sábado, marzo 01, 2008

Graziella Pogollotti y la humildad de la crítica

No ejercen la crítica dioses, la ejercen hombres y, por tanto, deben actuar como tales, no pensar en opiniones canónicas, incuestionables, sino en un continuo diálogo con los contextos, con las circunstancias, con las personas.
Omar Valiño dijo que uno de los mejores ejemplos de humildad al ejercer la crítica lo es Graziella Pogolotti, Premio Nacional de Literatura, a quien está dedicada la XVII Feria Internacional del Libro Cuba 2008.
Lo afirmó al presentar en Matanzas, en la Galería Provincial de Arte Pedro Esquerré, tres libros de la Pogolotti: El Ojo de Alejo (Ediciones Unión), Experiencia de la Crítica (Ediciones Unión) y Polémicas culturales de los 60 (Letras Cubanas).
Según Valiño, tal humildad la ha ganado en la misma medida en que ella ha entendido el desarrollo del ser humano, de sus sociedades, su historia, sus culturas y todos los procesos en los que se involucra.
“Ha tenido una vida muy intensa y fructífera: profesora de la Facultad de Artes y Letras y del Instituto Superior de Arte, el cargo directivo que llevado sobre sus en la UNEAC durante años, su relación con la Academia de la Lengua, su participación en esa enriquecedora experiencia que fue Teatro Escambray y otras tantas aventuras intelectuales a las que se ha sumado.”
Al intervenir en la presentación, Graziella Pogolotti aseguró que nada le parecía “más patético que pasar por la vida sin haberle cogido el tamaño a las circunstancias atravesadas por cada cual, para poder hallarle sentido a todo, para aportar una visión propia”.
“Por eso, por estar siempre estar al tanto de todo, es que soy como una especie de Pulgarcita que va dejando tras de sí un rastro extenso de materiales escritos mientras vivía en carne propia tantos procesos diversos a lo largo de estos años.”
Sólo de este modo ha sido posible que eslabonara la intensa y extensa carrera intelectual que ha desarrollado, una muestra de la cual son los tres libros presentados ayer.
En Polémicas culturales... reúne cinco significativos debates generados en los primeros años de la Revolución cubana, en los que se abordaron temas como el papel de la cultura y sus diversas manifestaciones en la construcción de la sociedad que estaba naciendo.
Mientras, en Experiencia de la Crítica da cabida a un grupo de textos en los que ella da cuenta de tendencias, generaciones y personalidades de las Artes Plásticas, a la vez que reflexiona en torno al ejercicio del criterio.
Valiño, como parte de su intervención, hizo una anécdota en la que recordó un vaticinio de Marcelo Pogolotti, padre de Graziella. Después de que ella, siendo una niña, metiera sus manos dentro de un cuadro que él pintaba y removiera los colores, desdibujara algunas zonas, Marcelo dijo: “Será crítica de arte”, refiriéndose a la capacidad de estos profesionales para desmontar las diversas propuestas artísticas.
Finalmente, El Ojo de Alejo tiene la declarada intención de acercarse a Carpentier desde una óptica distinta, superar la mirada tradicional centrada en su barroquismo y en el concepto de lo real maravilloso. “Carpentier no sólo es eso”, dice la Pogolotti.
Lincoln Capote, que también intervino en la presentación, agradeció la existencia de críticos como ella, con máximo rigor y ética en sus planteamientos, pues únicamente así se puede estimular y defender la cultura. “La crítica, la buena crítica es indispensable para los procesos culturales; unifica y discierne, jerarquiza, y plantea nuevos caminos”, dijo.

