viernes, abril 20, 2012

¿Doralina o Dora Alonso?

Publicado en cubaliteraria

La princesa Doralina, novela para niños de Julio M. Llanes, es un peculiar homenaje a la vida y obra de la reconocida escritora cubana Dora Alonso. Así lo afirmó el propio Llanes al dar a conocer este texto en la casa-sede de la UNEAC en la ciudad de Matanzas.

“Tomé a Dora Alonso como centro de mi narración; hago coincidir parte de lo que fue su existencia real, con elementos de ficción y hasta con algunos personajes que ella misma creó, especialmente Pelusín del Monte. Aparte de mi constante interés por su obra, que me llevó incluso a escribir un ensayo, ya yo había realizado antes algunos juegos intertextuales con la misma; lo hice específicamente en mi novela Paquelé, en la que el personaje con el mismo nombre, un calesero del siglo XIX, tiene un encuentro con Martín Colorín, el cochero azul”.

Publicada el pasado año por Ediciones Matanzas, La princesa Doralina puede catalogarse como una especie de novela-testimonio, según opinó el escritor José Manuel Espino en sus palabras de presentación, donde aseguró que Llanes se halla entre los más importantes escritores de literatura para niños y jóvenes en Cuba.

Con anterioridad, Llanes se había acercado desde la narrativa a figuras como Nicolás Guillén y Celia Sánchez Manduley.

Nacido en Sancti Espíritus en 1948, Julio M. Llanes López ha obtenido diversos premios, entre los que se encuentran La Edad de Oro, La Rosa Blanca y mención del Premio Ismaelillo.

La princesa Doralina recibió el premio extraordinario que otorgó el Comité Provincial de la UNEAC de Matanzas por el centenario del natalicio de Dora Alonso.

Celia nuestra y de las flores, Paquelé, Canción para una sonrisa, El pájaro del alma y El día que me quieras son algunos de sus libros publicados. La princesa Doralina fue editada por Bárbaro Velazco y cuenta con ilustraciones de Javier Dueñas.

miércoles, febrero 08, 2012

Editoriales de Matanzas en la Feria del Libro 2012

Ediciones Matanzas:

Ulises Rodríguez Febles: Corriendo con Terry Fox, teatro
Israel Domínguez: Viaje de regreso, poesía
Charo Guerra: Luna de los pobres, poesía
Luis Lorente: El cielo de tu boca, poesía
Urbano Martínez Carmenate: El coleccionismo en Matanzas, investigación
Norge Céspedes: Juan Candela y otras narraciones de Zapata, testimonio
Nérida Morejón: Matanzas: un fresco secular, investigación
Caridad Contreras Llorca: Biobibliografía de Raúl Ruíz
José Rodríguez Menocal: En el lenguaje misterioso, novela
Raúl Dávalos: Crónicas de Santz-Natham, cuento
José Manuel Espino: El apagón, literatura infantil
Regla C. González: En un grano de tierra, literatura infantil
Armando Marcos: Magia honda, literatura infantil
María del Carmen Barcia: Cuba acciones populares en tiempos de la independencia americana, investigación.
Caridad Atencio: Del agua refluyente: sobre los versos de La Edad de Oro, investigación
Roberto Viña: Anatomía del purgatorio, teatro
Esther Suárez Durán: El libro impublicable de Rauli, literatura infantil
Julio Llanes: La princesa Doralina, literatura infantil
Santiago Portuondo: Peliculeras, teatro
Rebeca Murga / Lorenzo Lunar: Enrique en la república de Labrador, ensayo
Raúl Luis: Reverso del mantel, poesía
Rito Ramón Aroche: Las Fundaciones, poesía
Lidia Meriño: Ciertos nombres de amor... y otros versos desesperados, literatura infantil
Magalis Sánchez Ochoa: Cuentos del viejo sapo sabio, literatura infantil
Stéphane Mallarmé: Cartas sobre la poesía, epistolario
Cecilia Meireles: Las palabras vuelan, poesía
manglar y uvero 17 Iluminada Rodríguez, poesía
manglar y uvero 18 Regino Pedroso, poesía
manglar y uvero 19 Edouard Glissant, poesía
Revista Matanzas




Ediciones Aldabón:

Maylan Álvarez: 12 creadores entrevistos, entrevista
Yandry Martínez: Un retablo para la ilusión, poesía
Yanier Hechavarría: Bajo un cielo que calla, poesía




Ediciones Vigía:

Ercilio Vento: Crónicas del primer día, crónica
Israel Domínguez: Glorieta sin agua, poesía
Mae Roque: Piedra líquida, poesía
Susej Niebla: Dulce infancia, literatura infantil
Rey Montalvo: Postal de peces, cancionero
Laidy Fernández: Mujer azul, cuento
Roberto Méndez: Oficio para la hora de las sombras
Natalia Bolívar: Ritual de sobrevida
Miguel Barnet: Fátima
Nancy Morejón: La Habana expuesta
Lyonel Troillot: Bicentenario, poesía
Revista Barquitos del San Juan no. 26 y 27

miércoles, enero 18, 2012

Las herramientas del “Onelio”

(Publicado en tvyumurí)

El escritor argentino Eduardo Galeano visitó hace unos días el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, institución del Ministerio de Cultura de Cuba que aporta herramientas imprescindibles para afrontar la narrativa desde diversos puntos de vista.
Galeano, que se haya en la Isla como parte de las jornadas del Premio Casa de las Américas 2012, no podía dejar de darse una vuelta por el Onelio, con el cual ha mantenido importantes vínculos.
Fundado y dirigido desde 1998 por Eduardo Heras León, el Onelio es referente en la preparación de noveles autores, labor en la que resulta heredero del Centro Mexicano de Escritores de los años 50 y del Movimiento de Talleres Literarios de Cuba.
Más de quinientos jóvenes de todo el país (menores de 35 años, como establecen las bases para ser admitidos en sus aulas) ya han recibido sus clases.
En el caso específico de la provincia de Matanzas, han pasado este curso cerca de veinte “principiantes”, lo que resulta bastante esperanzador, pues lo cierto es que en los últimos años la narrativa no ha sido un género con muchos representantes ni muchos resultados en este territorio.
Hace algún tiempo, el comité de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en esta provincia organizó una mesa de opinión donde se analizaba el impacto del Onelio en la narrativa actual. Dieron sus valoraciones Daneris Fernández, Néster Núñez, Karel Bofill y otros jóvenes que lo habían cursado.
Sus criterios reconocieron en primera instancia las herramientas que brinda para afrontar el acto de escritura, conocimientos teórico-técnicos y experiencia práctica, todo imprescindible para quienes empiezan en este oficio.
También se refirieron al grato impacto que le había producido el contacto directo con el propio Heras León y con otros reconocidos escritores que le impartieron conferencias o talleres, a muchos de los cuales tenían como autores de cabecera y, por tanto, admiraban devotamente.
El intercambio con otros “principiantes”, con los mismos intereses, con las mismas añoranzas, con la misma sed por convertirse en grandes escritores, es una más de las virtudes del Onelio.
En la medida que pasan los años, estas virtudes han ido creciendo y contribuyen al desarrollo de la narrativa desde ópticas más diversas.
Ya tiene una editorial, donde se han publicado varios libros, y, algo muy relevante, la muy peculiar revista El Cuentero. Por otro lado, tiene un sitio digital con información sobre la narrativa, nacional o extranjera.
No hace tanto, organizaron un encuentro de escritores. Fue muy provechoso para quienes asistieron. Acaso esta sea una línea en la que el Centro Onelio deba insistir, sobre todo a esta altura de su existencia.
Luego de todos estos años descubriendo talentos, perfilando talentos, quizás resulte más interesante, y sobre todo más útil, concentrar los esfuerzos en brindar nuevas opciones a quienes ya han pasado el primer curso, el de formación.
Pudiera ser otro más de sus aportes. Aunque hasta la fecha han sido bastantes, y está claro que ha marcado un verdadero hito en el panorama literario cubano. Pero el camino sigue. Siempre se está en construcción.


