viernes, mayo 25, 2012

Retablo abierto

Publicado en Cubaliteraria


Como un detallado y emocionante recorrido por la historia del títere en Cuba funciona Retablo Abierto, una colección de textos periodísticos e investigativos que Rubén Darío Salazar acaba de publicar en Ediciones Matanzas.

En el prólogo de Retablo..., Marilyn Garbey afirma que el volumen recoge pasajes imprescindibles en ese arte, entre los que se hallan “los esfuerzos de los teatristas antes de 59, la creación del Guiñol de los Camejo, la fundación del Teatro Nacional de Guiñol, la labor del Teatro de Muñecos de La Habana” y el panorama que se vive en el trabajo con el títere durante los últimos años.

El libro también analiza el aporte de personalidades trascendentes en este quehacer como son los casos de Modesto Centeno, los hermanos Carucha y Pepe Camejo, Armando Morales, Vicente Revuelta, Ulises García, Freddy Artiles, Abelardo Estorino y Dora Alonso.

Otro punto que examina con particular detenimiento es la repercusión que ha tenido en el universo titiritero cubano la obra de José Martí, sobre todo a partir de adaptaciones de algunas de las propuestas de La Edad de Oro.

Un total de veinte artículos, crónicas, semblanzas, testimonios y entrevistas dan cuerpo a este libro, dado a conocer como parte de las sesiones del Décimo Taller Internacional de Títeres, que del 14 al 22 de abril tiene lugar en la ciudad de Matanzas.

Rubén Darío Salazar (Santiago de Cuba, 1963) es actor y dirige el Teatro de las Estaciones desde que este se fundara en 1994. Ha preparado las compilaciones Tintín Pirulero (antología de dramaturgia para niños en Cuba), Ediciones Matanzas, 2008 y Un retablo en el monte (seis textos para títeres de Dora Alonso), Ediciones Matanzas, 2010. En 2009 ganó, compartido, el Premio de Investigación Teatral Rine Leal, con Mito, verdad y retablo, que aborda la vida y obra de los hermanos Camejo y Pepe Carril, de próxima aparición.

Además de Retablo..., en el Décimo Taller Internacional de Títeres se presentan otros siete títulos relacionados con el teatro, y pertenecientes a los escritores René Fernández, Jesús del Castillo, José Manuel Espino, Laura Germán y Dania Rodríguez.

La cultura afrocubana desde el teatro

Publicado en cubaliteraria

Un peculiar acercamiento a la cultura afrocubana propone el libro de teatro para niños De Mpungus, Orishas y Hombres, de Dania Rodríguez, presentado como parte de las sesiones del Décimo Taller Internacional de Títeres, que del 14 al 22 de abril tiene lugar en la ciudad de Matanzas.

Dado a la luz por Ediciones Vigía, este volumen reúnes dos obras: El Tambor de Ayapá —que recrea la tradición conga— y Nokán y el maíz —con elementos provenientes de la cultura yoruba. Según confesó la autora, ambas piezas cuentan con un simbolismo particular, porque en su momento, hace ya varias décadas, fueron llevadas a escena por René Fernández y su grupo de teatro Papalote, hecho que propició un impulso favorable en la carrera literaria de Dania.

“Con ambas obras, Papalote recorrió la Isla y el extranjero. Con Nokán y el maíz, por ejemplo, asistió al I Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz”, recordó la escritora.

Al realizar la presentación del libro, el dramaturgo Ulises Rodríguez Febles afirmó que Dania “es fiel a un legado transmitido y lo relee, concibiéndolo desde los elementos característicos de las fuentes, poetizando esa fusión de problemáticas humanas universales en que conviven animales, seres humanos y dioses”.

“Sus textos —agregó Ulises— son mezclas de palabras conservadas del original, con la poetizada, con la caracterizadora de los personajes, según su condición en la cosmovisión africana; legándonos las enseñanzas que la sencillez, y a la vez la hondura filosófica de la tradición oral nos deja en los escritos, en lo teatralizado, en una dramaturgia que vive la escena y de sus experiencias”.

De Mpungus... cuenta con prólogo de René  Fernández. La edición la asumió Gladis Mederos y el diseño estuvo a cargo de Frank David Valdés.

Dania Rodríguez García (Pedro Betancourt, 1954) es investigadora, dramaturga y narradora. Entre sus títulos publicados se encuentran Cambiemos (Gente Nueva, 2000), Dos y la fantasía (Ediciones Matanzas, 2001) y Ntango y Ngunda (Ediciones Matanzas, 2007). Dirige la compañía teatral Luces, del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Matanzas.

Libro de entrevistas a creadores matanceros

Publicado en cubaliteraria

Aldabón, casa editora de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia de Matanzas, ha publicado un acertado volumen de entrevistas en el que se dan a conocer particularidades de la vida y el quehacer de doce escritores y artistas de la provincia de Matanzas.

Maylan Álvarez, autora de este libro, afirma que entre las principales virtudes del mismo se encuentran la de propiciar un diálogo entre diversas generaciones de creadores, y que este intercambio se produzca de modo natural, fresco, como entre las charlas que se mantienen a diario con los amigos.

En el texto se recogen las conversaciones que sostuvo Maylan con figuras de la literatura como Urbano Martínez Carmenate, Alfredo Zaldívar, Rolando Estévez, Teresita Burgos, José Manuel Espino, Ulises Rodríguez Febles, Abel González Facundo y Néster Núñez. Un diseñador de libros (Johann Enrique Trujillo), un diseñador textil (Alexander Rodríguez) y una violinista (Irina Vázquez), también se hallan entre las personalidades a las que esta propuesta editorial permite aproximarse.

Con el título 12 creadores entrevistos. Coordenadas de arte y literatura este proyecto de realización mereció la beca de creación que otorga anualmente Aldabón.

Al realizar la presentación de este texto, el poeta Israel Domínguez, director de esa casa editora, destacó de manera especial las indagaciones de Maylan sobre la relación de los entrevistados con la ciudad y con sucesos culturales vividos en ella, como lo fue la creación de Ediciones Vigía.

Maylan Álvarez Rodríguez (Unión de Reyes, Matanzas, 1978) es poeta, periodista, editora y promotora cultural. Como periodista ha colaborado con importantes medios de prensa cubanos, entre ellos Cubaliteraria. Alcanzó el Premio Calendario de Poesía 2011, con Naufragios del San Andrés, libro que la Editorial Abril publicó este año.

La Habana expuesta por Nancy Morejón

Publicado en cubaliteraria
 
La Habana expuesta, libro de poesía de Nancy Morejón recientemente publicado por Ediciones Vigía, aporta una visión personal, muy íntima, de la existencia cotidiana en la capital de la Isla.

Al presentar este texto en la casa de la Uneac en Matanzas, la poeta Yanira Marimón aseguró que Nancy “se suma a esa lista de notables escritores cubanos (Villaverde, Lezama Lima, Carpentier, Cabrera Infante, Desnoes, César López), que desde el siglo XIX han tenido a esta urbe como trasfondo histórico, cultural, social o afectivo”.

“Nancy nació y creció en el mismo corazón de La Habana y lejos de ser una espectadora pasiva del paisaje urbano, su idiosincrasia y su gente, su escritura se funde con cada uno de estos elementos hasta crear una simbiosis perfecta poeta-ciudad”.

Este volumen es una antología bilingüe (español e inglés) que reúne poemas suyos dedicados a La Habana, un tema recurrente en la autora. La selección estuvo a cargo de Juana María Cordones-Cook y la traducción fue realizada por David Frye.