viernes, febrero 29, 2008

Severo Sarduy en Cuba

La obra literaria producida por el reconocido escritor cubano Severo Sarduy en sus primeros años creativos ha sido recogida por la Editorial Oriente en un volumen que se dio a conocer ayer en Ediciones Vigía.
Severo Sarduy en Cuba (1953-1961), como se titula el libro, fue compilado por la investigadora Cira Romero, quien durante unos tres años rebuscó publicaciones periódicas de la Isla donde apeció habitualmente su firma, entre las que se hallan El Camagueyano (de su ciudad natal), Diario de la Marina, Carteles, Ciclón, El Mundo, Revolución y Lunes de Revolución.
En general son trabajos de un joven escritor en formación, que si bien aún no tienen la fuerza de los que luego lo harían ganar renombre mundial, resultarán muy útiles para estudiar a fondo su labor, su evolución.
Severo Sarduy... contiene poemas, critica literaria y teatral, notas sobre escritores, artículos de carácter abarcador sobre la cultura, notas sobre artes plásticas y sobre artistas plásticos cubanos, así como poemas (más de 50), cuentos y entrevistas.
Al realizar la presentación, Cira Romero dijo que sobre todo la había impresionado el conocimiento que tenía sobre las artes plásticas, sus agudos razonamientos, a pesar de su juventud.
En cuanto a los tres cuentos que pudo localizar, opinó que estaban muy lejos del gran narrador, del gran artífice de la palabra en el que se convertiría apenas unos años más tarde. No obstante, sobre todo en el titulado Bombas, puede apreciarse en cierta forma algo de lo que sería Gestos, su primera novela.
Cira Romero comentó el hallazgo de una entrevista que Graziella Pogolloti le hiciera a Sarduy en 1958, para El Mundo Ilustrado, suplemento del periódico El Mundo. “Yo se lo informé a ella y se quedó sorprendida, había pasado tanto tiempo que no recordaba haberla realizado”, contó.En esa entrevista, Severo da interesantes criterios sobre la poesía de aquella etapa, y destaca la obra de Lezama, Eliseo Diego (al que considera su poeta preferido), Fina García Marruz, Roberto Fernández Retamar, Rolando Escardó, Antón Arrufat...

Múltiple mirada de un hombre discursivo

Antón Arrufat piensa en un libro en el que pueda hacer confluir todos los géneros literarios. “Quisiera escribirlo antes de morir”, dice. En tal añoranza acaso esté la razón, la energía que lo ha llevado a incursionar en la poesía, el teatro, la narrativa, el ensayo... Acaso para sus múltiples miradas de la vida no halla espacio suficientes en los moldes tradicionales de escritura, se le desbordan, no contienen el caudal de su pensamiento.
Carilda Oliver Labra, una de sus lectoras más atentas (según ella confiesa), admira desde hace mucho sus varios acercamientos al reino de la escritura. “Tiene el poder de desandar con asombrosa naturalidad y fuerza por varios géneros literarios, en los que se muestra contemporáneo y clásico, audaz y a la vez comedido, respetuoso”, asegura ella.
Dicha versatilidad la ha demostrado ahora en dos volúmenes dados a conocer en un homenaje que se le dio en la ciudad de Matanzas. Uno de los textos es de poesía: Manuel de Inexpertos. Título Provisional (Ediciones Vigía). El otro es de ensayos: Las máscaras de Talía. Para una lectura de la Avellaneda (Ediciones Matanzas). En ambos se muestra artífice en el dominio de la palabra, de las estructuras acordes a cada uno de esos géneros.
Al hacer la presentación de Manual de Inexpertos..., Rolando Estévez manifestó que esa propuesta (integrada por 16 poema inéditos) tiene un encanto singular a partir del contraste producido entre la elegante y mesurada hechura formal y los graves temas abordados: la muerte, la desesperación, el fin del mundo...
Mientras, Alfredo Zaldívar, al presentar Las máscaras de Talía... pudo apreciar el modo en que Arrufat se fija en los diversos géneros literarios para a través de los mismos aproximarse mejor a la Avellaneda:
“Quizás el mérito fundamental (...) radique en la habilidosa y sorprendente interrelación de géneros y temas que Arrufat refunde para entender el cosmos de la autora, algo que, hasta donde sabemos, la crítica antes no había siquiera intentado con el énfasis que se hace aquí. La comunicación entre su teatro, sus novelas, su poesía, su prosa reflexiva y su propia vida, vista a la luz de biografías, autobiografías, cartas y diarios, de la crítica y de las visiones contemporáneas y posteriores, son revisadas y objeto de conjeturas penetrantes y animosas”.
Quizás al recorrer la trayectoria de la Avellaneda, escritora también con incursiones en varios géneros literarios, haya sentido Arrufat que se exploraba a sí mismo, a su necesidad de múltiples escrituras, la misma que sintiera un ser muy parecido a él: Virgilio Piñera.