Matanceros que han cursado el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso:

Daneris Fernández
Isnalbys Crespo
Norge Céspedes
Néster Núñez
Jorge Silva
Karel Bofill
Dariel Vicedo
Luis Enrique Mirambert
Hebert Poll
Daniel Solano Bacallao
Carlos Pérez Triana
Dianelys Pérez Pujol
Lázaro de la Torre Hernández
Michael Diéguez Hernández
Pedro Romero Carmenate
Maikel Jesús Quintana
Abel Ballester
Mailan Álvarez (lo cursa este año 2012)

martes, enero 10, 2012

Algunas primicias literarias de Matanzas

(publicado en tvyumurí)

I: El más antiguo testimonio literario matancero
Décimas con motivo de la primera ejecución de justicia en Matanzas, año de 1778, alcanzadas por tradición del Regidor D. Tomás Martínez; constituye el más antiguo testimonio literario con que se cuenta. Sin que se sepa quién fue a ciencia cierta su autor, solo vinieron a ser publicadas en 1854, como parte de las Memorias de un matancero, un manual clásico de la historiografía, de Pedro Antonio Alfonso. Narran, en una composición de quince décimas, sucesos en torno a un crimen pasional. A continuación un fragmento:

José Jiménez, violento,
Con furia muy inhumana
puso en José de Quintana
“el cuchillo más sangriento”.

Una piedra turbulento
le tiró con raro avieso
y después, sin embeleso,
tres heridas le dio atroz;
por lo que se vio veloz
“el más trágico suceso”.

II: Dos sonetos
Un accidente marítimo inspiró los que hasta el momento se conocen como los primeros versos publicados en Matanzas. Se trata de dos sonetos dedicados a la memoria de Miguel Alfonso, quien pereciera en el naufragio de la goleta Grulla, ocurrido el 17 de marzo de 1814 en aguas próximas a Bacunayagua. Fueron dados a conocer en el periódico El Patriota, el 22 y el 24 de marzo de ese mismo año. No se conoce el nombre del autor de ambos textos, cuyos valor es fundamentalmente histórico. A continuación, un fragmento:

La tenebrosa noche en que vencida
Fue la nave en las ondas destrozada,
Oyó la tempestad su voz dolida:
Neptuno en paz guardola en su morada:
Su memoria verás aquí esculpida,
O en nuestros pechos la hallarás gravada (sic).

III: La primera revista literaria
La Guirnalda fue la primera revista literaria de Matanzas. Concebida esencialmente para el público femenino, algo habitual en la época, se estima que presentó una propuesta al nivel de las mejores publicaciones literarias de entonces, tanto por la forma como por el contenido. Acogió creadores de la localidad pero también del país y de otras naciones. La Guirnalda circulaba los domingos. Tuvo una existencia efímera, tan solo de seis números, dados a conocer en 1842: el primero se publicó el 19 de junio y poco después el último, el 24 de junio. Fue obligada a cesar por las autoridades españolas, pues, según sus planteamientos, no contaba con la licencia del Capitán General de Cuba.

IV: Los tres primeros periódicos
La prensa matancera tuvo un momento decisivo en 1813, cuando circularon los tres primeros periódicos del territorio. Diario de Matanzas fue el número uno por orden de aparición. Según los datos con que se cuenta, no sobrepasó los cuatro meses de actividad. El último número del periódico que se conoce, corresponde al 8 de abril de 1813.
Tres meses después de esa fecha, los lectores ya contaban con una nueva publicación: El paquete, que lamentablemente también tuvo una existencia efímera. Por lo que se sabe, ambos solo se dedicaban a reproducir en sus páginas materiales de orden administrativo, político y económico.
Por último, en septiembre de ese mismo año, salió a la calle El Patriota, donde se dio a conocer una “Descripción geográfica histórica de la ciudad y partido de Matanzas”, concebida por el Capitán de Fragata Juan Manuel O’Farrill, y que marca el nacimiento de la historiografía regional.

*La información empleada en este texto proviene esencialmente del libro Los puentes abiertos (Ediciones Matanzas, 2007), de Urbano Martínez Carmenate

lunes, noviembre 07, 2011

Bienal Literaria José Jacinto Milanés: Presentarán más de una decena de nuevos libros

La presentación de una decena de libros se halla entre las propuestas más atractivas de la II Bienal de Poesía José Jacinto Milanés, que del 12 al 14 de noviembre tendrá lugar en la ciudad de Matanzas.

Auspiciado por la filial de escritores de la UNEAC en esta provincia, el evento abrirá espacio a varios títulos de poesía: Reverso del Mantel, de Raúl Luis; Las fundaciones, de Rito Ramón Aroche; Las palabras vuelan, de Cecilia Meireles; Palabras en la arena, de José Manuel Espino, y Cara o cruz, de María Iluminada González.

De igual modo permitirá conocer a propuestas en otros géneros literarios: Del agua refluyente. Sobre los versos de La Edad de Oro (ensayo), de Caridad Atencio; Enrique en la República de Labrador (compilación de artículos sobre este destacado narrador cubano); La muerte y otros cuentos (premios y menciones del Concurso Internacional Julio Cortázar 2010); y Ciertos nombres de amor (literatura infantil), de Lidia Meriño.

Un momento especial lo constituirá la presentación de los textos ganadores en la pasada edición del concurso José Jacinto Milanés: Peliculeras (teatro), de Santiago Portuondo, y Luna de los pobres (poesía), de Charo Guerra.

La mayoría de estos volúmenes fueron preparados por Ediciones Matanzas, aunque hay varios pertenecientes a otras casas editoras cubanas.

Durante la jornada literaria, que se desarrollará en la sede de la UNEAC, serán realizadas varias lecturas de versos, una de estas a cargo de Carilda Oliver Labra. Precisamente a ella, ante el advenimiento de su noventa cumpleaños el próximo año, se dedica en esta oportunidad la Bienal.

Se organizará además una mesa de opinión dedicada a la labor de las revistas culturales cubanas y serán entregados oficialmente los premios del concurso Milanés 2011 a Laura Ruiz, por Otro retorno al país natal (poesía) y a Félix Sánchez, por Detrás de las palabras (cuento).

Por último, se darán a conocer los ganadores de la Beca de Creación Juan Francisco Manzano 2011, otorgada por la UNEAC en la provincia.

sábado, octubre 22, 2011

Laura Ruiz y Félix Sánchez ganan Premio Milanés 2011

Laura Ruiz Montes y Félix Sánchez Rodríguez recibieron el Premio Literario José Jacinto Milanés 2011 en las categorías de poesía y cuento, respectivamente.

Otro retorno al país natal se titula el cuaderno de versos de Laura, escogido por un jurado que integraron María Iluminada González, Bertha Hernández López y Raúl Luis Castillo.

Por su parte, Félix Sánchez ganó el certamen con libro de narraciones Detrás de las palabras. En cuento, el jurado lo formaron Charo Guerra, Rebeca Murga y Lorenzo Lunar.

