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martes, septiembre 04, 2012

¿Ocultan poema de Piñera con influencia de Lezama?


La no inclusión del poema “La destrucción del danzante” en las principales antologías de Virgilio Piñera publicadas en Cuba, podría estar relacionada con el hecho de que ese texto presenta determinada influencia de la peculiar escritura de José Lezama Lima.

Así lo especula Roberto Méndez Martínez en un artículo que se da a conocer en las páginas de la Revista Matanzas, en su segundo número de este año, correspondiente a los meses de mayo a agosto, y dedicado por completo a la vida y obra de Piñera.

“La destrucción del danzante” se publicó originalmente en 1948, en la revista Clavileño. Cinco años después, Cintio Vitier lo incluyó en la antología Diez poetas cubanos. Sin embargo, Piñera lo excluyó de la antología personal La vida entera (1969), y Antón Arrufat, su albacea, tampoco lo incorporó al preparar La isla en peso (1998 y 2012). Arrufat, en el prólogo de ese volumen, plantea que el texto ha sido elogiado por “críticos despistados”, y Roberto Méndez cree que esto no es más que un estratagema para “que quien quiera volver a aproximarse al poema se sienta incluido en el molesto calificativo”.

“A estas alturas, no habría que ser crítico, sino un lector medianamente avisado para preguntarse ¿qué nos están escamoteando el poeta y su albacea?”, razona Méndez.

Más adelante valora que quizás todo se deba al deseo de ocultar su proximidad con el grupo Orígenes y su modo de hacer poesía, así como a una enunciación demasiado solemne de sus angustias, un tono que no tendría mucho que ver con sus futuras búsquedas expresivas.

Según afirma, “resulta evidente la cercanía de esta composición a la poética inicial de José Lezama Lima”, y es algo que se aprecia “desde el punto de vista del manejo del lenguaje —especialmente en el modo barroco de adjetivar— y en lo tropológico”.

Sin embargo, Méndez estima que no debiera existir motivo alguno para ocultar esta composición, sin lugar a dudas un texto de aprendizaje “donde se reúnen huellas variadísimas, no solo las ya apuntadas de Lezama”, sino otras como las de Federico Gacía Lorca, Eugenio Florit y Emilio Ballagas.

A su juicio, no aceptar esta obra resultaría imprudente, “sería mutilar su legado y olvidar páginas valiosas”, y a la vez constituiría un acto contradictorio, pues incluso hay otros poemas que también se encuentran marcados por la influencia lezamiana (“Elegía así”, “Los desastres”) y jamás fueron repudiados.

Doctor en Artes, poeta, narrador y ensayista, Roberto Méndez Martínez es miembro de la Academia Cubana de la Lengua.

En este nuevo número de la Revista Matanzas, se publican unos 30 textos ensayísticos, investigativos, periodísticos y poéticos en los que profundiza en la vida y en la producción literaria de Virgilio Piñera, dramaturgo, narrador, poeta, traductor...

Destacan las propuestas de Antón Arrufat, César López, Lina de Feria, Basilia Papastamatíu, Cira Romero, Amado del Pino, Vivian Martínez Tabares, Norge Espinosa, Cristhian Frías Rangel, Rober Altmann, Lourdes Arencibia, Dainerys Machado Vento, entre otros.