jueves, febrero 28, 2008

Fast track o el gran juego que es la vida

La vida como un gran juego en el que jamás se sabe a ciencia exacta en qué lugar se está, da impulso a los textos poéticos de Fast Track, de Teresa Fornaris (Ciudad de La Habana, 1971), dado a la luz por Ediciones Vigía.
¿Dónde está la verdad?, ¿cuál es el gesto, la acción correcta?, ¿cuál el camino a seguir?, se pregunta ella en este libro, con el que ganó en 2005 el Premio Literario José Jacinto Milanés, convocado por la filial provincial de la UNEAC.
Fast track fue editado por Laura Ruiz, y lo diseño e ilustró Rolando Estévez.
Teresa publicó el pasado año otro volumen en la ciudad de Matanzas: Encima de chapas de refresco (Ediciones Aldabón), editado por Alfredo Zaldívar, y con diseño de Johann Enrique Trujillo.

Un libro fundamental para los adolescentes

¿Qué nos pasa en la pubertad?, de Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), se presentó en la filial provincial de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, en la ciudad de Matanzas.
“Aunque recoge las vivencias de muchos adolescentes, en cierta forma constituye un resumen de mi propia experiencia durante esa etapa y también lo que he vivido luego como mujer y madre profesional, que desempeñó el difícil rol de ver crecer a su hija y aprende de esta relación la difícil tarea de acompañar estos cambios”, dijo Mariela.
También se refirió a las ilustraciones del libro, que resultan sugestivas y convocan a la lectura. Añadió además que la publicación sirve de pretexto feliz a una serie de televisión por y para jóvenes que se exhibirá durante el verano.
Como parte de la presentación explicó que prepara un nuevo material acerca de la transexualidad en Cuba, área en la que el CENESEX ha centrado esfuerzos sin precedentes en las políticas de salud sexual.
Por otra parte, Ada C. Alfonso, subdirectora de CENESEX, puntualizó que “¿Qué nos pasa en la pubertad? revela las inquietudes, las dudas, los temores más frecuentes y las sensaciones que pueden experimentar los muchachos y muchachas al adentrarse en este período vital, utilizando un lenguaje muy sencillo”.
“Ello es una muestra de la maestría de la autora, ya que logra describir procesos humanos muy complejos de forma accesible para el público joven. No hay omisiones: se abordan temas en relación al embarazo no deseado, las infecciones de transmisión sexual...” Más adelante señaló que el texto, publicado bajo el sello de la Editorial Científico-Técnica, también “saca a luz un tema invisible: la atracción hacia personas del mismo género y la orientación sexual como expresiones saludables, acercando a los más jóvenes a la importancia de aprender a convivir en armonía, para promover tempranamente el derecho a la autonomía y la identidad sexual”.