Este premio lo convoca la filial de escritores de la UNEAC en la provincia de Matanzas, donde será entregado oficialmente el 14 de noviembre en la clausura de la II Bienal de Poesía José Jacinto Milanés.

sábado, octubre 15, 2011

Legna Verdecia y Urbano Martínez, ganadores por partida doble

Legna Verdecia y Urbano Martínez Carmenate fueron ganadores por partida doble en el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2011.

Legna se llevó el premio en poesía, con el cuaderno El momento perfecto, y en novela, con Mayonesa bien brillante. Urbano ganó en ensayo con la obra Letras húmedas. La ciudad poética, que también le valiera el premio especial al libro que mejor aborda un tema relacionado con la ciudad de Matanzas.

En poesía los jurados fueron Antón Arrufat, Soleida Ríos e Israel Domínguez. En ensayo, Margarita Mateo, Rogelio Riverón y Lincoln Capote. En novela Jorge Ángel Pérez, Jorge Enrique Lage y Norge Céspedes.

Los resultados de esta quinta edición del certamen se dieron a conocer como cierre de una jornada literaria que se extendió del 12 al 14 de octubre, en varios espacios de la ciudad de Matanzas, como la Casa de las Letras Digdora Alonso, el Museo Farmacéutico y la sede de la filial local de la UNEAC.

Entre las actividades que se organizaron estuvieron una conferencia de Zoila Lapique sobre el grabado del siglo XIX con Matanzas como tema, lecturas de poesía y narrativa, el espacio artístico-literario Café Mezclao y la presentación de los libros ganadores en la pasada convocatoria: El libro impublicable de Rauli (noveleta infantil), de Esther Súarez Durán; Crónicas de Satz-Natam (cuento), de Raúl Dávalos, y Anatomía del pugatorio (teatro), de Roberto Viña. En la Galería Elsa Triolet, del Museo Farmacéutico, quedó inaugurada la muestra Cinco años del Premio Literario Fundación de la Ciudad que recoge libros, carteles, trofeos, programas, diplomas y un video con momentos de las ediciones precedentes.

El evento entregó por primera vez el Premio Honorífico Fundación de la Ciudad 2011 al poeta, narrador, dramaturgo y ensayista Antón Arrufat, Premio Nacional de Literatura, quien fue declarado este año Presidente de Honor del Certamen.

viernes, septiembre 16, 2011

Urbano Martínez Carmenate: La biografía es una novela que no inventa el autor

(Publicado en tvyumurí)

Está bien claro que Urbano Martínez Carmenate es, si no el mejor, uno de los mejores biógrafos contemporáneos cubanos. Tiene una biografía singularmente notable: Domingo del Monte y su tiempo (reeditada el pasado año), y tiene además una labor sostenida que ha brindado acercamientos necesarios y acertados a figuras como José Jacinto Milanés, Bonifacio Byrne, Nicolás Heredia, Carilda Oliver Labra y Federico García Lorca.

Además de biógrafo, es investigador e historiador. En ese sentido destaca el libro Atenas de Cuba: del mito a la verdad, también reeditado el pasado año por Ediciones Unión. Y existe otra faceta de Urbano que es poco conocida, pues la ha mantenido hasta ahora casi en secreto, y totalmente inédita: escribe cuento y poesía.

En esta ocasión, nos referiremos específicamente a su incursión en la biografía, donde cada uno de sus textos sobresale no solo por la originalidad de las reorganizaciones, de las interpretaciones de las existencias de cada uno de estos personajes, sino además por el agradable modo en que están escritos: domina a fondo el trabajo con la palabra.

Trabajo. No se puede obviar este término en su caso. Trabajo para reunir dato a dato tantas vidas, tantas épocas. Trabajo para luego hacer renacer todo eso que ya fue, mediante la escritura: buscando su perfección reelabora —cuando menos— dos veces cada página, aunque de algunos capítulos ha hecho tres y hasta cinco versiones.

¿De qué manera eliges las figuras en las que vas a profundizar? ¿Cómo llevas a cabo la investigación?

No escojo cualquier personaje para biografiarlo. ¿Requisitos? No ser de una pieza, tener complejidad, contradicciones, secretos y misterios. Decidido el personaje, hago entonces el proyecto, el plan de trabajo, concebido para tres años, por lo general. Cada libro lleva su plan, su estrategia, su batalla. Una primera jornada es de búsqueda de información, de investigación; una segunda es de análisis, de decantación; la tercera y última jornada es la de la escritura. Pero antes de escribir preciso concebir la estructura en la mente. A esto último dedico el tiempo y la atención que nadie imagina.
Ya que habla de estructuras, recuerdo que en algunas ocasiones has dicho que una biografía tiene mucho parecido con una novela.

La biografía es una novela cuyo argumento y personajes no inventa el autor. Pero no significa que prescindamos de la imaginación. Muy por el contrario, necesitamos imaginación para llenar huecos, lagunas, momentos en que hace falta la información. También es necesario dominar las técnicas narrativas. Un biógrafo tendrá que narrar escenas, interpretar caracteres, describir atmosferas humanas, presentar épocas y espacios... Como escritor debe tener sus habilidades, su experiencia y su bagaje cultural.

En fin una biografía se parece bastante a una novela histórica.

La mayor parte de las biografías que has publicado tienen el siglo XIX como telón de fondo. ¿Es la etapa que más te agrada?

Sí. Pero aquí hay que ver un problema solo de preferencia. He trabajado el siglo XX y me ha resultado fascinante. Pero tengo un gusto en especial por los tiempos coloniales. Me agrada reconstruir las costumbres de esos periodos tan lejanos que dependen en lo esencial de documentos rotos por las polillas. Se trata además de procesos tan lejanos en el tiempo, que siempre trae consigo el hallazgo sorpresivo, la fascinación de lo curioso, lo extraño y lo extravagante. Me interesa más que los otros periodos, próximos a lo contemporáneo.

Ahora bien, independientemente de que prefiera la época colonial, al profundizar con cualquiera de mis personajes me he apasionado de igual modo. En cierto modo he vivido con ellos, me he identificado plenamente con ellos

¿Te has identificado plenamente con ellos?
El buen biógrafo, cuando tiene un personaje en el tintero, sueña y vive con él día a día. Es increíble cómo uno llega a amar a su personaje de tal manera, con tal pasión, que se identifica con el de una forma increíble. No solo el biógrafo se llena de su biografiado; a la vez, el biografiado invade los espacios del biógrafo. Es un proceso interesante, el poder de una gran pasión. Y es encantador ver cómo se va revelando esa figura desconocida, poco conocida, medianamente conocida, hasta volvérsenos u personaje familiar, un pariente. Por todos mis personajes he sentido lo mismo.

Te voy a contar algo gracioso de cuando yo preparaba el libro de Milanés. Ocurrió en el Museo Palacio de Junco, donde yo trabajaba como investigador desde entonces. Un grupo de jóvenes iba saliendo de un recorrido y luego de pasarme por el lado, uno de ellos se viró y le dijo a los otros: “Miren eso, es igualito a Milanés, ¡cómo se parece!”. Era verdad. Tenía barba y casi sin darme cuenta me había dejado el pelo largo, como Milanés. Capaz que hasta tuviera la expresión de Milanés pues en esos tiempos, mediados de los años ochenta, constantemente estaba pensando en lo que él podría pensar de cada cosa, de cada situación en la que se viera envuelto.

Acabas de confesar tu identificación con los personajes estudiados, y sin embargo en otras ocasiones has dicho que resulta esencial tener objetividad a la hora de acercarse a los biografiados. ¿Has caído en una contradicción?