La escritora Laura Ruiz asumió la edición del texto, y Rolando Estévez realizó el diseño, que destaca por la novedad e integración de sus materiales: papel craft y blanco, cartulina, cartón acanalado, papel amate, tela y láminas de playwood.

Por la trascendencia de su obra a Nancy Morejón le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura. Tiene más de  veinte libros publicados y está considerada una de las voces más relevantes de la poesía cubana actual. Además es traductora y ensayista.

Hay runrún con René Fernández

 Publicado en cubaliteraria

René Fernández Santana, Premio Nacional de Teatro, acaba de dar a conocer dos nuevos libros: El runrún y otras farsas titiriteras (Ediciones Matanzas) y Volver en ronda de plata (Ediciones Alarcos).

El runrún... contiene cinco obras escritas en la década de los sesenta y su publicación, afirma en el prólogo del volumen la periodista Amarilys S. Ribot, propicia una mirada retrospectiva de la “juventud teatral” de René Fernández.

“Desde la primera página hallamos los abundantes juegos de palabras que han caracterizado su obra posterior, un amplio refranero, humor de todos los colores y una continua inclusión de elementos que exaltan la cubanía”.

Este texto fue editado por Bárbaro Velazco y el diseño estuvo a cargo de Johann E. Trujillo, quien contó con  ilustraciones de Abdel de la Campa.

Por otra parte, Volver en ronda de plata fue presentado por Omar Valiño, director de Tablas-Alarcos, quien afirmó que este libro propone una peculiar relectura o, mejor dicho, reescritura de la literatura clásica para niños.

Volver...
es una antología que agrupa nueve piezas de teatro infantil: “La amistad es la paz”, “Romance del papalote que quería llegar a la luna”, “Una cucarachita llamada Martina”, “Disfraces”, “El poeta y platero”, “Tierra a la vista”, “Danilo y Dorotea”, “Feo” y “Se busca un lobo para caperucita”.

Ambos libros se dieron a conocer como parte de las jornadas del Décimo Taller Internacional de Títeres, que del 14 al 22 de abril se lleva a cabo en la ciudad de Matanzas.

René Fernández Santana (Matanzas, 1944) es maestro titiritero, coreógrafo, escritor, intérprete, director artístico y promotor cultural. Premio Nacional de Teatro en 2007. Su amplia obra como dramaturgo ha sido publicada y representada en Cuba y en el extranjero.

Además de estos títulos de René Fernández, en el Décimo Taller Internacional de Títeres se presentan otros cinco libros relacionados con el teatro, y pertenecientes a los escritores Rubén Darío Salazar, Jesús del Castillo, José Manuel Espino, Laura Germán y Dania Rodríguez.

viernes, abril 20, 2012

Israel Domínguez: “He logrado que los animales del corazón cabalguen sin riendas ni cercas”

Publicado en Mar desnudo

En la reciente Feria del Libro, Israel Domínguez dio a conocer Viaje de regreso (Ediciones Matanzas, 2011), un volumen de versos que ha llamado la atención por su profundo contenido humano. Tiene un poema verdaderamente conmovedor, el Tac-tac de la chancleta izquierda, en el que hace referencia a su madre, cuidadora de un familiar con Alzheimer. Israel lo ha leído en varias ocasiones, y en buena parte de esas varias ocasiones en las que yo estuve presente, he visto salir lágrimas entre quienes lo escuchaban. ¿Una cosa así todavía era posible en estos tiempos?

Nacido en 1974, Israel ya ha publicado libros como Hojas de Cal (2001), Collage mientras avanza mi carro de equipaje (2002) y Sobre un fondo de arena (2004). Entre sus premios destacan el Calendario y el Dador. El pasado año obtuvo mención en el concurso de poesía de la revista La gaceta de Cuba.


¿Hasta dónde es Viaje de regreso un viaje hacia ti mismo, un repaso de tu existencia?
La memoria es un viaje de regreso, inherente, por supuesto, al ser humano. Es un proceso regresivo que sirve, directa o indirectamente, como materia prima a cualquier creador. En el caso específico de este poemario, no solo sirve como instrumento, sino también como escenario de la poesía, es decir, la memoria como suceso poético, al cual el sujeto lirico alude constantemente, suceso que es descrito mientras transcurre.

No obstante, no se trata de reducir la memoria a lo individual; pues la memoria colectiva influye en la memoria individual y viceversa. Por tanto, es un viaje a la infancia, a la adolescencia, a la primera juventud, incluso, a mi pasado más inmediato. Y por consiguiente, es un recorrido de regreso por todo lo transcendente que he visto y he sentido, en mi pueblo natal, en ciudades de mi país y del extranjero. En otras palabras, es un repaso de mi existencia por mi nación y por el mundo.

¿Cómo se relaciona este libro con el resto de tus poemarios, este libro que une el lirismo, el simbolismo y la inmediatez que habían mostrado, ‘por separado’, o mejor que estaban más o menos acentuados en tus otras propuestas?
 

Los libros anteriores pudieran considerarse un camino para llegar a este último. Si hablamos de la obra de un escritor como un solo libro, lo anterior tendría mucha lógica. Sin embargo, no me propongo escribir siempre lo mismo; el reto consiste en el cambio constante, en descubrir cómo mutar sin dejar de ser uno mismo.

Por supuesto, por mucho que trate uno de proponerse cambios, hay esencias invariables; y además, la creación es ante todo revelación. La misteriosa poiesis nos dice con su guiño vanidoso y presumido: “No te hagas el demiurgo. Aquí quien pone las reglas soy yo”. Y así hay poemas que te sorprenden, y otros que te decepcionan. Pero seguimos intentándolo, y seguiremos.

Viaje de regreso tiene un poco del lirismo y el simbolismo de Hojas de cal y un poco de la inmediatez de Después de acompañar a William Jones. No obstante, tiene su propia voz, su propio ritmo. Alcanza independencia, sobre todo en aquellos poemas de largo aliento en que dejé a los animales del corazón cabalgar sin riendas ni cercas, y no tuve miedo ni me dejé llevar por ciertos fantasmas estilísticos, por los verdugos preceptos de la síntesis y la escritura correcta. He sido un poco más libre como creador. 
  
¿Piensas que Viaje... es una propuesta mayor, de madurez?


No sabría decir si supera lo anterior. Es una cuestión de apreciación que no me corresponde. Mantengo un equilibrio entre la inconformidad y la conformidad. De algo sí estoy seguro: estos poemas parecen ser más humanos, más conmovedores, lo cual puede ser peligroso porque también esto puede colindar con lo patético y lo kitsch.

El hecho de que le guste a la gente es satisfactorio, y a mí en particular me gusta que así sea, pero eso no quiere decir que vaya por el camino correcto. Una buena parte de la literatura se ha divorciado del público, pero tampoco el público hace nada por una reconciliación inteligente. A la gente le gusta cada vez más que le pongan los versos masticaditos en sus boquitas de bebé de compota.

Si escribí un poema como el Tac-tac de la chancleta izquierda se debió a mi necesidad de expresar un dolor muy fuerte que aún sucede en mi existencia, a mi obligación de rendir homenaje a mi madre, a quien podré superar en cuanto a ‘notoriedad’, pero nunca superaré su condición humana. Hay una diferencia abismal entre humildad y modestia: la humildad nace con la persona, no se alcanza. Mi madre es humilde, yo apenas soy modesto.  