Literatura contemporánea para niño contemporáneo

Acercarse al niño de hoy, a sus inquietudes esenciales, a su sensibilidad y modo de apreciar lo circundante resulta fundamental para concebir una literatura infantil más auténtica, más atractiva.
En torno a esos y otros aspectos se reflexionó en el coloquio Retos de la literatura infantil en la contemporaneidad, realizado ayer en el Museo Provincial Palacio de Junco.
Según el escritor Eldys Baratute, siempre es importante saber qué es lo que piensan los niños de la Cuba actual, o de lo contrario se produciría una total incomunicación con ellos, con sus principales destinatarios. Llegar a ellos es el sentido mismo de la literatura infantil. De modo que si no se logra, entonces todo sería un fracaso.
Ana María Valenzuela opinó que se debían tratar, sin rubor ninguno, con claridad, todos los temas, todas las cosas que están al alcance de los más pequeños. Taparlas no lleva a ningún sitio, no los ayuda a entender lo que ven, lo que les preocupa. Hay que decirles, hay que explicarles. En ese sentido, José Manuel Espino añadió que era bueno que el creador tratara de ponerse en el lugar de los niños, y que escribiera para ellos, para responder a sus necesidades inmediatas.
Por otro lado, Esteban Llorach, Premio Nacional de Edición, agregó que para lograr un resultado artístico más efectivo el escritor necesitaba realizar una lectura de sí mismo, de la comunidad, del país, y sólo entonces hacer su propuesta. Así coincidiría o al menos se acercaría bastante a la realidad de su público, que, por tanto, se sentiría identificado.
Por supuesto, quedó claro que la aproximación a los pequeños lectores también puede facilitarse mediante las propias características del libro como objeto, o, mejor, como todo, como propuesta integral en la que además de la labor del escritor cuenta bastante lo hecho por editores, diseñadores, ilustradores e incluso impresores.
Esos factores necesitan ponerse en contacto con el mundo moderno, interactuar. La televisión, la computación, Internet... y otros fenómenos han provocado modificaciones considerables en diversos conceptos en ese sentido.
Por cierto, al hablar de esos elementos de la contemporaneidad, suele pensarse (sea en la literatura para adultos o en la infantil) en que pudieran hacer desaparecer al libro de la faz de la tierra. Pero Olga Marta Pérez cree infundados los temores. Piensa que todo puede coexistir. Y que nada sustituirá el diálogo íntimo que se sostiene con el libro. “La literatura infantil siempre seguirá existiendo; ahora bien, lo que debemos es hacerla mejor”, dijo.

miércoles, febrero 27, 2008

El infinito rumor de Amaury

La novela El infinito rumor del agua, del cantautor cubano Amaury Pérez, se presentó en la ciudad de Cárdenas.
“La escribí entre el 2004 y el 2005, y aborda el amor, la amistad, las distancias, temas recurrentes en la literatura, pero que siempre tienen nuevas formas de abordar”, dijo.
Amaury anunció además que próximamente publicará otra novela.

Abel Prieto: “El lector cubano es muy exigente”


El lector cubano se ha perfeccionado. Abel Prieto, Ministro de Cultura, lo cree así. Lo dijo en una visita a la provincia de Matanzas, en donde sintió el calor de la XVII Feria del Libro Cuba 2008.
“El lector cubano es muy exigente, muy preparado, y eso puede apreciarse en la literatura que lee”, aseguró, y para ilustrarlo citó una encuesta realizada en Ciudad de La Habana y en La Cabaña para analizar los textos preferidos por la gran masa de lectores durante esta gran fiesta de las letras.
“Los resultados son verdaderamente asombrosos. Entre los más comprados se hallaban excelentes propuestas de la literatura, como como Tagore, Neruda, e, incluso, un autor considerado habitualmente de minorías: Marcel Proust. Y eso por sólo referirme a escritores de otros países.
“Esto, es evidente, se debe a todo lo que se ha hecho en el país para promover la lectura, la buena lectura, partiendo del concepto del libro no como objeto comercial, sino como alimento espiritual que hace crecer a la gente.”
Por otra parte, Abel Prieto opinó que la grandeza del lector cubano no radica nada más en el hecho de comprar y disfrutar los libros, también se aprecia en su integración a las diversas actividades generadas en torno a la Feria.
“Este acontecimiento ya se ha convertido en un hecho cultural que integra la música, el teatro, la danza, la plástica y otras manifestaciones artísticas.
“Por cierto, en esta ocasión, cuando la Feria llegué a Santiago de Cuba, se proyectará un filme basado en Los siete contra Tebas, obra de teatro de Antón Arrufat. La dirigió Kiki Álvarez, un joven realizador cubano, y luego de su estreno en Santiago de Cuba se verá en el resto del país.”
“Ahora bien, resulta esencial tener bien claro que una vez terminada la Feria es importante que no se detenga el impulso del hábito de la lectura, hace falta seguirla promoviendo a través de mecanismos efectivos, como sucedió, por ejemplo, con los festivales organizados entre los universitarios recientemente.
“El Instituto Cubano del Libro y sus centros provinciales, las bibliotecas, las escuelas, tienen que seguir trabajando más, para que la literatura lleve luz hasta cada persona, la haga ver más lejos, pensar más.”