No, de ninguna forma. La biografía exige pasión, pero no pasión ciega. Es necesario contar con la objetividad suficiente para no aferrarse a extremos. Hay que querer al personaje pero al mismo tiempo vivir siempre sospechando de él, de todos sus actos. Lo peor para un biógrafo, lo único que pudiera noquearlo para siempre, es hecho de sufrir la “traición” de su biografiado. Podrán traicionarlo las fuentes, hasta traicionarse él mismo, pero nunca el exceso de confianza puede empujarlo a dejarse traicionar por su personaje.

Se trata sencillamente de ponerlo en su sitio. Cuando se escoge una figura para ser biografiada es porque su vida merece ser contada, tanto por lo positivo como por lo negativo. Toda personalidad es parte de una historia, y es esa historia lo que más interesa.

Mirando el Alzheimer desde una ventana tejida

(Publicado en tvyumurí)

Escrita y puesta en escena hace casi veinte años, la obra de teatro La ventana tejida, del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, continúa siendo un peculiar llamado de atención sobre el impacto de la enfermedad de Alzheimer en el individuo, la familia y la sociedad.

La pieza (se trata de un monólogo) aborda los conflictos de una mujer que se ocupa —totalmente sola— del cuidado de su madre, afectada por el Alzheimer. Como una interminable cascada de palabras la mujer habla sin parar: sencillamente se desahoga explicándonos —o más bien tratando de explicarse ella misma— cuanto le sucede.

Se debate entre el amor a la madre y el sacrificio que implica dedicarse a protegerla. Un sacrificio que la lleva a renunciar a su propio yo, a su realización personal, y a entregarse por completo, a ‘inmolarse’ para que en medio del padecimiento la madre sufra lo menos posible.

La protagonista añora salir a la calle, y no puede: si lo hace la madre grita a todo pulmón, tanto que sus alaridos se oyen a dos y tres cuadras de distancia. Añora compartir su vida sentimental con un hombre, y no puede: tendría que dejarla a ella, y no, qué va, de ninguna manera la va a dejar. Añora reiniciar su labor como científica, y no puede, como ella misma lamenta:

“Tanto trabajo para terminar una carrera y ahora no puedo ejercerla (...) ¿Sabes lo que más deseo en mi vida? Volver al laboratorio, creo que el día que ponga el pie en la puerta me desmayaré (...)”.

Ulises concibió La ventana tejida a partir de la experiencia que vivió Pedro Vera, director del grupo Teatro D’Sur, del municipio de Unión de Reyes. La madre de Pedro Vera padecía el Alzheimer y él, echando a un lado muchos de sus proyectos de vida y de entrega al arte, por muchos años se dedicó a cuidarla conmovedoramente.

La Ventana... ha tenido tres puestas en escena. La primera estuvo a cargo de Pedro Vera, con Teatro D´Sur; luego le siguió la del grupo El Puente, con Celeste del Pozo, y la dirección de Beatriz Valladares Sanfiel, y por último la de Miriam Muñoz con Icarón Teatro. Los montajes de Vera y Miriam Muñoz alcanzaron, cada uno en su momento, premios en diversas categorías en el Festival del Monólogo de La Habana.

En la presentación de Vera, en la capital, el público aplaudió bastante, comentó entusiasmado en los pasillos el desgarrante drama que acababan de presenciar. Pero sin dudas el momento más emocionante que ha suscitado esta obra, se produjo cuando Miriam Muñoz la actuó en el Teatro Sauto, en una función especial donde estuvieron presentes familiares de personas con Alzheimer, médicos, enfermeras, trabajadores sociales.

Como texto, La ventana tejida fue dada a la luz por Ediciones Vigía en 1992. Era el primer libro que publicaba Ulises Rodríguez Febles. Desde entonces se ha vuelto a llevar a la letra impresa en otras tres ocasiones. La última fue el año pasado, en una antología de monólogos preparada por el Teatro Terry, de Cienfuegos, y la editorial Tablas Alarcos.

Por cierto, ese libro se presentará próximamente, como parte de las actividades divulgativas celebradas en la ciudad de Matanzas en torno al 21 de septiembre, considerado como el Día Internacional del Alzheimer. El volumen se dará a conocer en esa misma fecha, a las 2:00 p.m., en el Centro de Información de las Artes Escénicas, donde, además de Ulises, estarán presentes Miriam Muñoz, la coreógrafa Liliam Padrón, el poeta Israel Domínguez y otros artistas e intelectuales, que analizarán los modos en que este padecimiento se ha visto desde la perspectiva de la cultura, y de manera específica se referirán al significado que en ese sentido ha tenido La ventana tejida.

Escrita y puesta en escena hace casi veinte años, la obra continúa siendo un peculiar llamado de atención sobre el impacto del Alzheimer en el individuo, la familia y la sociedad. No hay dudas.

lunes, agosto 15, 2011

Daneris Fernández: entre dos aguas

(Publicado en tvyumurí)

Entre dos aguas: la narrativa y la historia, se desplaza desde hace algunos años la labor literaria de Daneris Fernández. Las últimas noticias de este navegar fueron su libro Historia del Teatro Sauto, ganador en 2009 del Premio José Luciano Franco, otorgado cada año al mejor texto histórico dado a conocer en casas editoras provinciales, y el volumen de cuentos Katiuska Molotov y el arsenal ruso, el pasado año premio de la crítica Orlando García Lorenzo, reconocimiento que entrega la filial provincial de la UNEAC en Matanzas.

—Las técnicas literarias se perciben la redacción y en la estructura de Historia... A veces hasta recreas determinadas escenas. ¿No ha traído polémica en ‘el mundo de los historiadores’?

En cierta forma, sí. Pero qué se le va a hacer. Cada cual escoge un camino, un modo de hacer. Y yo me voy por este. Además de la rigurosa investigación, los historiadores tenemos una responsabilidad adicional: lograr que nuestros textos se hallen bien escritos y resulten atractivos.

En tal sentido me adscribo al criterio del historiador Eduardo Vásquez Pérez en cuanto a que no siempre lo entretenido es poco serio y por el mismo motivo no siempre lo aburrido resulta algo riguroso.

A mi modo de ver una buena parte de nuestros investigadores no deslindan entre la tesis doctoral, más académica, más ‘seria’ en su escritura, y el libro, que debe ser más fresco, más fluido, tanto en la redacción como en la estructura.

—La narrativa, es decir, algunos de sus instrumentos, han apoyado tu labor como investigador. Sin embargo, la historia no se ha colado en tu narrativa... ¿Acaso no te atraen las tramas de época?

El hecho de ser un narrador con una formación historicista y de moverme entre esas dos aguas –ya con esta imagen se deduce que no son compartimentos estancos- me ha permitido exorcizar mis demonios equitativamente.

Lo que en verdad me inquieta y seduce es el conocimiento del alma humana, y me interesa además el destino de mi país como nación, como ente político-cultural. La historia me lleva hacia el hombre de otras épocas; la literatura, hacia el hombre contemporáneo.

En cuanto a la historia, le presto mucha a atención a la vida común. Necesito saber cómo se vestían los cubanos del XIX o los de los primeros años del siglo XX, los de los cincuenta, qué comían qué música escuchaban, qué leían, cómo hacían su toilette, como dormían y como se amaban. Te imaginaras que con todos esos datos es fácil sucumbir a la idea de escribir un relato o una novela de época. Pero hasta ahora he resistido la tentación.

