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lunes, noviembre 11, 2013

Santiago de Cuba en los versos de Reinaldo García Blanco

Opus ciudad, un poema de Reinaldo García Blanco dedicado a Santiago de Cuba, acaba de ser publicado en una plaquette que se dio a conocer bajo el sello de Ediciones Vigía, en la provincia de Matanzas.
“Este texto presenta un panorama de esa ciudad desde su fundación hasta nuestros días; es la manera que hallé de alabarla, para hacer énfasis en sus luces, pero también para desde la poesía ayudar a salvarla de los miedos, de las frustraciones, de muchas cargas negativas que hoy la asedian”, confesó el escritor durante la presentación de la plaquette en Vigía.
“No nací en Santiago pero en Santiago he vivido durante más de veinte años, he echado raíces, y sentía que necesitaba decir todo esto, aunque también debo aclarar que el poema puede tomarse como una metáfora que se refiere no solo a Santiago sino también a cualquier ciudad, al país entero, en estos tiempos que corren”.
Premio de poesía América Bobia 2012, certamen anual convocado por Vigía, Opus ciudad fue editado por Estela Ación y cuenta con diseño y dibujos de Marialva Ríos, que para la realización de esta plaquette empleó cartulina, servilletas y papeles blanco, craff y ecológico de diferentes texturas y gramajes.
Reynaldo García Blanco (Sancti Spíritus, 1962), quien reside en Santiago de Cuba, es un destacado poeta cubano con numerosos libros de versos publicados, entre los que se hallan Perros blancos de la aurora (1994), Abaixar las velas (1994), Reverso de la foto dossier (2000), País de hojaldre (2004) y Campos de belleza armada (2007). Ha recibido importantes premios de poesía como el José María Heredia, Pinos Nuevos, Calendario y La Gaceta de Cuba. Mereció además la Distinción por la Cultura Nacional.
Reinaldo había ganado el América Bobia en 1994 con el texto “Adiós naves de Tarsis”, publicado un año después en la propia Vigía, casa editora a la que este autor confiesa encontrarse muy vinculado a través del tiempo.
“Además de estas dos plaquettes, en varias ocasiones Vigía también ha dado espacio a mis poemas en su revista y, por otro lado, en los primeros años de esta editorial, en la época en que dirigía Alfredo Zaldívar, participé frecuentemente en recitales y eventos diversos que se organizaban aquí”.
“Por cierto, recuerdo que cuando venía para acá, siempre que me resultaba posible traía un poco de papel craft que lograba resolver en la farmacia de Sancti Spíritus —donde vivía entonces— o cualquier otro tipo de papel que fuera de utilidad a la editorial”.
Fundada en 1985, Ediciones Vigía se caracteriza por producciones totalmente manufacturadas, esgrafiadas, confeccionadas con papeles de desecho, materiales rústicos, iluminadas a mano y en tiradas de doscientos ejemplares. Es tan peculiar el diálogo entre texto y diseño gráfico, que sus libros se convierten en objetos de arte codiciados por instituciones públicas o coleccionistas privados del mundo.
Tras la presentación de Opus ciudad, se dio a conocer el resultado del premio América Bobia 2013, que le fue otorgado al poema “Zoológico”, de Isván Álvarez Herrero. Se le entregó una mención especial un texto de René Reyes López, y menciones a obras de José Luis Santos Muñoz, Erián Peña Pupo y Elizabeth Soto Pérez.