Glorieta sin agua o el nuevo Aleph

Publicado en mar desnudo

Glorieta, estación hacia la cual viajan, o desde la cual viajan esos habitantes que acaban de abandonar las fotos amarillentas, que son nuestra simiente y, por tanto, somos nosotros mismos. Glorieta, columna que sostiene la armazón de las ciudades, corazón de su gente. A su llamado la banda municipal desentumece los cuerpos reposados; en sus alrededores, abundan los cisnes que desde su exotismo hacen aparecer otros paisajes, tierras lejanas, aunque algún resquicio, alguna insatisfacción quede: ¿cómo se podría traer, pongamos el caso, un solo fragmento de mar hasta una ciudad que no lo tenga?

Glorieta, estación donde confluyen la fe y la desesperanza, la alegría y el dolor. Punto de encuentro de todo lo que nos rodea y de todo lo que nos conforma internamente. Aleph borgiano o, más bien, nuevo Aleph. Glorieta-Aleph recién descubierta por Israel Domínguez en este poema-pergamino que hoy da a la luz Ediciones Vigía. “Glorieta sin agua”, así se llama. Premio América Bobia 2010.


Desde dos ciudades se conforma, desde dos ciudades parte. Placetas y Manzanillo. En la primera, Israel nació y tuvo su infancia, su adolescencia. En la segunda, ha estado, está constantemente de visita, pues ha ganado amores, amigos y hasta enemigos, tal y como ocurre en los lugares que más marcan nuestras existencias.
Ambas perspectivas sostienen estos versos. Placetas aporta la nostalgia, el pasado que se une al presente. El ser humano que fue y es hoy, más o menos con sus mismas disquisiciones. El ser humano que en este mismo instante anda por Manzanillo, caminando de un lado a otro.

Manzanillo. Yo nací en Manzanillo. Yo me formé en Manzanillo. Yo tengo a Manzanillo en mí. Tal circunstancia explica también el que desde que tuve conocimiento de este poema me fijara de modo particular en la visión que se transmitía de esta ciudad. De hecho, la estimé como uno de sus principales méritos.

Manzanillo aparece en estos versos desde el deslumbramiento, o, más bien, desde el extrañamiento del que llega. Del que ve, oye y respira todo por primera vez. Si se acepta que todo o casi todo está descubierto, una posición como esta pudiera resultar peligrosa desde la óptica de la creación artística. Sin embargo, a pesar de que camina sobre el filo del cuchillo Israel Domínguez sale finalmente airoso. Digo que camina sobre el filo del cuchillo porque lejos de apartarse de los tópicos comunes, de los símbolos que de modo más evidentes caracterizan a esa ciudad, Israel va hacia ellos.

Israel dice glorieta. Esa glorieta en la que hasta hace poco había un fotógrafo de cajón, como sucede en los alrededores del Capitolio, en La Habana. Glorieta de la cual todo el mundo quería llevarse una foto-postal para su casa, entre ellos yo, aunque lamentablemente no conservo la imagen en la que aparecía, niño aún, con una ametralladora de juguete recién comprada, y con aquella construcción morisca en el fondo.

Israel dice licetas, el pescado que tiene la virtud de hacer que todo aquel que lo coma frito, y específicamente el que coma su cabeza, decida quedarse para siempre en un pueblo con tales exquisiteces.

Pero como si ya no fuera bastante, Israel dice además Beny Moré. ¿Recuerdan aquella canción: “A la bahía de Manzanillo voy a pescar la luna en el mar”?

Todos estos son símbolos de Manzanillo, como mismo lo son para Matanzas los ríos, los puentes, los poetas. Símbolos utilizados y vueltos a utilizar. Machacados y vueltos a machacar. Así y todo, Israel Domínguez  va hacia ellos. Los asume, presume de ellos, pero lo hace desde la perspicacia y la sensibilidad que tiene el verdadero poeta y que lo lleva a reapropiarse de los mismos, a redescubrirlos, a remantizarlos a partir del contexto distinto en que los inserta. De este modo todo cambia. Todo es distinto. Nuevo.

La Glorieta-otra aparece. Aleph inagotable. Estación que permite ir hacia diversos puntos, hacia diversos universos. Glorieta-bote como la ha concebido Rolando Estévez en el exquisito diseño de este pergamino. Con mujeres, con almas desnudas  convertidas en columnas que la sostienen. Con los mares que se tienen y con los que hay que salir a buscar. Con sus luces entretejidas. Con su país, con su realidad a cuestas. Con las palabras derramándose en cataratas, tratando de rellenar o al menos explicar el vacío que puede traer aquella “Glorieta sin agua” que está en la nostalgia y en el presente, y que punzonea desde su techumbre morisca.

Ediciones Matanzas, Premio La Rosa Blanca

Publicado en mar desnudo
Ediciones Matanzas recibió el premio La Rosa Blanca, otorgado anualmente por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), a figuras e instituciones con un aporte relevante a la difusión y promoción de la literatura para niños en Cuba.
La entrega oficial se produjo durante la celebración del Sábado del Libro, en la Calle de madera de la Plaza de Armas, en La Habana, y contó con la presencia de Zuleika Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro, y de los Premios Nacionales de Literatura Jaime Sarusky y Pablo Armando Fernández.
Magalis Sánchez Ochoa, presidenta de la sección de literatura infantil y juvenil de la UNEAC, afirmó que Ediciones Matanzas ha dado a conocer en su catálogo significativas propuestas en ese género, no solo por la calidad y diversidad de sus autores, sino también por la propia concepción de los textos en cuanto a diseño e ilustración.Asimismo destacó la labor que de modo general desarrolla esa casa editora, y específicamente elogió el trabajo de Alfredo Zaldívar, quien es el director de la misma, y tiene una reconocida trayectoria como editor y promotor cultural.
 En los últimos años, Ediciones Matanzas ha recorrido un camino exitoso, al punto que sus textos han alcanzado importantes reconocimientos: en varias ocasiones el Premio Nacional de la Crítica Literaria y también el Científico Técnico, el Premio de Diseño Raúl Martínez, el Premio de Historia José Luciano Franco, entre otros.
Este Sábado del Libro se dedicó de manera especial a la Editorial Gente Nueva, a propósito del aniversario 45 de su fundación. Enrique Pérez Díaz, su director, presentó diez de los títulos más recientes de la misma.
Entre los libros que dio a conocer se hallan tres ganadores del premio de literatura infantil La Edad de Oro, pertenecientes a los autores matanceros José Manuel Espino (noveleta de tradiciones campesinas) María Laura Aguiar (teatro) y Marta Teresita Tarifa (poesía).
Estas actividades tuvieron lugar el 31 de marzo, reconocido como el Día del Libro en Cuba, por lo cual, es obvio, se encontraban dedicadas también a celebrar este acontecimiento.

¿Doralina o Dora Alonso?

Publicado en cubaliteraria

La princesa Doralina, novela para niños de Julio M. Llanes, es un peculiar homenaje a la vida y obra de la reconocida escritora cubana Dora Alonso. Así lo afirmó el propio Llanes al dar a conocer este texto en la casa-sede de la UNEAC en la ciudad de Matanzas.

“Tomé a Dora Alonso como centro de mi narración; hago coincidir parte de lo que fue su existencia real, con elementos de ficción y hasta con algunos personajes que ella misma creó, especialmente Pelusín del Monte. Aparte de mi constante interés por su obra, que me llevó incluso a escribir un ensayo, ya yo había realizado antes algunos juegos intertextuales con la misma; lo hice específicamente en mi novela Paquelé, en la que el personaje con el mismo nombre, un calesero del siglo XIX, tiene un encuentro con Martín Colorín, el cochero azul”.