—Por cierto, resulta curioso que el modo en que buscas el alma humana contemporánea –siguiendo tu idea– difiere bastante en tus dos libros. ¿Estás de acuerdo son eso?

—En mi primer libro de cuentos, Música de Fondo, mis personajes, sin llegar a estar al margen, se hallaban muy encerrados en sí mismos. Incluso esto se trasmitía a las atmosferas y a las locaciones que construía. Tanto es así, que llegué a acariciar la idea de escribir un libro en el que todas las historias se desarrollaran siempre en una habitación y alrededor de una cama sobre la que siempre habrían dos personajes en conflicto.

En Katiuska …, se aprecia cierta apertura, obligada esta por la exacerbación de la congoja que cerca a sus protagonistas, lo que los impulsa necesariamente a interactuar con los otros. Esto me ha hecho hablar y reflexionar sobre el aquí y el ahora, a esbozar de alguna manera cierta crítica social. Todo vinculado de alguna manera con la historia más reciente. Creo que es este el texto más maduro, el que con más autenticidad ha logrado reflejar esas reflexiones sobre el ser humano.

Julio Blanco: “Los Talleres Literarios no han dejado de ser importantes”

(Publicado en tvyumurí)

Algunos le han dicho rotundamente que el movimiento de Talleres Literarios ya no tiene sentido alguno, pero Julio Blanco, escritor de literatura infantil residente en el municipio de Cárdenas, no acepta eso.

Puede que les falte algo, concede: puede que no tengan el mismo ritmo, el mismo entusiasmo de otras etapas, como por ejemplo la de finales de los años 80, pero a lo que en verdad no le halla sentido es a decir que no hacen falta o que no cumplen con una importante función en estos momentos.

Con siete libros publicados, Julio Blanco relaciona gran parte de su formación artística al aporte que le fueron dando los Talleres Literarios.

“Empecé en uno que hacía el profesor Luis Espino en la Escuela Vocacional Carlos Marx, de Matanzas. Yo escribía sin ni son, a como saliera, y los criterios, los conocimientos elementales que me dio Luis Espino fueron esenciales para encausarme.

“Él, además, me hizo vincular al mundo artístico local. Me hizo a conocer a Carilda Oliver Labra, a Luis Marimón, a Luis Lorente. Recuerdo incluso la vez que estuvo Benedetti en la histórica casa de José Jacinto Milanés.

“Varios años después, ya graduado de Medicina Veterinaria, me incorporé en Cárdenas al Taller Literario Fray Candil, en donde me relacioné con los asesores Alberto Expósito y Brunilda Oves, y con los escritores Vicente Piqué, Jorge Luis Romillo, Teresita Cárdenas, Roberto Bueno Castán y José Beltrán.

“Por último, como para finalizar mi carrera de ‘tallerista’ por todo lo alto, estuve en el de literatura infantil organizado desde hace varios años por José Manuel Espino, por el cual han pasado, entre otros creadores, Yanira Marimón, Loreley Rebull, Cecilia Soto, Hebert Poll y Anelys Fundora.

“Y eso que me dieron los Talleres Literarios a mí, es lo mismo que hoy le pueden dar a los nuevos escritores en formación: luz y, por supuesto, compañía, gente como uno, con perspectivas, con intereses, con sueños más o menos similares, todo lo cual da ánimos para seguir, para superarse.”

Así que de ningún modo cree que se pueda prescindir de su funcionamiento, sobre todo para los creadores que viven en el interior de la provincia. Si no existieran, ¿qué otra alternativa de intercambio, de aprendizaje les quedaría?

Ahora bien, Julio Blanco admite lo necesario que es mejorar su trabajo, readecuarlo a las nuevas necesidades, a las nuevas circunstancias.

“Los especialistas deben prepararse mejor, hay que facilitar más intercambios entre los diversos municipios, pueden traerse cada vez más escritores de primera línea de otras provincias, enfocar todo esto de manera inteligente para que los Talleres Literarios recobren su jubilosa actividad de otros tiempos.”

miércoles, agosto 10, 2011

Johann E. Trujillo, diseñador premiado


(Publicado en tvyumurí)

Johann E. Trujillo acaba de obtener el Premio Anual de Diseño del Libro Raúl Martínez, en la categoría de colección, hecho que sin dudas jerarquiza desde diversos puntos de vista la obra que lleva a cabo en Ediciones Matanzas desde hace casi diez años.
Otorgado por el Instituto Cubano del Libro, en un certamen donde participan todas las editoriales del país, este premio fue a manos de Johann por su colección del Premio de Fundación de la Ciudad 2010 (con los volúmenes Ojos que te vieron ir, ensayo de Juan Ramón Ferrera; Se fue anoche, poemas de Rigoberto Rodríguez Entenza y Paperback writers, novela de Raúl Flores).
Nacido en 1977, Johann ya cuenta con una obra intensa y extensa que además de libros, plaquetes, boletines y revistas, incluye programas de mano, invitaciones, carteles de formatos que llegan a la gigantografías, así como diseños de stand, escenografías, ambientaciones y hasta discos. De hecho, se debe mencionar que en la actualidad comparte su labor como diseñador principal de Ediciones Matanzas, con la de responsable de la gráfica de Teatro Papalote.
Pero es sin dudas al arte del libro a lo que ha dedicado más tiempo, y donde ya va dejando una marca consistente, trascendente, que ahora el Raúl Martínez viene a confirmar.
Sus inicios en esta profesión parten de un curso elemental de diseño gráfico que en 1996 recibió en Ediciones Vigía, a la cual se incorporó desde ese mismo instante. Hizo más de 30 títulos en esta casa editora, reconocida en el mundo por sus hermosas producciones manufacturadas.
A estos primeros conocimientos vino a sumarse el encuentro con la plástica y la gráfica europea, sobre todo la española, que, según ha escrito el poeta y editor Alfredo Zaldívar, le permitió combinar estudios de diseño y trabajo en medios para él entonces nuevos.
Empezó a vivir una experiencia significativa en Ediciones Matanzas, a la cual se incorporóen el año 2002, cuando realizó toda la propuesta gráfica de El gran festín, volumen del dramaturgo René Fernández.
Pienso que su entrada en Ediciones Matanzas lo ayudó a encontrar el camino hacia la madurez creativa. Debo rectificar: más que ayudar pudiera decir que lo obligó, pues Ediciones Matanzas le planteó un reto grande: el trabajo con Sistema de Impresión Digital Riso, cuyo uso se generalizó en las casas editoras de todas las provincias.
En aquellos tiempos (y creo que todavía no se ha apartado del todo esa primera acogida), la Riso no era mirada con buenos ojos, casi lo único que se escuchaban eran quejas y más quejas sobre sus limitadas posibilidades: se trata de un sistema de impresión no profesional.
Desde el primer momento, Johann trató de emplearse a fondo para dar con las mejores formas de utilizarla. Ediciones Vigía, cuyo espíritu era el trabajo con escasos recursos materiales, le había enseñado que todo puede aprovecharse.
Como casi la única oportunidad que la Riso daba era el empleo del blanco y el negro, empezó a manejarlos con astucia para alcanzar los mejores resultados posibles. Empezó a manejar las gamas de grises, los ocres y los sepias. Empezó a trabajar el grafismo.
Además del propio acercamiento a los libros, uno de sus logros más a la vista lo ha constituido la Revista Matanzas, donde se ve con nitidez cómo echa mano a todos esos elementos, donde se resume la verdadera maestría lograda a partir de su aprovechamiento de las no pocas bondades de la Riso.
En los últimos tiempos, ha seguido experimentando. Además de llevar algunas cubiertas a otros medios como el off-set, en dos o más cromías, combina la impresión risográfica con la serigrafía.
Siempre está envuelto en alguna búsqueda, y no es sólo una búsqueda en lo relativo a la técnica, al dominio de su profesión que le permite hallar respuesta a cualquier reto, sino también fantasía, creatividad.