Resultados del premio de poesía América Bobia 2013

El poema “Zológico”, de Isván Álvarez Herrero, recibió el premio América Bobia 2013, entre los cerca de 60 textos que participaron en este certamen, convocado anualmente por Vigía, casa editora radicada en la ciudad de Matanzas.
“Zológico” cuenta con un intenso discurso poético, resumen de ansiedades, memoria y con una amplitud referencial sobre el contexto contemporáneo, según en el acta del jurado que integraron Reinaldo García Blanco —ganador de la anterior edición del certamen—, Mirna Figueredo y Hugo Hodelín Santana.
En esta vigésima octava edición del premio América Bobia se le entregó una mención especial al poema “Aseveraciones”, de René Reyes López, y menciones a: “Corazón de Jesús traído por Reina María”, de José Luis Santos Muñoz; “Puerta para huir de la casa”, de Erián Peña Pupo, y “Yo era de Polonia”, de Elizabeth Soto Pérez.
Tras informarse el resultado en una actividad literaria organizada por Vigía, se dio a conocer una plaquette con el texto ganador del premio el pasado año: “Opus ciudad”, de Reinaldo García Blanco, concebido como un homenaje a la ciudad de Santiago de Cuba.
Al realizar la presentación del mismo, el poeta y editor Alfredo Zaldívar dijo que el poema no se quedaba solo en esa ciudad, sino que se convertía además en una especie de metáfora que abarcaba a todas nuestras ciudades, a toda nuestra Isla.
En su intervención, Zaldívar se refirió asimismo a la importancia de que mediante este certamen literario se recordara a América Bobia, poetisa matancera no reconocida lo suficiente en la actualidad, a pesar de contar con una obra significativa recogida en sus libros Ofertorio. Devocionario lírico (1928), El trémolo se aleja (1935) y Arquero del zodíaco (1945).


lunes, agosto 26, 2013

José Kozer “dicta” diez pautas para escribir poesía

El poeta cubano José Kozer, radicado en Estados Unidos desde 1960, ha dado a conocer una especie de decálogo, con los fundamentos que él considera de imprescindible cumplimiento por todo aquel que quiere escribir poesía.
Las “Diez Pautas”, como ha denominado en realidad a su decálogo, aparecieron formando parte de la sección de anexos que se encuentra en las páginas finales de Índole, un libro de versos que publicó recientemente en Ediciones Matanzas.
 Las formulaciones abarcan diversas perspectivas del proceso de creación, desde actitudes del poeta en relación con su existencia cotidiana hasta señalamientos que se refieren a la parte práctica del oficio.
 En la primera de estas recomendaciones alude a la necesidad de estar en contacto directo con las letras en todo momento: “Leer toneladas de libros, leer a todos los poetas de todos los tiempos y culturas, de modo asistemático y a mansalva”.
 A su juicio, este hecho “estimula la escritura” pero lo cierto es que implica algo más: es también la entrega, el compromiso absoluto con la literatura, en este caso, con la poesía, y sobre esto abunda en otro de los preceptos, cuando dice: “O se organiza la existencia alrededor de la escritura o no se escribe”.
 Sobre el proceso de aprendizaje opina que lo mejor es el estudio de la mala poesía, la buena —según cree— no es aconsejable puesto que esta se acerca demasiado a lo perfecto y entonces no se ve nada. En otro momento dice también que no se debe aprender de los escritores —y mucho menos de los poetas— sino de los músicos, pintores, arquitectos...
 Kozer hace recomendaciones prácticas para el proceso de escritura: “la ortodoxia y la simetría pueden acompañar, pero la irregularidad es la mejor compañera”; “Escribir desde un impulso original, plegándonos a la fuerza (no al esfuerzo) de los sentimientos”; “Saber dónde terminar un poema (es algo instintivo), donde soltar la pluma”; “escribir de sopetón; lenta corrección”.
 La última pauta insiste en algo que parece elemental, obvio, pero que resulta básico para el poeta: lo importante es escribir: “No evocar, escribir. No pensar, escribir. No mirar, escribir. Tener fe en el arranque (...) dejarse llevar: el poema corre por su cuenta, solo hay que ayudarlo a parir.”
Índoles recoge unos 30 poemas de Kozer. Cuenta con edición de Alfredo Zaldívar y con sobrio diseño de Johann E. Trujillo.
 Nacido en La Habana en 1940, Kozer ha dado a conocer a lo largo de su vida cerca de 60 libros y una veintena de plaquettes, y se considera por la mayor parte de los estudiosos como el poeta cubano más relevante de los que han realizado toda su obra fuera de la nación.
 Con anterioridad, en Cuba solo se habían publicado tres de sus libros: Réplicas (Ediciones Vigía, 1997), la antología No buscan reflejarse (Letras Cubanas, 2001) y Semimovientes (La Torre de las Letras, 2007).