Publicada el pasado año por Ediciones Matanzas, La princesa Doralina puede catalogarse como una especie de novela-testimonio, según opinó el escritor José Manuel Espino en sus palabras de presentación, donde aseguró que Llanes se halla entre los más importantes escritores de literatura para niños y jóvenes en Cuba.

Con anterioridad, Llanes se había acercado desde la narrativa a figuras como Nicolás Guillén y Celia Sánchez Manduley.

Nacido en Sancti Espíritus en 1948, Julio M. Llanes López ha obtenido diversos premios, entre los que se encuentran La Edad de Oro, La Rosa Blanca y mención del Premio Ismaelillo.

La princesa Doralina recibió el premio extraordinario que otorgó el Comité Provincial de la UNEAC de Matanzas por el centenario del natalicio de Dora Alonso.

Celia nuestra y de las flores, Paquelé, Canción para una sonrisa, El pájaro del alma y El día que me quieras son algunos de sus libros publicados. La princesa Doralina fue editada por Bárbaro Velazco y cuenta con ilustraciones de Javier Dueñas.

miércoles, febrero 08, 2012

Editoriales de Matanzas en la Feria del Libro 2012

Ediciones Matanzas:

Ulises Rodríguez Febles: Corriendo con Terry Fox, teatro
Israel Domínguez: Viaje de regreso, poesía
Charo Guerra: Luna de los pobres, poesía
Luis Lorente: El cielo de tu boca, poesía
Urbano Martínez Carmenate: El coleccionismo en Matanzas, investigación
Norge Céspedes: Juan Candela y otras narraciones de Zapata, testimonio
Nérida Morejón: Matanzas: un fresco secular, investigación
Caridad Contreras Llorca: Biobibliografía de Raúl Ruíz
José Rodríguez Menocal: En el lenguaje misterioso, novela
Raúl Dávalos: Crónicas de Santz-Natham, cuento
José Manuel Espino: El apagón, literatura infantil
Regla C. González: En un grano de tierra, literatura infantil
Armando Marcos: Magia honda, literatura infantil
María del Carmen Barcia: Cuba acciones populares en tiempos de la independencia americana, investigación.
Caridad Atencio: Del agua refluyente: sobre los versos de La Edad de Oro, investigación
Roberto Viña: Anatomía del purgatorio, teatro
Esther Suárez Durán: El libro impublicable de Rauli, literatura infantil
Julio Llanes: La princesa Doralina, literatura infantil
Santiago Portuondo: Peliculeras, teatro
Rebeca Murga / Lorenzo Lunar: Enrique en la república de Labrador, ensayo
Raúl Luis: Reverso del mantel, poesía
Rito Ramón Aroche: Las Fundaciones, poesía
Lidia Meriño: Ciertos nombres de amor... y otros versos desesperados, literatura infantil
Magalis Sánchez Ochoa: Cuentos del viejo sapo sabio, literatura infantil
Stéphane Mallarmé: Cartas sobre la poesía, epistolario
Cecilia Meireles: Las palabras vuelan, poesía
manglar y uvero 17 Iluminada Rodríguez, poesía
manglar y uvero 18 Regino Pedroso, poesía
manglar y uvero 19 Edouard Glissant, poesía
Revista Matanzas




Ediciones Aldabón:

Maylan Álvarez: 12 creadores entrevistos, entrevista
Yandry Martínez: Un retablo para la ilusión, poesía
Yanier Hechavarría: Bajo un cielo que calla, poesía




Ediciones Vigía:

Ercilio Vento: Crónicas del primer día, crónica
Israel Domínguez: Glorieta sin agua, poesía
Mae Roque: Piedra líquida, poesía
Susej Niebla: Dulce infancia, literatura infantil
Rey Montalvo: Postal de peces, cancionero
Laidy Fernández: Mujer azul, cuento
Roberto Méndez: Oficio para la hora de las sombras
Natalia Bolívar: Ritual de sobrevida
Miguel Barnet: Fátima
Nancy Morejón: La Habana expuesta
Lyonel Troillot: Bicentenario, poesía
Revista Barquitos del San Juan no. 26 y 27

miércoles, enero 18, 2012

Las herramientas del “Onelio”

(Publicado en tvyumurí)

El escritor argentino Eduardo Galeano visitó hace unos días el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, institución del Ministerio de Cultura de Cuba que aporta herramientas imprescindibles para afrontar la narrativa desde diversos puntos de vista.
Galeano, que se haya en la Isla como parte de las jornadas del Premio Casa de las Américas 2012, no podía dejar de darse una vuelta por el Onelio, con el cual ha mantenido importantes vínculos.
Fundado y dirigido desde 1998 por Eduardo Heras León, el Onelio es referente en la preparación de noveles autores, labor en la que resulta heredero del Centro Mexicano de Escritores de los años 50 y del Movimiento de Talleres Literarios de Cuba.
Más de quinientos jóvenes de todo el país (menores de 35 años, como establecen las bases para ser admitidos en sus aulas) ya han recibido sus clases.
En el caso específico de la provincia de Matanzas, han pasado este curso cerca de veinte “principiantes”, lo que resulta bastante esperanzador, pues lo cierto es que en los últimos años la narrativa no ha sido un género con muchos representantes ni muchos resultados en este territorio.
Hace algún tiempo, el comité de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en esta provincia organizó una mesa de opinión donde se analizaba el impacto del Onelio en la narrativa actual. Dieron sus valoraciones Daneris Fernández, Néster Núñez, Karel Bofill y otros jóvenes que lo habían cursado.
Sus criterios reconocieron en primera instancia las herramientas que brinda para afrontar el acto de escritura, conocimientos teórico-técnicos y experiencia práctica, todo imprescindible para quienes empiezan en este oficio.
También se refirieron al grato impacto que le había producido el contacto directo con el propio Heras León y con otros reconocidos escritores que le impartieron conferencias o talleres, a muchos de los cuales tenían como autores de cabecera y, por tanto, admiraban devotamente.
El intercambio con otros “principiantes”, con los mismos intereses, con las mismas añoranzas, con la misma sed por convertirse en grandes escritores, es una más de las virtudes del Onelio.
En la medida que pasan los años, estas virtudes han ido creciendo y contribuyen al desarrollo de la narrativa desde ópticas más diversas.
Ya tiene una editorial, donde se han publicado varios libros, y, algo muy relevante, la muy peculiar revista El Cuentero. Por otro lado, tiene un sitio digital con información sobre la narrativa, nacional o extranjera.
No hace tanto, organizaron un encuentro de escritores. Fue muy provechoso para quienes asistieron. Acaso esta sea una línea en la que el Centro Onelio deba insistir, sobre todo a esta altura de su existencia.
Luego de todos estos años descubriendo talentos, perfilando talentos, quizás resulte más interesante, y sobre todo más útil, concentrar los esfuerzos en brindar nuevas opciones a quienes ya han pasado el primer curso, el de formación.
Pudiera ser otro más de sus aportes. Aunque hasta la fecha han sido bastantes, y está claro que ha marcado un verdadero hito en el panorama literario cubano. Pero el camino sigue. Siempre se está en construcción.