lunes, octubre 13, 2008

El Centro Onelio ha dinamizado la narrativa cubana

El Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso ha contribuido a dinamizar la narrativa cubana contemporánea, según se afirmó en la provincia de Matanzas durante un homenaje a esa institución, creada hace 10 años por el escritor Eduardo Heras León.
Alfredo Zaldívar, destacado editor, aseguró que su trabajo persistente e inteligente ha permitido que jóvenes creadores de distintas zonas del país ‘afilaran’ sus miradas, sus perspectivas e instrumentos escriturales, y lograran ubicarse en planos principales del actual panorama literario de la Isla.
De la propia Matanzas una buena cantidad de escritores noveles ha pasado los cursos convocados anualmente por el Centro Onelio (así se le nombra habitualmente), entre los que se hallan Daneris Fernández, Isnalbys Crespo, Norge Céspedes, Dianelys Pujols, Néster Núñez, Ever Poll y Karel Bofill.
Algunos de ellos asistieron al homenaje, organizado este domingo 12 de octubre en la filial provincial de la UNEAC, como parte de las actividades del Premio Literario Fundación de la Ciudad de Matanzas.
Ever Poll afirmó que “siempre resultaba algo muy significativo, inolvidable, ser aceptado en su curso anual, no solo por el nivel técnico que se ganaba, sino además por el contacto con escritores de primer nivel (profesores o invitados a las diversas clases), y con los otros escritores jóvenes, con sus compañeros de aula de entonces”.
A Karell Bofill lo impresionó “el ambiente positivo, el ambiente profesional y a la vez amistoso, constructivo, que siempre se trataba de mantener, a pesar de que a veces, a la hora de criticar las obras, de señalar las dificultades, pasaban ‘bajita’ la cuchilla”. Recordaba además una persona que es como un ángel: Ivonne Galeano, una de las organizadoras, siempre al tanto del más ínfimo detalle para que todo marche bien.
Por su parte, Néster Núñez valoró la entera libertad que se tenía en todo momento para perfilar la tendencia estilística de cada cual, sin ningún tipo de interferencia, como podía apreciarse en la obra diversa, muy diversa, de quienes lo han pasado.
Fundado en 1998, por Eduardo Heras León, Ivonne Galeano y Francisco López Sacha, y perteneciente al Ministerio de Cultura de Cuba, el Centro de Formación Literaria Onelio es único de su tipo en el país, y se considera heredero de las experiencias del Centro Mexicano de Escritores de los años 50, y del Movimiento de Talleres Literarios de Cuba.
Según informa su página digital, sus aulas han recibido “a más de quinientos alumnos: estudiantes, trabajadores, abogados, periodistas, médicos, bioquímicos, diseñadores, ingenieros en telecomunicaciones, geógrafos, físicos, informáticos, todos jóvenes provenientes de diversos campos profesionales, y también de disímiles lugares, algunos de estos muy alejados de la capital del país, desde pequeños pueblos como Jobabo o Cacocum hasta capitales provinciales tan distantes como Guantánamo”.

domingo, octubre 12, 2008

Otorgan premios literarios Fundación de la Ciudad de Matanzas

Los resultados de la segunda edición del Premio Literario Fundación de la Ciudad de Matanzas se dieron a conocer este domingo 12 de octubre en un acto realizado en el Museo Provincial Palacio de Junco.
Unas 50 obras de escritores de varias provincias cubanas se analizaron en el certamen, que en esta oportunidad había convocado en los géneros de Cuento, Teatro y Literatura para Niños y Jóvenes.
Un jurado que integraron Eduardo Heras León, Mariela Varona y Norge Céspedes otorgó el premio de cuento a Michel Encinosa Fú, por su libro Casi la verdad, en tanto declaró como finalistas a Raúl Flores Iriarte, Rebeca Murga y Emerio Medina.
En teatro ganó Afuera, de Liliam Ojeda, según las valoraciones de Gerardo Fullera León, Ulises Rodríguez Febles y Yunior García.
La república del zapato, libro de poesía de Alberto Rodríguez Copa, triunfó en Teatro y Literatura para Niños y Jóvenes, género que analizaron Esteban LLorach Ramos, Yanira Marimón y Rubén Rodríguez.
Efectuado el mismo día en que hace 315 años se fundó la ciudad de Matanzas, el acto de premiación fue además momento propicio para realizar la presentación de los volúmenes ganadores en la anterior edición: Los senderos despiertos (poesía), de Daniel Díaz, Demonios en La Habana (novela), de Jorge Fernández Crespo, y El urbanismo temprano en la Matanzas intrarríos (1693-1840), de Marta Silvia Escalona y Silvia Hernández Godoy.
Ediciones Matanzas hizo estos libros en una colección especial, que sobresale por el trabajo sobrio y ‘elegante’ del diseñador Johann Enrique Trujillo, con su dominio del grafismo y las acertadas gradaciones en los colores de las portadas.
Como parte de las actividades, se organizó además un homenaje al décimo aniversario del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, mediante un intercambio sostenido entre varios narradores que lo cursaron: Néster Núñez, Karel Bofill, Ever Poll y Norge Céspedes.