El azúcar en Matanzas

Después de 25 años de investigación, Alberto Perret Ballester se sentó frente a la computadora y empezó a ensamblar “la barbaridad de cosas que había acumulado”, hasta que logró terminar su libro El azúcar en Matanzas y sus dueños en La Habana (Editorial de Ciencias Sociales.
El tema lo había fascinado desde su misma infancia, pues creció en Unión de Reyes en las proximidades de un central y, por tanto, supo bien de cerca lo que era eso, el azúcar, y todo lo que implicaba para el ser humano. Así que un buen se lanzó a profundizar en el tema y realizó una impresionante búsqueda informativa apreciable a simple vista en su texto, que se inicia a mediados del siglo XVI, con la llegada de las primeras cañas al territorio, y culmina con datos de 1992.
“La historia del azúcar en Matanzas está muy relacionada con el propio desarrollo integral de este lugar, puesto que debido al auge que tuvo esta industria Matanzas se fortaleció hasta llegar a convertirse en puntal del avance económico de la nación”, dijo Perret en la Oficina del Historiador de la Ciudad de Matanzas, tras realizarse la presentación del volumen, a cargo de Urbano Martínez Carmenate.
“Lo ilustra el hecho de que Matanzas fue la provincia que más azúcar fabricó en el país durante casi todo el siglo XIX. Llegó a totalizar más del 50 por ciento de la producción nacional, cuando ya Cuba se consideraba el primer fabricante mundial de ese producto.”
Durante la presentación, Ferret dialogó en torno a esos aspectos con Esteban Lazo, miembro del Buró Político del Partido, y con el novelista cubano Miguel Barnet, ambos sumamente conocedores del tema.
El azúcar... tiene una muestra iconográfica de 340 fotos y grabados, y un copioso apéndice con un mapa de los 618 ingenios que localizó en el territorio en esa etapa. Su autor destaca de manera especial las muchas curiosidades que se generaron a partir del desarrollo de la producción azucarera en esta zona, como el hecho de que fuera aquí donde primero se instalara una máquina de moler que funcionaba con vapor (en el ingenio Ácana, de Sidra), y la visita de un príncipe ruso, hijo de Nicolás II, al ingenio Las Cañas.
“Matanzas es una tierra de azúcar, estudiar eso me ha ayudado a comprenderla más”, dijo.

martes, febrero 26, 2008

Otorgan Premio Anual de la Revista Matanzas

Como parte de las actividades por la Feria Internacional del Libro Cuba 2008, se dieron a conocer los resultados de la segunda edición del Premio Anual de la Revista Matanzas, el cual reconoce a los mejores textos publicados en esa publicación.
El jurado lo integraron Urbano Martínez Carmenate (presidente), José Manuel Espino, Isolina Bellas Galbán, Yamila Gordillo y Lourdes Díaz.
Los resultados fueron los siguientes:
Mejor Poema: Ilustración, de Laura Ruiz
Mejor Cuento: La mesa está servida, de Norge Céspedes
Mejor artículo: La isla desde adentro, de Ulises Rodríguez Febles
Mejor Investigación Histórica: La Florida, de José Antonio Molina (Ciudad de La Habana)
Mejor: Ensayo: Sonetos a Gelsomina: Un viaje intertextual, de Leonel Valdivia (Camagüey)
Mejor Obra para niños y jóvenes: Trata de mirar, de Alejandro González (Camagüey)
Conjunto de ilustraciones: Obras de Sergio Roque

