertas de papel y, ya ven, aquí se halla, riendo entre nosotros, en la ciudad en la que había soñado estar algún día.

miércoles, julio 18, 2007

Pita, mención en el Mangle Rojo

Con el cuaderno Los legados del error, el poeta Luis Lexandel Pita (Jovellanos, 1972) obtuvo mención en el concurso literario nacional Mangle Rojo 2007, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, de Isla de la Juventud.
Pita ha publicado varios libros, además de obtener reconocimientos en importantes certámenes literarios nacionales como el José Jacinto Milanés y el Nosside del Caribe. Aparece en antologías como Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo, de Letras Cubanas, y La última cena, de Ediciones Matanzas.
En esta nueva edición del Mangle Rojo, en la categoría de poesía compitieron en total unas 50 propuestas.

domingo, abril 29, 2007

Pájaro y Luna



La antología Pájaro y Luna (Ediciones Matanzas, 2006) recoge una exquisita selección de los poemas en los que Digdora Alonso ha reflexionado en torno a la naturaleza, sin duda uno de sus más frecuentados temas.
Rolando Estévez, también poeta, se encargó de escoger los textos, tomando como base los libros Como ángel cierto (Unión, 1988), Casi invisible al atardecer (Matanzas, 1984), Yo, mi desconocida (Unión, 1998), Contemplaciones (Unión, 2004), Rosa de Jericó y otros poemas (Vigía, 2004), y algunas composiciones inéditas.
Según afirma Gaudencio Santana, editor de este volumen, se trata de versos “en los cuales conversa con nosotros un pájaro, una araña, un gato que recuerda el haber sido un dios”, signos elementales “que Digdora va llenando de contenido, como un deseo propio por trascender aparentes insignificancias y llegar a decirle a los seres humanos que a veces lo que menos llamativo nos resulta es esencia de la poesía”.
O, mejor, esencia de lo que es el hombre, pues la verdad es que en el fondo ella toma a la naturaleza, parte de la naturaleza para arribar al hombre, a su existencia en sentido general (a sus inquietudes, a los movimientos de su alma, de su vivir cotidiano).