miércoles, octubre 01, 2008

Alfredo Zaldívar, apasionado de las revistas

Según Alfredo Zaldívar —con más de 20 años de experiencia como editor—, las revistas dinamizan con efectividad inigualable el panorama cultural, sobre todo porque resultan el cauce más inmediato a través del cual se desenvuelve el pensamiento intelectual y porque facilitan de manera extraordinaria el diálogo en todos los sentidos.
«Aunque tienen la ventaja de la inmediatez, el periódico y los otros medios de comunicación masiva no pueden sustituirlas (salvo algunas excepciones), al no ofrecer “amplitud” desde diversos puntos de vista, más concentrados como siempre están en lo cotidiano, en lo noticioso “descuidando” las verdaderas profundidades», asegura.
«Los libros cuentan con dicha amplitud, pero les falta algo que se pudiera llamar “agilidad”. Requieren de un proceso productivo más enrevesado, sujeto a otros requerimientos propios de la concepción de ese objeto cultural.
«Mientras llevan adelante sus proyectos, los escritores prácticamente se volverían invisibles para sus contemporáneos si no fuera por las revistas, en las que además se da espacio a un grupo de géneros literarios y periodísticos sin cabida en cualquier otro lugar, y de gran significado para el intercambio entre los mismos creadores y sus variados públicos».
Bohemia fue la primera revista que lo fascinó. Una foto personal amarillenta, la más antigua que posee, muestra a un Zaldívar niño con la apasionante Bohemia entre sus manos.
Era la única publicación de su tipo conocida en todo Sojo Tres, pueblito holguinero donde nació en 1956. Al padre (que lo enseñó a leer antes de iniciarse en la escuela) se la llevaban y, gustoso, luego de echarle un vistazo, la prestaba enseguida a su muchacho.
«Ocurría, por cierto, un fenómeno interesante: si alguien veía por ahí cualquier otra revista la llamaba Bohemia, se había convertido en un nombre genérico, es decir, en vez de revista allá se decía Bohemia», recuerda.
Pero a la que sería una intensa pasión de hacedor de revistas solo vino a decirle manos a la obra ya en la ciudad de Matanzas, adonde se trasladó en 1973 para convertirse nada más y nada menos que en técnico medio de ¡Topografía Agrícola! en el Instituto Politécnico Álvaro Reynoso.
«Lo primero fue un boletín. Lo concebí más o menos en 1976, en el Álvaro Reynoso. Parodiando el primer libro de Nicolás Guillén, se llamaba Al margen de mis libros de estudio. Es un momento más bien simbólico para mí, pues tuvo un solo número.
«Ahí mismo, trabajé un poco más adelante con Deletreando, que sí era ya una especie de revistica. Tenía ciertas ambiciones literarias, publicaba a buenos escritores matanceros, por los cuales sentía mucho respeto».
Tras graduarse de técnico medio empezó la licenciatura en Producción Vegetal y Geografía, pero qué va, ya no aguantaba más, así que la dejó, convencido por completo de que su vida debía girar en torno al arte. Durante seis meses estuvo en un curso de dramaturgia en el Instituto Superior de Arte, y al retornar se vinculó en cierto modo a la sección de Literatura de la Dirección Municipal de Cultura de Matanzas.
«A mediados de los 80 comencé a trabajar en La Tórtola, que inicialmente fue boletín y luego se convirtió en revista, etapa durante la cual yo fui su director, hasta que lamentablemente se perdió por diversas razones institucionales y dejó de hacerse.
«Después colaboré con Cartas de Matanzas, una especie de plegable en forma de sobre que facilitaba su envío por correo, ideado por José Artiles, al frente de la sección municipal de Literatura por entonces».
Al emprender en 1985 el exitoso proyecto editorial que ha resultado Ediciones Vigía, agregó otras dos publicaciones significativas a su labor de «revistero». Una fue Barquito del San Juan, dedicada a los niños, y la otra, la Revista del Vigía, concebidas ambas con la estética peculiar de esa casa editora.
Su propuesta más reciente es la Revista Matanzas que, en sus manos de eficaz e imaginativo editor, ha vivido una nueva era. Cada salida se convierte en un suceso cultural generador de expectativas en el panorama artístico cubano, debido a la inteligencia con que la ha sabido «armar» número tras número, y a la coherente visión gráfica desarrollada a partir del aprovechamiento de las posibilidades de la impresión en la Riso, hecho en el cual mucho ha tenido que ver también el diseñador Johann E. Trujillo.
Zaldívar opina que la realización de una revista, «una de las buenas, una de las de verdad», es para un editor el reto profesional más complejo, el cual, a su juicio, nunca termina, pues en cierta forma cada nuevo número implica un comenzar casi desde cero.
«Sin abandonar su personalidad, cada nuevo número debe ser distinto por completo al otro, debe sorprender a todo el mundo, y, por otra parte, una revista no alcanza la madurez en un año, en dos o en cinco, sino en un proceso a veces muy largo que la lleva a tener un perfil rotundo, inconfundible, bien plantado», dice.
Concebirla requiere «una dramaturgia rigurosa», donde textos («con pluralidad de visiones, temas y géneros») y diseño («con ideas contemporáneas y, sobre todo, los recursos gráficos más apropiados para cada caso») se compenetren, formen una corriente de pensamiento, un río que fluya por sí mismo, «como si nadie lo hubiera meditado».
Según cree, en las revistas cubanas los editores deben seguir impulsando las polémicas, los debates, puesto que aportan mucho al crecimiento intelectual y, sin embargo, con demasiada frecuencia, y por diversos motivos, suelen estar ausentes de sus páginas.
«Es, entre tantas otras cosas, algo que les debemos y que las harían más útiles, más efectivas en su intervención dinamizadora en el panorama cultural contemporáneo».

(Publicado en Juventud Rebelde)

martes, septiembre 23, 2008

Premio de poesía Digdora Alonso: Acertadas las observaciones del ciruelo

Con el cuaderno de versos Del ciruelo y otras observaciones, Israel Domínguez obtuvo el Premio Nacional de Poesía Digdora Alonso, organizado por Ediciones Vigía y la Dirección del Libro en la provincia de Matanzas.
“Los tres poemas que lo integran abordan la relación entre el paisaje y el sujeto que lo observa, un paisaje intrascendente a primera vista, pero que contemplado desde la memoria afectiva, desde las huellas que deja el pasado, adquiere un gran significado”, afirma el autor.
Nacido en Villa Clara en 1973, y residente en la ciudad de Matanzas desde hace unos cuantos años, Israel Domínguez ha publicado libros como Después de acompañar a Wiliam Jones (Letras Cubanas, 2007), Hojas de Cal (Editorial Abril, 2001), Collage mientras avanza mi carro de equipaje (Ediciones Vigía, 2002) y Sobre un fondo de arena (Colección Sur, 2004).
En esta primera edición del Premio Nacional de Poesía Digdora Alonso, en la que participaron unos 40 escritores cubanos, se otorgaron menciones a Mabel Diez Ochoa, Hugo Hodelín Santana, Olga Sánchez Guevara y Agnes Fong.
El jurado lo integraron Nancy Morejón, Roberto Manzano y Juan Luis Hernández Milián.

lunes, septiembre 15, 2008

Darán a conocer premio de poesía Digdora Alonso

Más de 40 escritores cubanos presentaron sus obras en la primera edición del Premio Nacional de Poesía Digdora Alonso, cuyos resultados se conocerán este viernes en la tarde en Ediciones Vigía.
Nancy Morejón, Roberto Manzano y Juan Luis Hernández Milián integran el jurado que analizó detalladamente las propuestas creativas.
El certamen se ha convocado como parte de un homenaje a la poetisa Digdora Alonso (1921-2007), organizado por Vigía y el Centro Provincial del Libro.
La jornada, enriquecida con actuaciones de Danza Espiral y del grupo de teatro Icarón, incluye además un panel reflexivo en torno a la vida y a la trayectoria literaria de esta matancera, y un recital de poesía.
Considerada por Dulce María Loynaz “una de las voces más importantes de la poesía femenina cubana", Digdora Alonso escribió libros tan significativos como Bajo el hongo, Yo, mi desconocida, Como ángel cierto y Pájaro y Luna.
El homenaje se había previsto realizar la semana anterior, pero debido a la situación provocada por el huracán Ike, debió posponerse.