Publicado en Mar Desnudo

Ruth Behar: Las calles rotas de mi ciudad

El pergamino Las calles rotas de mi ciudad, que contiene un poema de la escritora e investigadora cubano-americana Ruth Behar, es la más reciente publicación dada a conocer por Ediciones Vigía, en la ciudad de Matanzas.
El poeta Israel Domínguez, quien tuvo a su cargo las palabras de su presentación oficial, afirmó que este es un texto nostálgico, en el que siente añoranza por el pasado, por lo que fue y solo volverá a ser en la memoria.
 “El sujeto lírico de este poema se encuentra con una ciudad natal transformada, distinta a lo que fue, y a partir de esto echa de menos a tantas cosas que ya no son; la ciudad como metáfora, como línea desde la cual se valora el paso del tiempo, el peso del tiempo sobre la existencia humana”, comenta Israel.
 “Se echa de menos a su infancia, ya perdida; a la familia, que ya no es la misma; a la propia vitalidad como ser humano y a la ciudad que se conoció y que se ha convertido en otra, que se ha deteriorado junto con todo lo que fue, con los recuerdos, y ha mutado, es otra frente a la mirada”.  El poeta Rolando Estévez, diseñador del pergamino, afirma además que este poema constituye, por su estructura, por sus ambiciones conceptuales, “un poema-cuento, un poema-novela, un poema-mundo”, en el que pueden percibirse estos estremecimientos, estas inquietudes del sujeto lírico.
 Estévez, también a cargo de los dibujos que se incorporaron como parte del diseño, utilizó para la realización de esta publicación papeles blanco, craft y ecológico de texturas y gramajes diversos; papel de techo; aserrín; textiles; conchas y piedras marinas, entre otros materiales.
 Nacida en La Habana en 1956, Ruth Behare migró junto con su familia hacia los Estados Unidos, cuando ella tenía cuatro años de edad. En la actualidad es profesora en la Universidad de Michigan. Ha publicado textos relacionados con la antropología, y libros de ensayo, poesía y otros géneros literarios.

viernes, mayo 25, 2012

La Habana expuesta por Nancy Morejón

Publicado en cubaliteraria
 
La Habana expuesta, libro de poesía de Nancy Morejón recientemente publicado por Ediciones Vigía, aporta una visión personal, muy íntima, de la existencia cotidiana en la capital de la Isla.

Al presentar este texto en la casa de la Uneac en Matanzas, la poeta Yanira Marimón aseguró que Nancy “se suma a esa lista de notables escritores cubanos (Villaverde, Lezama Lima, Carpentier, Cabrera Infante, Desnoes, César López), que desde el siglo XIX han tenido a esta urbe como trasfondo histórico, cultural, social o afectivo”.

“Nancy nació y creció en el mismo corazón de La Habana y lejos de ser una espectadora pasiva del paisaje urbano, su idiosincrasia y su gente, su escritura se funde con cada uno de estos elementos hasta crear una simbiosis perfecta poeta-ciudad”.

Este volumen es una antología bilingüe (español e inglés) que reúne poemas suyos dedicados a La Habana, un tema recurrente en la autora. La selección estuvo a cargo de Juana María Cordones-Cook y la traducción fue realizada por David Frye.

La escritora Laura Ruiz asumió la edición del texto, y Rolando Estévez realizó el diseño, que destaca por la novedad e integración de sus materiales: papel craft y blanco, cartulina, cartón acanalado, papel amate, tela y láminas de playwood.

Por la trascendencia de su obra a Nancy Morejón le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura. Tiene más de  veinte libros publicados y está considerada una de las voces más relevantes de la poesía cubana actual. Además es traductora y ensayista.

viernes, abril 20, 2012

Glorieta sin agua o el nuevo Aleph

Publicado en mar desnudo

Glorieta, estación hacia la cual viajan, o desde la cual viajan esos habitantes que acaban de abandonar las fotos amarillentas, que son nuestra simiente y, por tanto, somos nosotros mismos. Glorieta, columna que sostiene la armazón de las ciudades, corazón de su gente. A su llamado la banda municipal desentumece los cuerpos reposados; en sus alrededores, abundan los cisnes que desde su exotismo hacen aparecer otros paisajes, tierras lejanas, aunque algún resquicio, alguna insatisfacción quede: ¿cómo se podría traer, pongamos el caso, un solo fragmento de mar hasta una ciudad que no lo tenga?