Matanceros que han cursado el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso:

Daneris Fernández
Isnalbys Crespo
Norge Céspedes
Néster Núñez
Jorge Silva
Karel Bofill
Dariel Vicedo
Luis Enrique Mirambert
Hebert Poll
Daniel Solano Bacallao
Carlos Pérez Triana
Dianelys Pérez Pujol
Lázaro de la Torre Hernández
Michael Diéguez Hernández
Pedro Romero Carmenate
Maikel Jesús Quintana
Abel Ballester
Mailan Álvarez (lo cursa este año 2012)

martes, enero 10, 2012

Algunas primicias literarias de Matanzas

(publicado en tvyumurí)

I: El más antiguo testimonio literario matancero
Décimas con motivo de la primera ejecución de justicia en Matanzas, año de 1778, alcanzadas por tradición del Regidor D. Tomás Martínez; constituye el más antiguo testimonio literario con que se cuenta. Sin que se sepa quién fue a ciencia cierta su autor, solo vinieron a ser publicadas en 1854, como parte de las Memorias de un matancero, un manual clásico de la historiografía, de Pedro Antonio Alfonso. Narran, en una composición de quince décimas, sucesos en torno a un crimen pasional. A continuación un fragmento:

José Jiménez, violento,
Con furia muy inhumana
puso en José de Quintana
“el cuchillo más sangriento”.

Una piedra turbulento
le tiró con raro avieso
y después, sin embeleso,
tres heridas le dio atroz;
por lo que se vio veloz
“el más trágico suceso”.

II: Dos sonetos
Un accidente marítimo inspiró los que hasta el momento se conocen como los primeros versos publicados en Matanzas. Se trata de dos sonetos dedicados a la memoria de Miguel Alfonso, quien pereciera en el naufragio de la goleta Grulla, ocurrido el 17 de marzo de 1814 en aguas próximas a Bacunayagua. Fueron dados a conocer en el periódico El Patriota, el 22 y el 24 de marzo de ese mismo año. No se conoce el nombre del autor de ambos textos, cuyos valor es fundamentalmente histórico. A continuación, un fragmento:

La tenebrosa noche en que vencida
Fue la nave en las ondas destrozada,
Oyó la tempestad su voz dolida:
Neptuno en paz guardola en su morada:
Su memoria verás aquí esculpida,
O en nuestros pechos la hallarás gravada (sic).

III: La primera revista literaria
La Guirnalda fue la primera revista literaria de Matanzas. Concebida esencialmente para el público femenino, algo habitual en la época, se estima que presentó una propuesta al nivel de las mejores publicaciones literarias de entonces, tanto por la forma como por el contenido. Acogió creadores de la localidad pero también del país y de otras naciones. La Guirnalda circulaba los domingos. Tuvo una existencia efímera, tan solo de seis números, dados a conocer en 1842: el primero se publicó el 19 de junio y poco después el último, el 24 de junio. Fue obligada a cesar por las autoridades españolas, pues, según sus planteamientos, no contaba con la licencia del Capitán General de Cuba.

IV: Los tres primeros periódicos
La prensa matancera tuvo un momento decisivo en 1813, cuando circularon los tres primeros periódicos del territorio. Diario de Matanzas fue el número uno por orden de aparición. Según los datos con que se cuenta, no sobrepasó los cuatro meses de actividad. El último número del periódico que se conoce, corresponde al 8 de abril de 1813.
Tres meses después de esa fecha, los lectores ya contaban con una nueva publicación: El paquete, que lamentablemente también tuvo una existencia efímera. Por lo que se sabe, ambos solo se dedicaban a reproducir en sus páginas materiales de orden administrativo, político y económico.
Por último, en septiembre de ese mismo año, salió a la calle El Patriota, donde se dio a conocer una “Descripción geográfica histórica de la ciudad y partido de Matanzas”, concebida por el Capitán de Fragata Juan Manuel O’Farrill, y que marca el nacimiento de la historiografía regional.

*La información empleada en este texto proviene esencialmente del libro Los puentes abiertos (Ediciones Matanzas, 2007), de Urbano Martínez Carmenate

lunes, noviembre 07, 2011

Bienal Literaria José Jacinto Milanés: Presentarán más de una decena de nuevos libros

La presentación de una decena de libros se halla entre las propuestas más atractivas de la II Bienal de Poesía José Jacinto Milanés, que del 12 al 14 de noviembre tendrá lugar en la ciudad de Matanzas.

Auspiciado por la filial de escritores de la UNEAC en esta provincia, el evento abrirá espacio a varios títulos de poesía: Reverso del Mantel, de Raúl Luis; Las fundaciones, de Rito Ramón Aroche; Las palabras vuelan, de Cecilia Meireles; Palabras en la arena, de José Manuel Espino, y Cara o cruz, de María Iluminada González.

De igual modo permitirá conocer a propuestas en otros géneros literarios: Del agua refluyente. Sobre los versos de La Edad de Oro (ensayo), de Caridad Atencio; Enrique en la República de Labrador (compilación de artículos sobre este destacado narrador cubano); La muerte y otros cuentos (premios y menciones del Concurso Internacional Julio Cortázar 2010); y Ciertos nombres de amor (literatura infantil), de Lidia Meriño.

Un momento especial lo constituirá la presentación de los textos ganadores en la pasada edición del concurso José Jacinto Milanés: Peliculeras (teatro), de Santiago Portuondo, y Luna de los pobres (poesía), de Charo Guerra.

La mayoría de estos volúmenes fueron preparados por Ediciones Matanzas, aunque hay varios pertenecientes a otras casas editoras cubanas.

Durante la jornada literaria, que se desarrollará en la sede de la UNEAC, serán realizadas varias lecturas de versos, una de estas a cargo de Carilda Oliver Labra. Precisamente a ella, ante el advenimiento de su noventa cumpleaños el próximo año, se dedica en esta oportunidad la Bienal.

Se organizará además una mesa de opinión dedicada a la labor de las revistas culturales cubanas y serán entregados oficialmente los premios del concurso Milanés 2011 a Laura Ruiz, por Otro retorno al país natal (poesía) y a Félix Sánchez, por Detrás de las palabras (cuento).

Por último, se darán a conocer los ganadores de la Beca de Creación Juan Francisco Manzano 2011, otorgada por la UNEAC en la provincia.

sábado, octubre 22, 2011

Laura Ruiz y Félix Sánchez ganan Premio Milanés 2011

Laura Ruiz Montes y Félix Sánchez Rodríguez recibieron el Premio Literario José Jacinto Milanés 2011 en las categorías de poesía y cuento, respectivamente.

Otro retorno al país natal se titula el cuaderno de versos de Laura, escogido por un jurado que integraron María Iluminada González, Bertha Hernández López y Raúl Luis Castillo.

Por su parte, Félix Sánchez ganó el certamen con libro de narraciones Detrás de las palabras. En cuento, el jurado lo formaron Charo Guerra, Rebeca Murga y Lorenzo Lunar.

Este premio lo convoca la filial de escritores de la UNEAC en la provincia de Matanzas, donde será entregado oficialmente el 14 de noviembre en la clausura de la II Bienal de Poesía José Jacinto Milanés.

sábado, octubre 15, 2011

Legna Verdecia y Urbano Martínez, ganadores por partida doble

Legna Verdecia y Urbano Martínez Carmenate fueron ganadores por partida doble en el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2011.

Legna se llevó el premio en poesía, con el cuaderno El momento perfecto, y en novela, con Mayonesa bien brillante. Urbano ganó en ensayo con la obra Letras húmedas. La ciudad poética, que también le valiera el premio especial al libro que mejor aborda un tema relacionado con la ciudad de Matanzas.