jueves, julio 31, 2008

Béisbol divisado desde Vigía

Ediciones Vigía ha preparado una edición de Béisbol, obra de teatro del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, que se presentará a finales de agosto en la ciudad de Matanzas.
El libro cuenta con edición de Agustina Ponce y diseño de Frank David Valdés. Para dar una visión complementaria de la obra, al texto se le añadió un prólogo de Yamila Gordillo y un epílogo - entrevista al autor- de la investigadora Ana Margarita Betancourt.
Si bien se inspira en la vida del renombrado pelotero cubano Martín Dihígo, la pieza va más allá y, como asegura la propia Yamila Gordillo, “nos habla de la libertad individual, de esa decisión personal, la cual expone debatiéndose en la historia de un pueblo, en su memoria colectiva; es el rol de cada uno de nosotros como entes socio-culturales, filosóficos, éticos, cívicos...; y con necesidades de satisfacciones individuales -espirituales y materiales- , realización de sueños (...)”.
En su escritura la obra destaca de manera particular por el manejo de las categorías espacio-tiempo, a través de las cuales se dinamiza el conflicto que vive el personaje principal (tentado en un evento internacional para desertar de su equipo, pues lo conecta de forma directa con la cotidianidad cubana, representada por la barbería donde habitualmente confluyen sus familiares y amigos.
Béisbol fue puesto en escena por Vital Teatro, en presentaciones a las cuales asistieron famosos peloteros (Gaspar Curro Pérez, Evelio Hernández, Rey Vicente Anglada, Rigoberto Rosique, Antonio Pacheco, Félix Isasi…) y en general un público sumamente entusiasmado.
Con la característica especial de llevar a cabo sus producciones artesanalmente, desde que hace 23 años se fundara Ediciones Vigía ha dado a la luz unos 500 libros, revistas, sueltos, plegables y otras publicaciones. Al comentar lo que significaba para él la publicación de Béisbol en Vigía, Ulises Rodríguez Febles aseguró: "Estoy muy contento de presentar el libro en una editorial donde publiqué mi primer texto: La Ventana Tejida, y a la que me unen lazos entrañables con sus fundadores y con todos los que allí, con paciencia infinita, convierten una obra en arte”.
Entre otros importantes reconocimientos, Ulises Rodríguez Febles (1968) ha ganado los premios de dramaturgia Virgilio Piñera (2004), Calendario (1998) y José Jacinto Milanés (1996 y 2000). Ediciones Unión publicó este año El Concierto y otras obras, que recoge algunas de sus piezas más significativas.

sábado, julio 26, 2008

Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas

Convocatoria:
El Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés, Ediciones Matanzas y el Centro Provincial del Libro y la Literatura, con el auspicio de la Dirección Provincial de Cultura de Matanzas y las autoridades del Gobierno en el Municipio y la Provincia convocan a la segunda edición del Premio Literario Fundación de la Ciudad de Matanzas correspondiente a 2008, que se regirá por las siguientes :

BASES
1- Podrán participar todos los escritores residentes en el país. Se convoca en esta segunda edición en los géneros: Cuento, Teatro y Literatura para niños y jóvenes(cuento, poesía, noveleta).
2- Los libros presentados en cualquiera de los tres géneros no deberán exceder las 80 cuartillas.
3- Las obras se presentarán en original y dos copias, encuadernadas y foliadas, llevando seudónimo o lema en la primera página y acompañadas de sobre identificado con el lema o seudónimo en cuyo interior se consignará el nombre completo del autor, número de identidad, dirección, teléfono, correo electrónico (si lo tuviere) y un breve currículo profesional, así como la declaración de que su libro no está comprometido con ninguna editorial, no participa simultáneamente en otro concurso pendiente de resolución y que es inédito en su totalidad o sólo publicado hasta un 40% de su contenido.
4- Cada concursante podrá enviar cuantos libros desee, en cualquiera de los géneros convocados.
5-Las obras se enviarán por correo a:
Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés
Calle Jovellanos, esquina a Medio (altos).
Matanzas. CP: 40100.
6-También podrán entregarse personalmente en la misma dirección, en horarios de 9 a.m. a 3 pm.
7-El plazo de admisión vence el 31 de julio de 2008 a las 3:00 pm.
8-Por cada género se designará un jurado compuesto por escritores de prestigio, cuyo dictamen será inapelable.
9-Se otorgará un premio único e indivisible en cada género, consistente en 5000 pesos MN, diploma acreditativo, trofeo y la publicación de la obra por Ediciones Matanzas.
10-La remuneración por los premios no afecta el pago por los derechos de autor. No se entregarán menciones.
11- La premiación se efectuará el 12 de octubre de 2007 durante la celebración por el Aniversario 315 de la Fundación de la Ciudad de Matanzas, y será precedida por la Jornada Literaria Fundación de la Ciudad del 10 al 12 del propio mes.
12-Los organizadores del evento no se comprometen con la devolución de las obras no premiadas, aunque estas no serán destruidas hasta transcurridos tres meses de la entrega de los premios.
13- La participación en el concurso implica la aceptación total de estas bases.

miércoles, julio 02, 2008

Carilda Oliver Labra y su experiencia de la lectura

Su momento de leer es la noche. Carilda Oliver Labra no sabe por qué. Tal vez por la serena frescura, o por el silencio y la intimidad que se siente en esos momentos. Cerca de medianoche se acomoda en el sillón y recorre el libro de turno. Termina a las dos o a las tres de la mañana, feliz.
“Esa es una costumbre mía de siempre, he intentado no madrugar tanto pero al final sigo haciéndolo. No puedo contenerme. No puedo acostarme sin haber leído”, dice.
Su ‘carrera’ como lectora la inició bien temprano, en la infancia. Empezó en los libros de texto de las escuelas, pero luego se desplazó hacia otras propuestas que paulatinamente fue teniendo a mano.
“El primer libro que yo tengo en la memoria (que no era un texto de clases) pertenecía a un tío mío. Sin pedir permiso me lo llevé para la casa. vamos a decir que lo tomé prestado. Trataba del Imperio Romano. Tenía como cuatro tomos, yo sólo cogí el uno. No lo entendí, pero tenía unos dibujos que me encantaron. Lo guardé bajo la almohada. Mi madre, por la mañana, al tender la cama, lo descubrió. Tuve que confesar mi pecado y me hicieron devolverlo enseguida.
“En general, en mi casa no había libros que me gustaran. Los que habían eran de mi padre. Él era abogado, dentista y estudiaba medicina. Y todos los títulos que tenía se relacionaban con esas profesiones. Además, los metía bajo llave, en un librero cuyas puertas tenían puestos cristales.”
Hubo dos libros que le transformaron la vida, dos libros que a través de los años han fascinado a los niños cubanos y de otras latitudes: La edad de oro, de José Martí, y Corazón, de Edmundo de Amicis.
“Llegaron a mi vida a través de la escuela. La Edad de Oro se mencionaba en clases. Corazón me lo regaló una maestra.
“La maestra se llamaba Ruperta Berrier. Vivía frente a mi casa. Como tenía 80 años (y así y todo daba clases, porque le gustaba, por vocación), caminaba con dificultad, y yo la acompañaba para ir a la escuela, que estaba a dos cuadras, frente al parquecito de Pueblo Nuevo. Apoyaba su mano derecha en mi hombro, y con la otra tomaba el bastón.
“Un día me regaló Corazón. Adentro le pegó una foto suya, para que siempre la recordara. Lo leí y me encantó.
“Corazón y La Edad de Oro tienen cierto parecido, aunque son dos escrituras distintas. Tienen una atmósfera semejante. Esos dos textos yo siempre se los he leído a mis sobrinos. Son indispensables para los niños.
“Otra cosa que me ayudó bastante fue el Tesoro de la Juventud. Poseía información sobre cualquier tema. Lo revisé muchas veces.
“Ya en la adolescencia, empecé a interesarme por el Derecho. Ayudaba a mi papá a pasar a máquina documentos que debía hacer como abogado. Eso me fue llamando la atención y profundicé en algunos de sus libros.
“¿Libros que interesaron luego? Muchos. En primer lugar los de Martí. Sus discursos, diarios y cartas son maravillosos. Y en general toda su obra. Martí como escritor y pensador se adelantó a su época.
“También he preferido los de Gabriela Mistral, Neruda, Vallejo, Darío, Borges, y los españoles Miguel Hernández, Salinas y Gloria Fuertes. De Cuba, Dulce María Loynaz y Fina García Marruz, sobre todo sus ensayos. Esos son los que tengo en la mente ahora, pero hay otros más. La experiencia de la lectura es algo que jamás termina.”