Glorieta, estación donde confluyen la fe y la desesperanza, la alegría y el dolor. Punto de encuentro de todo lo que nos rodea y de todo lo que nos conforma internamente. Aleph borgiano o, más bien, nuevo Aleph. Glorieta-Aleph recién descubierta por Israel Domínguez en este poema-pergamino que hoy da a la luz Ediciones Vigía. “Glorieta sin agua”, así se llama. Premio América Bobia 2010.


Desde dos ciudades se conforma, desde dos ciudades parte. Placetas y Manzanillo. En la primera, Israel nació y tuvo su infancia, su adolescencia. En la segunda, ha estado, está constantemente de visita, pues ha ganado amores, amigos y hasta enemigos, tal y como ocurre en los lugares que más marcan nuestras existencias.
Ambas perspectivas sostienen estos versos. Placetas aporta la nostalgia, el pasado que se une al presente. El ser humano que fue y es hoy, más o menos con sus mismas disquisiciones. El ser humano que en este mismo instante anda por Manzanillo, caminando de un lado a otro.

Manzanillo. Yo nací en Manzanillo. Yo me formé en Manzanillo. Yo tengo a Manzanillo en mí. Tal circunstancia explica también el que desde que tuve conocimiento de este poema me fijara de modo particular en la visión que se transmitía de esta ciudad. De hecho, la estimé como uno de sus principales méritos.

Manzanillo aparece en estos versos desde el deslumbramiento, o, más bien, desde el extrañamiento del que llega. Del que ve, oye y respira todo por primera vez. Si se acepta que todo o casi todo está descubierto, una posición como esta pudiera resultar peligrosa desde la óptica de la creación artística. Sin embargo, a pesar de que camina sobre el filo del cuchillo Israel Domínguez sale finalmente airoso. Digo que camina sobre el filo del cuchillo porque lejos de apartarse de los tópicos comunes, de los símbolos que de modo más evidentes caracterizan a esa ciudad, Israel va hacia ellos.

Israel dice glorieta. Esa glorieta en la que hasta hace poco había un fotógrafo de cajón, como sucede en los alrededores del Capitolio, en La Habana. Glorieta de la cual todo el mundo quería llevarse una foto-postal para su casa, entre ellos yo, aunque lamentablemente no conservo la imagen en la que aparecía, niño aún, con una ametralladora de juguete recién comprada, y con aquella construcción morisca en el fondo.

Israel dice licetas, el pescado que tiene la virtud de hacer que todo aquel que lo coma frito, y específicamente el que coma su cabeza, decida quedarse para siempre en un pueblo con tales exquisiteces.

Pero como si ya no fuera bastante, Israel dice además Beny Moré. ¿Recuerdan aquella canción: “A la bahía de Manzanillo voy a pescar la luna en el mar”?

Todos estos son símbolos de Manzanillo, como mismo lo son para Matanzas los ríos, los puentes, los poetas. Símbolos utilizados y vueltos a utilizar. Machacados y vueltos a machacar. Así y todo, Israel Domínguez  va hacia ellos. Los asume, presume de ellos, pero lo hace desde la perspicacia y la sensibilidad que tiene el verdadero poeta y que lo lleva a reapropiarse de los mismos, a redescubrirlos, a remantizarlos a partir del contexto distinto en que los inserta. De este modo todo cambia. Todo es distinto. Nuevo.

La Glorieta-otra aparece. Aleph inagotable. Estación que permite ir hacia diversos puntos, hacia diversos universos. Glorieta-bote como la ha concebido Rolando Estévez en el exquisito diseño de este pergamino. Con mujeres, con almas desnudas  convertidas en columnas que la sostienen. Con los mares que se tienen y con los que hay que salir a buscar. Con sus luces entretejidas. Con su país, con su realidad a cuestas. Con las palabras derramándose en cataratas, tratando de rellenar o al menos explicar el vacío que puede traer aquella “Glorieta sin agua” que está en la nostalgia y en el presente, y que punzonea desde su techumbre morisca.