Revistas, criaturas perseguidas

Las revistas son una especie de antología de las diversas manifestaciones del pensamiento humano. Una antología inmediata. Mientras un libro demora -por lo general- cierto prolongado espacio de tiempo en salir del proceso editorial y de la imprenta, las revistas se hacen y mueven con mayor rapidez. Esa agilidad contribuye bastante a que sean fundamentales para la visualización y el dinamismo de los procesos culturales contemporáneos. Y también, ya en un plano más práctico, a que sean aguardadas siempre con avidez por lectores que necesitan conocer lo último, el palpitar del saber humano.
Para hablar largamente de esas perseguidas criaturas, en el Museo Provincial Palacio de Junco se desarrolló este lunes el Coloquio PASAR REVISTA. Las revistas culturales hoy, con la intervención de representantes de prestigiosas publicaciones cubanas.
En la cultura, como en la vida misma, ningún fenómeno existe de manera independiente, todo se interrelaciona. De este modo, mientras se sucedían las intervenciones se produjeron referencias a revistas que dejaron huellas en su tiempo y hoy son puntos de referencia hacia los cuales mirar, como Orto, Avance, Orígenes, Ciclón, Lunes de Revolución.
De modo particular, Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, se refirió a sus propios antecedentes como ‘revistero’, que se remontan a su labor en Pueblo y Cultura, la cual fue la antecedente de la actual Revolución y Cultura. Luego comentó el nuevo entusiasmo que le ha nacido con La Siempreviva (“como sucede con todos los noviazgos recientes”, dijo), que acaba de dar a la luz su segundo número y se propone aportar luces a favor de la literatura.
Por otra parte, se valoró “el estímulo a la reflexión ensayística sobre múltiples asuntos (sociedad, política, economía, cultura, deporte...) que ha constituido una revista como Temas”, según afirmó Denia García Ronda, su subdirectora.
La Gaceta de Cuba, la revista cultural más ‘perseguida’ hoy en día, también se lanzó al ruedo. Norberto Codina, su director, reflexionó en torno a las diversas etapas (unas más felices, otras menos) por las que había pasado a lo largo de los años, hasta que a finales de la década del 80, bajo el impulso de Carlos Martí, Lisandro Otero, León de la Hoz, Reynaldo González y otros, tomó el camino que ha seguido hasta la fecha, tiempo durante el cual se ha reafirmado en la vanguardia de la intelectualidad cubana.
De la Revista del Vigía habló Laura Ruiz, su editora. Planteó que piensan reestructurarla, para buscar una mayor pluralidad en sus proyecciones. Resultó alarmante conocer las dificultades materiales que enfrenta esa publicación, al punto de haber tenido que reducir a un número doble su salida anual. Todo por falta de diversos materiales imprescindibles para su realización manufacturada. Laura también mencionó a Mar Desnudo, un proyecto digital que desarrolla junto al poeta Abel González Fagundo.
Por último, llegó el turno a la Revista Matanzas, la organizadora del coloquio. Lourdes Díaz, su directora, destacó cómo Matanzas rompía se elevaba sobre la provincia y se convertía en una publicación universal, al prestar sus páginas a creadores nacionales y hasta extranjeros de primera línea, con enfoques diversos.
Después que todo acabó, unos cuantos casi corrieron hacia la recepción del Palacio de Junco, en cuya mesa habían colocado algunas revistas para vender. Ningún lector puede resistirse cuando ve una revista cerca.

Andar sobre la luz de Vigía

Ediciones Vigía acaba de presentar Andar sobre la luz, una bibliografía que abarca toda su labor desde que se fundara hace 23 años.
En el volumen se recogen datos esenciales (autores, editores, ilustradores, correctores, artesanos y recortadoras) de los 500 libros, revistas, sueltos, plegables y otras publicaciones que han editado en este periodo.
Agustina Ponce, directora de Vigía, agradeció de manera especial el aporte imprescindible de Driaxned Paz, que llevó la mayor parte del trabajo realizado para recopilar, detalle a detalle, los elementos recogidos en Andar sobre la luz.
Como editores se desempeñaron la propia Agustina, junto a Estela Ación y Gladys Mederos. El diseño lo concibió Rolando Estévez.