Publicado en Mar Desnudo

miércoles, octubre 01, 2008

Alfredo Zaldívar, apasionado de las revistas

Según Alfredo Zaldívar —con más de 20 años de experiencia como editor—, las revistas dinamizan con efectividad inigualable el panorama cultural, sobre todo porque resultan el cauce más inmediato a través del cual se desenvuelve el pensamiento intelectual y porque facilitan de manera extraordinaria el diálogo en todos los sentidos.
«Aunque tienen la ventaja de la inmediatez, el periódico y los otros medios de comunicación masiva no pueden sustituirlas (salvo algunas excepciones), al no ofrecer “amplitud” desde diversos puntos de vista, más concentrados como siempre están en lo cotidiano, en lo noticioso “descuidando” las verdaderas profundidades», asegura.
«Los libros cuentan con dicha amplitud, pero les falta algo que se pudiera llamar “agilidad”. Requieren de un proceso productivo más enrevesado, sujeto a otros requerimientos propios de la concepción de ese objeto cultural.
«Mientras llevan adelante sus proyectos, los escritores prácticamente se volverían invisibles para sus contemporáneos si no fuera por las revistas, en las que además se da espacio a un grupo de géneros literarios y periodísticos sin cabida en cualquier otro lugar, y de gran significado para el intercambio entre los mismos creadores y sus variados públicos».
Bohemia fue la primera revista que lo fascinó. Una foto personal amarillenta, la más antigua que posee, muestra a un Zaldívar niño con la apasionante Bohemia entre sus manos.
Era la única publicación de su tipo conocida en todo Sojo Tres, pueblito holguinero donde nació en 1956. Al padre (que lo enseñó a leer antes de iniciarse en la escuela) se la llevaban y, gustoso, luego de echarle un vistazo, la prestaba enseguida a su muchacho.
«Ocurría, por cierto, un fenómeno interesante: si alguien veía por ahí cualquier otra revista la llamaba Bohemia, se había convertido en un nombre genérico, es decir, en vez de revista allá se decía Bohemia», recuerda.
Pero a la que sería una intensa pasión de hacedor de revistas solo vino a decirle manos a la obra ya en la ciudad de Matanzas, adonde se trasladó en 1973 para convertirse nada más y nada menos que en técnico medio de ¡Topografía Agrícola! en el Instituto Politécnico Álvaro Reynoso.
«Lo primero fue un boletín. Lo concebí más o menos en 1976, en el Álvaro Reynoso. Parodiando el primer libro de Nicolás Guillén, se llamaba Al margen de mis libros de estudio. Es un momento más bien simbólico para mí, pues tuvo un solo número.
«Ahí mismo, trabajé un poco más adelante con Deletreando, que sí era ya una especie de revistica. Tenía ciertas ambiciones literarias, publicaba a buenos escritores matanceros, por los cuales sentía mucho respeto».
Tras graduarse de técnico medio empezó la licenciatura en Producción Vegetal y Geografía, pero qué va, ya no aguantaba más, así que la dejó, convencido por completo de que su vida debía girar en torno al arte. Durante seis meses estuvo en un curso de dramaturgia en el Instituto Superior de Arte, y al retornar se vinculó en cierto modo a la sección de Literatura de la Dirección Municipal de Cultura de Matanzas.
«A mediados de los 80 comencé a trabajar en La Tórtola, que inicialmente fue boletín y luego se convirtió en revista, etapa durante la cual yo fui su director, hasta que lamentablemente se perdió por diversas razones institucionales y dejó de hacerse.
«Después colaboré con Cartas de Matanzas, una especie de plegable en forma de sobre que facilitaba su envío por correo, ideado por José Artiles, al frente de la sección municipal de Literatura por entonces».
Al emprender en 1985 el exitoso proyecto editorial que ha resultado Ediciones Vigía, agregó otras dos publicaciones significativas a su labor de «revistero». Una fue Barquito del San Juan, dedicada a los niños, y la otra, la Revista del Vigía, concebidas ambas con la estética peculiar de esa casa editora.
Su propuesta más reciente es la Revista Matanzas que, en sus manos de eficaz e imaginativo editor, ha vivido una nueva era. Cada salida se convierte en un suceso cultural generador de expectativas en el panorama artístico cubano, debido a la inteligencia con que la ha sabido «armar» número tras número, y a la coherente visión gráfica desarrollada a partir del aprovechamiento de las posibilidades de la impresión en la Riso, hecho en el cual mucho ha tenido que ver también el diseñador Johann E. Trujillo.
Zaldívar opina que la realización de una revista, «una de las buenas, una de las de verdad», es para un editor el reto profesional más complejo, el cual, a su juicio, nunca termina, pues en cierta forma cada nuevo número implica un comenzar casi desde cero.
«Sin abandonar su personalidad, cada nuevo número debe ser distinto por completo al otro, debe sorprender a todo el mundo, y, por otra parte, una revista no alcanza la madurez en un año, en dos o en cinco, sino en un proceso a veces muy largo que la lleva a tener un perfil rotundo, inconfundible, bien plantado», dice.
Concebirla requiere «una dramaturgia rigurosa», donde textos («con pluralidad de visiones, temas y géneros») y diseño («con ideas contemporáneas y, sobre todo, los recursos gráficos más apropiados para cada caso») se compenetren, formen una corriente de pensamiento, un río que fluya por sí mismo, «como si nadie lo hubiera meditado».
Según cree, en las revistas cubanas los editores deben seguir impulsando las polémicas, los debates, puesto que aportan mucho al crecimiento intelectual y, sin embargo, con demasiada frecuencia, y por diversos motivos, suelen estar ausentes de sus páginas.
«Es, entre tantas otras cosas, algo que les debemos y que las harían más útiles, más efectivas en su intervención dinamizadora en el panorama cultural contemporáneo».