miércoles, octubre 01, 2008

Alfredo Zaldívar, apasionado de las revistas

Según Alfredo Zaldívar —con más de 20 años de experiencia como editor—, las revistas dinamizan con efectividad inigualable el panorama cultural, sobre todo porque resultan el cauce más inmediato a través del cual se desenvuelve el pensamiento intelectual y porque facilitan de manera extraordinaria el diálogo en todos los sentidos.
«Aunque tienen la ventaja de la inmediatez, el periódico y los otros medios de comunicación masiva no pueden sustituirlas (salvo algunas excepciones), al no ofrecer “amplitud” desde diversos puntos de vista, más concentrados como siempre están en lo cotidiano, en lo noticioso “descuidando” las verdaderas profundidades», asegura.
«Los libros cuentan con dicha amplitud, pero les falta algo que se pudiera llamar “agilidad”. Requieren de un proceso productivo más enrevesado, sujeto a otros requerimientos propios de la concepción de ese objeto cultural.
«Mientras llevan adelante sus proyectos, los escritores prácticamente se volverían invisibles para sus contemporáneos si no fuera por las revistas, en las que además se da espacio a un grupo de géneros literarios y periodísticos sin cabida en cualquier otro lugar, y de gran significado para el intercambio entre los mismos creadores y sus variados públicos».
Bohemia fue la primera revista que lo fascinó. Una foto personal amarillenta, la más antigua que posee, muestra a un Zaldívar niño con la apasionante Bohemia entre sus manos.
Era la única publicación de su tipo conocida en todo Sojo Tres, pueblito holguinero donde nació en 1956. Al padre (que lo enseñó a leer antes de iniciarse en la escuela) se la llevaban y, gustoso, luego de echarle un vistazo, la prestaba enseguida a su muchacho.
«Ocurría, por cierto, un fenómeno interesante: si alguien veía por ahí cualquier otra revista la llamaba Bohemia, se había convertido en un nombre genérico, es decir, en vez de revista allá se decía Bohemia», recuerda.
Pero a la que sería una intensa pasión de hacedor de revistas solo vino a decirle manos a la obra ya en la ciudad de Matanzas, adonde se trasladó en 1973 para convertirse nada más y nada menos que en técnico medio de ¡Topografía Agrícola! en el Instituto Politécnico Álvaro Reynoso.
«Lo primero fue un boletín. Lo concebí más o menos en 1976, en el Álvaro Reynoso. Parodiando el primer libro de Nicolás Guillén, se llamaba Al margen de mis libros de estudio. Es un momento más bien simbólico para mí, pues tuvo un solo número.
«Ahí mismo, trabajé un poco más adelante con Deletreando, que sí era ya una especie de revistica. Tenía ciertas ambiciones literarias, publicaba a buenos escritores matanceros, por los cuales sentía mucho respeto».
Tras graduarse de técnico medio empezó la licenciatura en Producción Vegetal y Geografía, pero qué va, ya no aguantaba más, así que la dejó, convencido por completo de que su vida debía girar en torno al arte. Durante seis meses estuvo en un curso de dramaturgia en el Instituto Superior de Arte, y al retornar se vinculó en cierto modo a la sección de Literatura de la Dirección Municipal de Cultura de Matanzas.
«A mediados de los 80 comencé a trabajar en La Tórtola, que inicialmente fue boletín y luego se convirtió en revista, etapa durante la cual yo fui su director, hasta que lamentablemente se perdió por diversas razones institucionales y dejó de hacerse.
«Después colaboré con Cartas de Matanzas, una especie de plegable en forma de sobre que facilitaba su envío por correo, ideado por José Artiles, al frente de la sección municipal de Literatura por entonces».
Al emprender en 1985 el exitoso proyecto editorial que ha resultado Ediciones Vigía, agregó otras dos publicaciones significativas a su labor de «revistero». Una fue Barquito del San Juan, dedicada a los niños, y la otra, la Revista del Vigía, concebidas ambas con la estética peculiar de esa casa editora.
Su propuesta más reciente es la Revista Matanzas que, en sus manos de eficaz e imaginativo editor, ha vivido una nueva era. Cada salida se convierte en un suceso cultural generador de expectativas en el panorama artístico cubano, debido a la inteligencia con que la ha sabido «armar» número tras número, y a la coherente visión gráfica desarrollada a partir del aprovechamiento de las posibilidades de la impresión en la Riso, hecho en el cual mucho ha tenido que ver también el diseñador Johann E. Trujillo.
Zaldívar opina que la realización de una revista, «una de las buenas, una de las de verdad», es para un editor el reto profesional más complejo, el cual, a su juicio, nunca termina, pues en cierta forma cada nuevo número implica un comenzar casi desde cero.
«Sin abandonar su personalidad, cada nuevo número debe ser distinto por completo al otro, debe sorprender a todo el mundo, y, por otra parte, una revista no alcanza la madurez en un año, en dos o en cinco, sino en un proceso a veces muy largo que la lleva a tener un perfil rotundo, inconfundible, bien plantado», dice.
Concebirla requiere «una dramaturgia rigurosa», donde textos («con pluralidad de visiones, temas y géneros») y diseño («con ideas contemporáneas y, sobre todo, los recursos gráficos más apropiados para cada caso») se compenetren, formen una corriente de pensamiento, un río que fluya por sí mismo, «como si nadie lo hubiera meditado».
Según cree, en las revistas cubanas los editores deben seguir impulsando las polémicas, los debates, puesto que aportan mucho al crecimiento intelectual y, sin embargo, con demasiada frecuencia, y por diversos motivos, suelen estar ausentes de sus páginas.
«Es, entre tantas otras cosas, algo que les debemos y que las harían más útiles, más efectivas en su intervención dinamizadora en el panorama cultural contemporáneo».