La historia es como la vida: con matices


En su natal ciudad de Colón, Eduardo Marrero ha desarrollado una interesante carrera como historiador, cuyo mérito más reciente fue su libro Julián de Zulueta y Amondo. Promotor del capitalismo en Cuba, que le propició premios como el de la UNEAC y el de la Crítica Científico Técnica.
El personaje que estudió es sumamente contradictorio, y catalogado entre esos que tienen sobre sí más sombras que luces, y que por lo general algunos investigadores evaden enfrentarse a los mismos.
¿Por qué decidiste asumirlo?
La historia no es una suma de hechos y personajes positivos, tampoco una dicotomía; es un mosaico de matices, y desgraciadamente – es comprensible – abundan las publicaciones que tienden a exaltar valores patrios. Siempre me pregunto, ¿en dónde situar a los otros?, porque sin ellos no hay historia posible. También sucede como en la actuación, los personajes “negativos” son los que permiten desarrollar con amplitud e intensidad las posibilidades de la creación.
Zulueta estuvo involucrado en cuanto negocio sucio hubo en el siglo XIX cubano, desde la trata de africanos y chinos hasta el contrabando de harinas, de ahí su enorme fortuna que le posibilitó fijar muchas de las estructuras económicas que perduraron por años.
De tus cinco libros publicados, tres son biografías. ¿Intencionalidad?
El género te permite contar con amplitud; la figura es el pretexto para hablar de economía, política, vestuario, música, teatro... durante un período relativamente largo. Siempre digo que no se trata de escribir la historia de Roma sentado en el parque de Matanzas, sino de escribir la historia de Matanzas sentado en un parque de Roma; entonces lo local o regional -que siempre son relativos– se enmascaran o desaparecen.
¿Prejuicios hacia otros géneros?
Cada hecho exige un modo narrativo, cuando no funciona la biografía recurro a otras expresiones, incluyendo la novela y el cuento, que a veces te permiten decir más. El soslayar estos cauces hace que se pierdan muchas historias interesantes, y muchos historiadores. En Zulueta, por ejemplo, comienzo los capítulos moviendo el discurso del presente al pasado, una licencia poco inusual para la “historia pura” y que algunos amigos me censuraron en el manuscrito. Tal vez lo “negativo” del personaje y estas transgresiones han contribuido a la buena acogida del libro.
¿Y el futuro?
Más despejado. Ya está en proceso editorial - en Ediciones Matanzas – Julio Reyes Cairo, donde volvemos al empeño – es en coautoría con Miriam Hernández - de desacralizar al héroe, porque mientras más humanos sean son más reales. Fue un joven con una actuación increíble, asaltado por inquietudes políticas, existenciales, deportivas, cognoscitivas. Murió, o fue asesinado, precisamente en la búsqueda de esas respuestas. Son tantos los proyectos que estoy por pedir una segunda vida.

lunes, febrero 25, 2008

Los puentes ya se abrieron

Un notable aporte para la comprensión de la literatura matancera resulta el libro Los puentes abiertos, del investigador Urbano Martínez Carmenate, dado a conocer hoy en el Museo Provincial Palacio de Junco.
Al presentar el volumen, el poeta y editor Alfredo Zaldívar señaló que se trata de un profundo recorrido por el panorama de las letras en este territorio desde sus mismos inicios hasta el 1844.
“Desde las alusiones a Matanzas por los cronistas de indias, comienza un viaje que no obvia los primeros textos escritos en la localidad, (aún cuando su valor no pase del documental), los espacios de vacío en que la producción literaria es nula o desvalorizable, la visón de los viajeros (pienso en el reverendo norteamericano Abiel Abot, uno de los primeros de tan ilustre saga, que aportaran a la historia local, otras miradas, y en el grabador francés Federico Miahle, imprescindible a la iconografía matancera); la llegada de la imprenta y las primeras publicaciones literarias (La Guirnalda) y las publicaciones históricas, el periodismo —en la que destaca la labor literaria de ese portento de modernidad que fue La Aurora—, la esclarecedora sección dedicada a la tertulia matancera con y con del Monte, la historiografía local, sus pioneros…”
Zaldívar destacó además “la clara exposición que hace el autor de la relación entre la ciudad y aquellos figuras que no siendo matanceros de nacimiento (Zequeira, Heredia, Plácido, Manzano, Tanco, Del Monte) dejaron aquí su traza, o pueden figurar con la misma plenitud que Milanés, en los cimientos de la matanceridad”.