En poesía los jurados fueron Antón Arrufat, Soleida Ríos e Israel Domínguez. En ensayo, Margarita Mateo, Rogelio Riverón y Lincoln Capote. En novela Jorge Ángel Pérez, Jorge Enrique Lage y Norge Céspedes.

Los resultados de esta quinta edición del certamen se dieron a conocer como cierre de una jornada literaria que se extendió del 12 al 14 de octubre, en varios espacios de la ciudad de Matanzas, como la Casa de las Letras Digdora Alonso, el Museo Farmacéutico y la sede de la filial local de la UNEAC.

Entre las actividades que se organizaron estuvieron una conferencia de Zoila Lapique sobre el grabado del siglo XIX con Matanzas como tema, lecturas de poesía y narrativa, el espacio artístico-literario Café Mezclao y la presentación de los libros ganadores en la pasada convocatoria: El libro impublicable de Rauli (noveleta infantil), de Esther Súarez Durán; Crónicas de Satz-Natam (cuento), de Raúl Dávalos, y Anatomía del pugatorio (teatro), de Roberto Viña. En la Galería Elsa Triolet, del Museo Farmacéutico, quedó inaugurada la muestra Cinco años del Premio Literario Fundación de la Ciudad que recoge libros, carteles, trofeos, programas, diplomas y un video con momentos de las ediciones precedentes.

El evento entregó por primera vez el Premio Honorífico Fundación de la Ciudad 2011 al poeta, narrador, dramaturgo y ensayista Antón Arrufat, Premio Nacional de Literatura, quien fue declarado este año Presidente de Honor del Certamen.

viernes, septiembre 16, 2011

Urbano Martínez Carmenate: La biografía es una novela que no inventa el autor

(Publicado en tvyumurí)

Está bien claro que Urbano Martínez Carmenate es, si no el mejor, uno de los mejores biógrafos contemporáneos cubanos. Tiene una biografía singularmente notable: Domingo del Monte y su tiempo (reeditada el pasado año), y tiene además una labor sostenida que ha brindado acercamientos necesarios y acertados a figuras como José Jacinto Milanés, Bonifacio Byrne, Nicolás Heredia, Carilda Oliver Labra y Federico García Lorca.

Además de biógrafo, es investigador e historiador. En ese sentido destaca el libro Atenas de Cuba: del mito a la verdad, también reeditado el pasado año por Ediciones Unión. Y existe otra faceta de Urbano que es poco conocida, pues la ha mantenido hasta ahora casi en secreto, y totalmente inédita: escribe cuento y poesía.

En esta ocasión, nos referiremos específicamente a su incursión en la biografía, donde cada uno de sus textos sobresale no solo por la originalidad de las reorganizaciones, de las interpretaciones de las existencias de cada uno de estos personajes, sino además por el agradable modo en que están escritos: domina a fondo el trabajo con la palabra.

Trabajo. No se puede obviar este término en su caso. Trabajo para reunir dato a dato tantas vidas, tantas épocas. Trabajo para luego hacer renacer todo eso que ya fue, mediante la escritura: buscando su perfección reelabora —cuando menos— dos veces cada página, aunque de algunos capítulos ha hecho tres y hasta cinco versiones.

¿De qué manera eliges las figuras en las que vas a profundizar? ¿Cómo llevas a cabo la investigación?

No escojo cualquier personaje para biografiarlo. ¿Requisitos? No ser de una pieza, tener complejidad, contradicciones, secretos y misterios. Decidido el personaje, hago entonces el proyecto, el plan de trabajo, concebido para tres años, por lo general. Cada libro lleva su plan, su estrategia, su batalla. Una primera jornada es de búsqueda de información, de investigación; una segunda es de análisis, de decantación; la tercera y última jornada es la de la escritura. Pero antes de escribir preciso concebir la estructura en la mente. A esto último dedico el tiempo y la atención que nadie imagina.
Ya que habla de estructuras, recuerdo que en algunas ocasiones has dicho que una biografía tiene mucho parecido con una novela.

La biografía es una novela cuyo argumento y personajes no inventa el autor. Pero no significa que prescindamos de la imaginación. Muy por el contrario, necesitamos imaginación para llenar huecos, lagunas, momentos en que hace falta la información. También es necesario dominar las técnicas narrativas. Un biógrafo tendrá que narrar escenas, interpretar caracteres, describir atmosferas humanas, presentar épocas y espacios... Como escritor debe tener sus habilidades, su experiencia y su bagaje cultural.

En fin una biografía se parece bastante a una novela histórica.

La mayor parte de las biografías que has publicado tienen el siglo XIX como telón de fondo. ¿Es la etapa que más te agrada?

Sí. Pero aquí hay que ver un problema solo de preferencia. He trabajado el siglo XX y me ha resultado fascinante. Pero tengo un gusto en especial por los tiempos coloniales. Me agrada reconstruir las costumbres de esos periodos tan lejanos que dependen en lo esencial de documentos rotos por las polillas. Se trata además de procesos tan lejanos en el tiempo, que siempre trae consigo el hallazgo sorpresivo, la fascinación de lo curioso, lo extraño y lo extravagante. Me interesa más que los otros periodos, próximos a lo contemporáneo.

Ahora bien, independientemente de que prefiera la época colonial, al profundizar con cualquiera de mis personajes me he apasionado de igual modo. En cierto modo he vivido con ellos, me he identificado plenamente con ellos

¿Te has identificado plenamente con ellos?
El buen biógrafo, cuando tiene un personaje en el tintero, sueña y vive con él día a día. Es increíble cómo uno llega a amar a su personaje de tal manera, con tal pasión, que se identifica con el de una forma increíble. No solo el biógrafo se llena de su biografiado; a la vez, el biografiado invade los espacios del biógrafo. Es un proceso interesante, el poder de una gran pasión. Y es encantador ver cómo se va revelando esa figura desconocida, poco conocida, medianamente conocida, hasta volvérsenos u personaje familiar, un pariente. Por todos mis personajes he sentido lo mismo.

Te voy a contar algo gracioso de cuando yo preparaba el libro de Milanés. Ocurrió en el Museo Palacio de Junco, donde yo trabajaba como investigador desde entonces. Un grupo de jóvenes iba saliendo de un recorrido y luego de pasarme por el lado, uno de ellos se viró y le dijo a los otros: “Miren eso, es igualito a Milanés, ¡cómo se parece!”. Era verdad. Tenía barba y casi sin darme cuenta me había dejado el pelo largo, como Milanés. Capaz que hasta tuviera la expresión de Milanés pues en esos tiempos, mediados de los años ochenta, constantemente estaba pensando en lo que él podría pensar de cada cosa, de cada situación en la que se viera envuelto.

Acabas de confesar tu identificación con los personajes estudiados, y sin embargo en otras ocasiones has dicho que resulta esencial tener objetividad a la hora de acercarse a los biografiados. ¿Has caído en una contradicción?

No, de ninguna forma. La biografía exige pasión, pero no pasión ciega. Es necesario contar con la objetividad suficiente para no aferrarse a extremos. Hay que querer al personaje pero al mismo tiempo vivir siempre sospechando de él, de todos sus actos. Lo peor para un biógrafo, lo único que pudiera noquearlo para siempre, es hecho de sufrir la “traición” de su biografiado. Podrán traicionarlo las fuentes, hasta traicionarse él mismo, pero nunca el exceso de confianza puede empujarlo a dejarse traicionar por su personaje.