(Publicado en Juventud Rebelde)

martes, septiembre 23, 2008

Premio de poesía Digdora Alonso: Acertadas las observaciones del ciruelo

Con el cuaderno de versos Del ciruelo y otras observaciones, Israel Domínguez obtuvo el Premio Nacional de Poesía Digdora Alonso, organizado por Ediciones Vigía y la Dirección del Libro en la provincia de Matanzas.
“Los tres poemas que lo integran abordan la relación entre el paisaje y el sujeto que lo observa, un paisaje intrascendente a primera vista, pero que contemplado desde la memoria afectiva, desde las huellas que deja el pasado, adquiere un gran significado”, afirma el autor.
Nacido en Villa Clara en 1973, y residente en la ciudad de Matanzas desde hace unos cuantos años, Israel Domínguez ha publicado libros como Después de acompañar a Wiliam Jones (Letras Cubanas, 2007), Hojas de Cal (Editorial Abril, 2001), Collage mientras avanza mi carro de equipaje (Ediciones Vigía, 2002) y Sobre un fondo de arena (Colección Sur, 2004).
En esta primera edición del Premio Nacional de Poesía Digdora Alonso, en la que participaron unos 40 escritores cubanos, se otorgaron menciones a Mabel Diez Ochoa, Hugo Hodelín Santana, Olga Sánchez Guevara y Agnes Fong.
El jurado lo integraron Nancy Morejón, Roberto Manzano y Juan Luis Hernández Milián.

lunes, septiembre 15, 2008

Darán a conocer premio de poesía Digdora Alonso

Más de 40 escritores cubanos presentaron sus obras en la primera edición del Premio Nacional de Poesía Digdora Alonso, cuyos resultados se conocerán este viernes en la tarde en Ediciones Vigía.
Nancy Morejón, Roberto Manzano y Juan Luis Hernández Milián integran el jurado que analizó detalladamente las propuestas creativas.
El certamen se ha convocado como parte de un homenaje a la poetisa Digdora Alonso (1921-2007), organizado por Vigía y el Centro Provincial del Libro.
La jornada, enriquecida con actuaciones de Danza Espiral y del grupo de teatro Icarón, incluye además un panel reflexivo en torno a la vida y a la trayectoria literaria de esta matancera, y un recital de poesía.
Considerada por Dulce María Loynaz “una de las voces más importantes de la poesía femenina cubana", Digdora Alonso escribió libros tan significativos como Bajo el hongo, Yo, mi desconocida, Como ángel cierto y Pájaro y Luna.
El homenaje se había previsto realizar la semana anterior, pero debido a la situación provocada por el huracán Ike, debió posponerse.