(Publicado en Juventud Rebelde)

jueves, mayo 22, 2008

Un dossier para Trelles

Al destacado patriota e intelectual cubano Carlos Manuel Trelles y Govín (1866-1951) le ha dedicado un dossier homenaje la Revista Matanzas, recogido en la sección Flor y Memoria de su más reciente número, correspondiente a enero-abril de 2008.Estudios de Raúl R. Ruíz, Aracelis García Carranza, Tomás Fernández Robaina y Caridad Contreras se reúnen de este modo para proyectar nuevas luces en torno a su intensa vida de revolucionario, y también de pensador con particular relieve en sus labores de bibliógrafo, bibliotecario, historiador y científico. Durante más de cinco años, Trelles colaboró en su natal Matanzas en los preparativos de la guerra del 95, manteniendo vínculos directos con Martí y sus emisarios. Luego partió al exilio donde, entre otras acciones, luchó con las ideas, con sus textos dados a la luz en Patria.Por otro lado, al hacer un resumen de su aporte intelectual Aracelis García Carranza afirma que su obra fundamental es una especie de “inventario precioso del pensamiento cubano desde el siglo XVII hasta el 1916”, al concebir reconocidas bibliografías de esas etapas.En sus demás espacios habituales, en esta ocasión brinda la Revista Matanzas otras propuestas interesantes, entre las que se hallan un ensayo de Caridad Atencio sobre la obra de Antón Arrufat, versos del relevante escritor brasileño Joao Cruz e Sousa traducidos por Ricardo Alberto Pérez, una investigación de Eduardo Marrero que profundiza en el aporte gallego a la Ejército Libertador, divertidas caricaturas de Manuel inspiradas en motivos literarios...

martes, febrero 26, 2008

Otorgan Premio Anual de la Revista Matanzas

Como parte de las actividades por la Feria Internacional del Libro Cuba 2008, se dieron a conocer los resultados de la segunda edición del Premio Anual de la Revista Matanzas, el cual reconoce a los mejores textos publicados en esa publicación.
El jurado lo integraron Urbano Martínez Carmenate (presidente), José Manuel Espino, Isolina Bellas Galbán, Yamila Gordillo y Lourdes Díaz.
Los resultados fueron los siguientes:
Mejor Poema: Ilustración, de Laura Ruiz
Mejor Cuento: La mesa está servida, de Norge Céspedes
Mejor artículo: La isla desde adentro, de Ulises Rodríguez Febles
Mejor Investigación Histórica: La Florida, de José Antonio Molina (Ciudad de La Habana)
Mejor: Ensayo: Sonetos a Gelsomina: Un viaje intertextual, de Leonel Valdivia (Camagüey)
Mejor Obra para niños y jóvenes: Trata de mirar, de Alejandro González (Camagüey)
Conjunto de ilustraciones: Obras de Sergio Roque