Se trata sencillamente de ponerlo en su sitio. Cuando se escoge una figura para ser biografiada es porque su vida merece ser contada, tanto por lo positivo como por lo negativo. Toda personalidad es parte de una historia, y es esa historia lo que más interesa.

Mirando el Alzheimer desde una ventana tejida

(Publicado en tvyumurí)

Escrita y puesta en escena hace casi veinte años, la obra de teatro La ventana tejida, del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, continúa siendo un peculiar llamado de atención sobre el impacto de la enfermedad de Alzheimer en el individuo, la familia y la sociedad.

La pieza (se trata de un monólogo) aborda los conflictos de una mujer que se ocupa —totalmente sola— del cuidado de su madre, afectada por el Alzheimer. Como una interminable cascada de palabras la mujer habla sin parar: sencillamente se desahoga explicándonos —o más bien tratando de explicarse ella misma— cuanto le sucede.

Se debate entre el amor a la madre y el sacrificio que implica dedicarse a protegerla. Un sacrificio que la lleva a renunciar a su propio yo, a su realización personal, y a entregarse por completo, a ‘inmolarse’ para que en medio del padecimiento la madre sufra lo menos posible.

La protagonista añora salir a la calle, y no puede: si lo hace la madre grita a todo pulmón, tanto que sus alaridos se oyen a dos y tres cuadras de distancia. Añora compartir su vida sentimental con un hombre, y no puede: tendría que dejarla a ella, y no, qué va, de ninguna manera la va a dejar. Añora reiniciar su labor como científica, y no puede, como ella misma lamenta:

“Tanto trabajo para terminar una carrera y ahora no puedo ejercerla (...) ¿Sabes lo que más deseo en mi vida? Volver al laboratorio, creo que el día que ponga el pie en la puerta me desmayaré (...)”.

Ulises concibió La ventana tejida a partir de la experiencia que vivió Pedro Vera, director del grupo Teatro D’Sur, del municipio de Unión de Reyes. La madre de Pedro Vera padecía el Alzheimer y él, echando a un lado muchos de sus proyectos de vida y de entrega al arte, por muchos años se dedicó a cuidarla conmovedoramente.

La Ventana... ha tenido tres puestas en escena. La primera estuvo a cargo de Pedro Vera, con Teatro D´Sur; luego le siguió la del grupo El Puente, con Celeste del Pozo, y la dirección de Beatriz Valladares Sanfiel, y por último la de Miriam Muñoz con Icarón Teatro. Los montajes de Vera y Miriam Muñoz alcanzaron, cada uno en su momento, premios en diversas categorías en el Festival del Monólogo de La Habana.

En la presentación de Vera, en la capital, el público aplaudió bastante, comentó entusiasmado en los pasillos el desgarrante drama que acababan de presenciar. Pero sin dudas el momento más emocionante que ha suscitado esta obra, se produjo cuando Miriam Muñoz la actuó en el Teatro Sauto, en una función especial donde estuvieron presentes familiares de personas con Alzheimer, médicos, enfermeras, trabajadores sociales.

Como texto, La ventana tejida fue dada a la luz por Ediciones Vigía en 1992. Era el primer libro que publicaba Ulises Rodríguez Febles. Desde entonces se ha vuelto a llevar a la letra impresa en otras tres ocasiones. La última fue el año pasado, en una antología de monólogos preparada por el Teatro Terry, de Cienfuegos, y la editorial Tablas Alarcos.

Por cierto, ese libro se presentará próximamente, como parte de las actividades divulgativas celebradas en la ciudad de Matanzas en torno al 21 de septiembre, considerado como el Día Internacional del Alzheimer. El volumen se dará a conocer en esa misma fecha, a las 2:00 p.m., en el Centro de Información de las Artes Escénicas, donde, además de Ulises, estarán presentes Miriam Muñoz, la coreógrafa Liliam Padrón, el poeta Israel Domínguez y otros artistas e intelectuales, que analizarán los modos en que este padecimiento se ha visto desde la perspectiva de la cultura, y de manera específica se referirán al significado que en ese sentido ha tenido La ventana tejida.

Escrita y puesta en escena hace casi veinte años, la obra continúa siendo un peculiar llamado de atención sobre el impacto del Alzheimer en el individuo, la familia y la sociedad. No hay dudas.

lunes, agosto 15, 2011

Daneris Fernández: entre dos aguas

(Publicado en tvyumurí)

Entre dos aguas: la narrativa y la historia, se desplaza desde hace algunos años la labor literaria de Daneris Fernández. Las últimas noticias de este navegar fueron su libro Historia del Teatro Sauto, ganador en 2009 del Premio José Luciano Franco, otorgado cada año al mejor texto histórico dado a conocer en casas editoras provinciales, y el volumen de cuentos Katiuska Molotov y el arsenal ruso, el pasado año premio de la crítica Orlando García Lorenzo, reconocimiento que entrega la filial provincial de la UNEAC en Matanzas.

—Las técnicas literarias se perciben la redacción y en la estructura de Historia... A veces hasta recreas determinadas escenas. ¿No ha traído polémica en ‘el mundo de los historiadores’?

En cierta forma, sí. Pero qué se le va a hacer. Cada cual escoge un camino, un modo de hacer. Y yo me voy por este. Además de la rigurosa investigación, los historiadores tenemos una responsabilidad adicional: lograr que nuestros textos se hallen bien escritos y resulten atractivos.

En tal sentido me adscribo al criterio del historiador Eduardo Vásquez Pérez en cuanto a que no siempre lo entretenido es poco serio y por el mismo motivo no siempre lo aburrido resulta algo riguroso.

A mi modo de ver una buena parte de nuestros investigadores no deslindan entre la tesis doctoral, más académica, más ‘seria’ en su escritura, y el libro, que debe ser más fresco, más fluido, tanto en la redacción como en la estructura.

—La narrativa, es decir, algunos de sus instrumentos, han apoyado tu labor como investigador. Sin embargo, la historia no se ha colado en tu narrativa... ¿Acaso no te atraen las tramas de época?

El hecho de ser un narrador con una formación historicista y de moverme entre esas dos aguas –ya con esta imagen se deduce que no son compartimentos estancos- me ha permitido exorcizar mis demonios equitativamente.

Lo que en verdad me inquieta y seduce es el conocimiento del alma humana, y me interesa además el destino de mi país como nación, como ente político-cultural. La historia me lleva hacia el hombre de otras épocas; la literatura, hacia el hombre contemporáneo.

En cuanto a la historia, le presto mucha a atención a la vida común. Necesito saber cómo se vestían los cubanos del XIX o los de los primeros años del siglo XX, los de los cincuenta, qué comían qué música escuchaban, qué leían, cómo hacían su toilette, como dormían y como se amaban. Te imaginaras que con todos esos datos es fácil sucumbir a la idea de escribir un relato o una novela de época. Pero hasta ahora he resistido la tentación.

—Por cierto, resulta curioso que el modo en que buscas el alma humana contemporánea –siguiendo tu idea– difiere bastante en tus dos libros. ¿Estás de acuerdo son eso?

—En mi primer libro de cuentos, Música de Fondo, mis personajes, sin llegar a estar al margen, se hallaban muy encerrados en sí mismos. Incluso esto se trasmitía a las atmosferas y a las locaciones que construía. Tanto es así, que llegué a acariciar la idea de escribir un libro en el que todas las historias se desarrollaran siempre en una habitación y alrededor de una cama sobre la que siempre habrían dos personajes en conflicto.