jueves, julio 31, 2008

Béisbol divisado desde Vigía

Ediciones Vigía ha preparado una edición de Béisbol, obra de teatro del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, que se presentará a finales de agosto en la ciudad de Matanzas.
El libro cuenta con edición de Agustina Ponce y diseño de Frank David Valdés. Para dar una visión complementaria de la obra, al texto se le añadió un prólogo de Yamila Gordillo y un epílogo - entrevista al autor- de la investigadora Ana Margarita Betancourt.
Si bien se inspira en la vida del renombrado pelotero cubano Martín Dihígo, la pieza va más allá y, como asegura la propia Yamila Gordillo, “nos habla de la libertad individual, de esa decisión personal, la cual expone debatiéndose en la historia de un pueblo, en su memoria colectiva; es el rol de cada uno de nosotros como entes socio-culturales, filosóficos, éticos, cívicos...; y con necesidades de satisfacciones individuales -espirituales y materiales- , realización de sueños (...)”.
En su escritura la obra destaca de manera particular por el manejo de las categorías espacio-tiempo, a través de las cuales se dinamiza el conflicto que vive el personaje principal (tentado en un evento internacional para desertar de su equipo, pues lo conecta de forma directa con la cotidianidad cubana, representada por la barbería donde habitualmente confluyen sus familiares y amigos.
Béisbol fue puesto en escena por Vital Teatro, en presentaciones a las cuales asistieron famosos peloteros (Gaspar Curro Pérez, Evelio Hernández, Rey Vicente Anglada, Rigoberto Rosique, Antonio Pacheco, Félix Isasi…) y en general un público sumamente entusiasmado.
Con la característica especial de llevar a cabo sus producciones artesanalmente, desde que hace 23 años se fundara Ediciones Vigía ha dado a la luz unos 500 libros, revistas, sueltos, plegables y otras publicaciones. Al comentar lo que significaba para él la publicación de Béisbol en Vigía, Ulises Rodríguez Febles aseguró: "Estoy muy contento de presentar el libro en una editorial donde publiqué mi primer texto: La Ventana Tejida, y a la que me unen lazos entrañables con sus fundadores y con todos los que allí, con paciencia infinita, convierten una obra en arte”.
Entre otros importantes reconocimientos, Ulises Rodríguez Febles (1968) ha ganado los premios de dramaturgia Virgilio Piñera (2004), Calendario (1998) y José Jacinto Milanés (1996 y 2000). Ediciones Unión publicó este año El Concierto y otras obras, que recoge algunas de sus piezas más significativas.

viernes, febrero 29, 2008

Severo Sarduy en Cuba

La obra literaria producida por el reconocido escritor cubano Severo Sarduy en sus primeros años creativos ha sido recogida por la Editorial Oriente en un volumen que se dio a conocer ayer en Ediciones Vigía.
Severo Sarduy en Cuba (1953-1961), como se titula el libro, fue compilado por la investigadora Cira Romero, quien durante unos tres años rebuscó publicaciones periódicas de la Isla donde apeció habitualmente su firma, entre las que se hallan El Camagueyano (de su ciudad natal), Diario de la Marina, Carteles, Ciclón, El Mundo, Revolución y Lunes de Revolución.
En general son trabajos de un joven escritor en formación, que si bien aún no tienen la fuerza de los que luego lo harían ganar renombre mundial, resultarán muy útiles para estudiar a fondo su labor, su evolución.
Severo Sarduy... contiene poemas, critica literaria y teatral, notas sobre escritores, artículos de carácter abarcador sobre la cultura, notas sobre artes plásticas y sobre artistas plásticos cubanos, así como poemas (más de 50), cuentos y entrevistas.
Al realizar la presentación, Cira Romero dijo que sobre todo la había impresionado el conocimiento que tenía sobre las artes plásticas, sus agudos razonamientos, a pesar de su juventud.
En cuanto a los tres cuentos que pudo localizar, opinó que estaban muy lejos del gran narrador, del gran artífice de la palabra en el que se convertiría apenas unos años más tarde. No obstante, sobre todo en el titulado Bombas, puede apreciarse en cierta forma algo de lo que sería Gestos, su primera novela.
Cira Romero comentó el hallazgo de una entrevista que Graziella Pogolloti le hiciera a Sarduy en 1958, para El Mundo Ilustrado, suplemento del periódico El Mundo. “Yo se lo informé a ella y se quedó sorprendida, había pasado tanto tiempo que no recordaba haberla realizado”, contó.En esa entrevista, Severo da interesantes criterios sobre la poesía de aquella etapa, y destaca la obra de Lezama, Eliseo Diego (al que considera su poeta preferido), Fina García Marruz, Roberto Fernández Retamar, Rolando Escardó, Antón Arrufat...