En Katiuska …, se aprecia cierta apertura, obligada esta por la exacerbación de la congoja que cerca a sus protagonistas, lo que los impulsa necesariamente a interactuar con los otros. Esto me ha hecho hablar y reflexionar sobre el aquí y el ahora, a esbozar de alguna manera cierta crítica social. Todo vinculado de alguna manera con la historia más reciente. Creo que es este el texto más maduro, el que con más autenticidad ha logrado reflejar esas reflexiones sobre el ser humano.

Julio Blanco: “Los Talleres Literarios no han dejado de ser importantes”

(Publicado en tvyumurí)

Algunos le han dicho rotundamente que el movimiento de Talleres Literarios ya no tiene sentido alguno, pero Julio Blanco, escritor de literatura infantil residente en el municipio de Cárdenas, no acepta eso.

Puede que les falte algo, concede: puede que no tengan el mismo ritmo, el mismo entusiasmo de otras etapas, como por ejemplo la de finales de los años 80, pero a lo que en verdad no le halla sentido es a decir que no hacen falta o que no cumplen con una importante función en estos momentos.

Con siete libros publicados, Julio Blanco relaciona gran parte de su formación artística al aporte que le fueron dando los Talleres Literarios.

“Empecé en uno que hacía el profesor Luis Espino en la Escuela Vocacional Carlos Marx, de Matanzas. Yo escribía sin ni son, a como saliera, y los criterios, los conocimientos elementales que me dio Luis Espino fueron esenciales para encausarme.

“Él, además, me hizo vincular al mundo artístico local. Me hizo a conocer a Carilda Oliver Labra, a Luis Marimón, a Luis Lorente. Recuerdo incluso la vez que estuvo Benedetti en la histórica casa de José Jacinto Milanés.

“Varios años después, ya graduado de Medicina Veterinaria, me incorporé en Cárdenas al Taller Literario Fray Candil, en donde me relacioné con los asesores Alberto Expósito y Brunilda Oves, y con los escritores Vicente Piqué, Jorge Luis Romillo, Teresita Cárdenas, Roberto Bueno Castán y José Beltrán.

“Por último, como para finalizar mi carrera de ‘tallerista’ por todo lo alto, estuve en el de literatura infantil organizado desde hace varios años por José Manuel Espino, por el cual han pasado, entre otros creadores, Yanira Marimón, Loreley Rebull, Cecilia Soto, Hebert Poll y Anelys Fundora.

“Y eso que me dieron los Talleres Literarios a mí, es lo mismo que hoy le pueden dar a los nuevos escritores en formación: luz y, por supuesto, compañía, gente como uno, con perspectivas, con intereses, con sueños más o menos similares, todo lo cual da ánimos para seguir, para superarse.”

Así que de ningún modo cree que se pueda prescindir de su funcionamiento, sobre todo para los creadores que viven en el interior de la provincia. Si no existieran, ¿qué otra alternativa de intercambio, de aprendizaje les quedaría?

Ahora bien, Julio Blanco admite lo necesario que es mejorar su trabajo, readecuarlo a las nuevas necesidades, a las nuevas circunstancias.

“Los especialistas deben prepararse mejor, hay que facilitar más intercambios entre los diversos municipios, pueden traerse cada vez más escritores de primera línea de otras provincias, enfocar todo esto de manera inteligente para que los Talleres Literarios recobren su jubilosa actividad de otros tiempos.”

miércoles, agosto 10, 2011

Johann E. Trujillo, diseñador premiado


(Publicado en tvyumurí)

Johann E. Trujillo acaba de obtener el Premio Anual de Diseño del Libro Raúl Martínez, en la categoría de colección, hecho que sin dudas jerarquiza desde diversos puntos de vista la obra que lleva a cabo en Ediciones Matanzas desde hace casi diez años.
Otorgado por el Instituto Cubano del Libro, en un certamen donde participan todas las editoriales del país, este premio fue a manos de Johann por su colección del Premio de Fundación de la Ciudad 2010 (con los volúmenes Ojos que te vieron ir, ensayo de Juan Ramón Ferrera; Se fue anoche, poemas de Rigoberto Rodríguez Entenza y Paperback writers, novela de Raúl Flores).
Nacido en 1977, Johann ya cuenta con una obra intensa y extensa que además de libros, plaquetes, boletines y revistas, incluye programas de mano, invitaciones, carteles de formatos que llegan a la gigantografías, así como diseños de stand, escenografías, ambientaciones y hasta discos. De hecho, se debe mencionar que en la actualidad comparte su labor como diseñador principal de Ediciones Matanzas, con la de responsable de la gráfica de Teatro Papalote.
Pero es sin dudas al arte del libro a lo que ha dedicado más tiempo, y donde ya va dejando una marca consistente, trascendente, que ahora el Raúl Martínez viene a confirmar.
Sus inicios en esta profesión parten de un curso elemental de diseño gráfico que en 1996 recibió en Ediciones Vigía, a la cual se incorporó desde ese mismo instante. Hizo más de 30 títulos en esta casa editora, reconocida en el mundo por sus hermosas producciones manufacturadas.
A estos primeros conocimientos vino a sumarse el encuentro con la plástica y la gráfica europea, sobre todo la española, que, según ha escrito el poeta y editor Alfredo Zaldívar, le permitió combinar estudios de diseño y trabajo en medios para él entonces nuevos.
Empezó a vivir una experiencia significativa en Ediciones Matanzas, a la cual se incorporóen el año 2002, cuando realizó toda la propuesta gráfica de El gran festín, volumen del dramaturgo René Fernández.
Pienso que su entrada en Ediciones Matanzas lo ayudó a encontrar el camino hacia la madurez creativa. Debo rectificar: más que ayudar pudiera decir que lo obligó, pues Ediciones Matanzas le planteó un reto grande: el trabajo con Sistema de Impresión Digital Riso, cuyo uso se generalizó en las casas editoras de todas las provincias.
En aquellos tiempos (y creo que todavía no se ha apartado del todo esa primera acogida), la Riso no era mirada con buenos ojos, casi lo único que se escuchaban eran quejas y más quejas sobre sus limitadas posibilidades: se trata de un sistema de impresión no profesional.
Desde el primer momento, Johann trató de emplearse a fondo para dar con las mejores formas de utilizarla. Ediciones Vigía, cuyo espíritu era el trabajo con escasos recursos materiales, le había enseñado que todo puede aprovecharse.
Como casi la única oportunidad que la Riso daba era el empleo del blanco y el negro, empezó a manejarlos con astucia para alcanzar los mejores resultados posibles. Empezó a manejar las gamas de grises, los ocres y los sepias. Empezó a trabajar el grafismo.
Además del propio acercamiento a los libros, uno de sus logros más a la vista lo ha constituido la Revista Matanzas, donde se ve con nitidez cómo echa mano a todos esos elementos, donde se resume la verdadera maestría lograda a partir de su aprovechamiento de las no pocas bondades de la Riso.
En los últimos tiempos, ha seguido experimentando. Además de llevar algunas cubiertas a otros medios como el off-set, en dos o más cromías, combina la impresión risográfica con la serigrafía.
Siempre está envuelto en alguna búsqueda, y no es sólo una búsqueda en lo relativo a la técnica, al dominio de su profesión que le permite hallar respuesta a cualquier reto, sino también fantasía, creatividad.