Múltiple mirada de un hombre discursivo

Antón Arrufat piensa en un libro en el que pueda hacer confluir todos los géneros literarios. “Quisiera escribirlo antes de morir”, dice. En tal añoranza acaso esté la razón, la energía que lo ha llevado a incursionar en la poesía, el teatro, la narrativa, el ensayo... Acaso para sus múltiples miradas de la vida no halla espacio suficientes en los moldes tradicionales de escritura, se le desbordan, no contienen el caudal de su pensamiento.
Carilda Oliver Labra, una de sus lectoras más atentas (según ella confiesa), admira desde hace mucho sus varios acercamientos al reino de la escritura. “Tiene el poder de desandar con asombrosa naturalidad y fuerza por varios géneros literarios, en los que se muestra contemporáneo y clásico, audaz y a la vez comedido, respetuoso”, asegura ella.
Dicha versatilidad la ha demostrado ahora en dos volúmenes dados a conocer en un homenaje que se le dio en la ciudad de Matanzas. Uno de los textos es de poesía: Manuel de Inexpertos. Título Provisional (Ediciones Vigía). El otro es de ensayos: Las máscaras de Talía. Para una lectura de la Avellaneda (Ediciones Matanzas). En ambos se muestra artífice en el dominio de la palabra, de las estructuras acordes a cada uno de esos géneros.
Al hacer la presentación de Manual de Inexpertos..., Rolando Estévez manifestó que esa propuesta (integrada por 16 poema inéditos) tiene un encanto singular a partir del contraste producido entre la elegante y mesurada hechura formal y los graves temas abordados: la muerte, la desesperación, el fin del mundo...
Mientras, Alfredo Zaldívar, al presentar Las máscaras de Talía... pudo apreciar el modo en que Arrufat se fija en los diversos géneros literarios para a través de los mismos aproximarse mejor a la Avellaneda:
“Quizás el mérito fundamental (...) radique en la habilidosa y sorprendente interrelación de géneros y temas que Arrufat refunde para entender el cosmos de la autora, algo que, hasta donde sabemos, la crítica antes no había siquiera intentado con el énfasis que se hace aquí. La comunicación entre su teatro, sus novelas, su poesía, su prosa reflexiva y su propia vida, vista a la luz de biografías, autobiografías, cartas y diarios, de la crítica y de las visiones contemporáneas y posteriores, son revisadas y objeto de conjeturas penetrantes y animosas”.
Quizás al recorrer la trayectoria de la Avellaneda, escritora también con incursiones en varios géneros literarios, haya sentido Arrufat que se exploraba a sí mismo, a su necesidad de múltiples escrituras, la misma que sintiera un ser muy parecido a él: Virgilio Piñera.

jueves, febrero 28, 2008

Fast track o el gran juego que es la vida

La vida como un gran juego en el que jamás se sabe a ciencia exacta en qué lugar se está, da impulso a los textos poéticos de Fast Track, de Teresa Fornaris (Ciudad de La Habana, 1971), dado a la luz por Ediciones Vigía.
¿Dónde está la verdad?, ¿cuál es el gesto, la acción correcta?, ¿cuál el camino a seguir?, se pregunta ella en este libro, con el que ganó en 2005 el Premio Literario José Jacinto Milanés, convocado por la filial provincial de la UNEAC.
Fast track fue editado por Laura Ruiz, y lo diseño e ilustró Rolando Estévez.
Teresa publicó el pasado año otro volumen en la ciudad de Matanzas: Encima de chapas de refresco (Ediciones Aldabón), editado por Alfredo Zaldívar, y con diseño de Johann Enrique Trujillo.