La literatura es noticia


La literatura es noticia de primera. La XVII Feria Internacional del libro Cuba 2008 empezó.
Más de 400 títulos, con una tirada de cerca de 620 mil ejemplares, se hallan en las librerías de las cuatro ciudades de la provincia en las cuales se desarrolla este acontecimiento: Matanzas, Cárdenas, Jagüey Grande y Colón.
En Matanzas, en la calle Medio, donde se concentran las actividades, este lunes se vio a lectores ávidos tras los textos que deseaban. Algunos se iban para sus casas con dos o tres ejemplares en sus manos, otros se iban con diez, quince, veinte y hasta más.
También han comenzado a efectuarse diversas actividades culturales, vinculadas al mundo de las letras: conferencias, coloquios, presentaciones...
Pedro Betancourt García, primer secretario del Partido en la provincia, dijo que se trataba de un hecho trascendental para la promoción de la lectura y para de este modo contribuir a que las personas sean cada vez más cultas, más preparadas en todos los sentidos.

Ediciones Matanzas: libros como puentes


Ediciones Matanzas presentará en esta XVII Feria Internacional del Libro un total de 25 títulos, nacidos bajo la magia blanquinegra de la Risograph.
Alfredo Zaldívar, director de esa editorial, dijo que su propuesta en esta ocasión tiene el interés especial de venir con un rediseño editorial y gráfico, materializado a través de varias colecciones: La madrugada (Autores clásicos), La Aurora (Temas históricos), Cuarto menguante (para niños y jóvenes), Abra(noveles, inéditos), Puentes (contemporáneos), plaquettes de homenaje Manglar y uvero.
También publica la Revista Matanzas cada cuatro meses, la que dará a conocer sus premios anuales durante las celebraciones de la 17ma Feria en la subsede yumurina.
Desde el 2000, la digitalización de su labor ha propiciado una reanimación en sus diversos procesos. Aún así, el encuadernado y la compaginación se realizan de forma manufacturadas.
El arte final urge de recursos técnicos, muchas veces escasos, felizmente sustituidos por el colectivo de la imprenta.
Esta editorial da a luz además a las obras ganadoras de los premios nacionales Fundación de la Ciudad, José Jacinto Milanés y los Juegos Florales.
Ediciones Matanzas obtuvo por segunda vez, en el 2007, el Premio a la Mejor Edición y Diseño con el libro Tres Obras de Puskin, con traducción de Juan Luis Hernández Milián, edición de Alfredo Zaldívar, y diseño de Johann Enríquez Trujillo.
Se unió a sus lauros el Premio de Historia José Luciano franco por el libro El Castillo de San Severino, de Silvia Hernández Godoy.

Miradas de Vigía

Fundada en abril de 1985, llega Ediciones Vigía con aires de renovación a esta XVII Feria internacional del Libro. Sorprende con primicias estableciendo una nueva etapa en su labor.
Se presentará el poemario A propósito del fast track, de Teresita Fornaris, donde por primera vez se incorpora la serigrafía a los trabajos de diseño manual, a cargo de Guillermo Rojas.
Gracias a la paciente faena de la bibliotecaria Driaxned Paz, después de 22 años se expondrán a los visitantes los archivos de Vigía. Contienen 445 obras que abarcan pergaminos, libros, plaquettes, revistas y sueltos.
A propósito del natalicio de la escritora yumurina Digdora Alonso, Ediciones Vigía escogió el marco de la feria para realizar la convocatoria del premio que llevará su nombre.
Además, se presentará el libro de Digdora Constelación de la paloma, bajo el sello de la editorial cienfueguera Reina del Mar.
También dará a conocer el volumen de autoayuda Vivir, crecer, vivir de la doctora Teté Oliva, con diseños de Manolo García.
En homenaje a Antón Arrufat, a quien se dedica esta fiesta del libro y la literatura junto a Graciela Pogolotti, se presentará el libro Manual de inexpertos (Título provisional), que incluye 17 poemas del escritor (algunos inéditos).
El diseño y las ilustraciones son de Rolando Estévez.

domingo, febrero 24, 2008

Aldabón, la poesía y otros toques a las puertas de la literatura

La poesía (y muy buena poesía, por cierto) predomina entre las propuestas que para esta Feria del Libro trae Ediciones Aldabón, perteneciente a la Asociación Hermanos Saíz, de la provincia de Matanzas.
De los siete volúmenes que presentará en esta ocasión, cuatro son dedicados a ese género literario que, según José Lezama Lima, es “misterio clarísimo” o “claridad misteriosa”, y también “resurgimiento del verbo”.
Celebrada novedad resultó la publicación de Las cordiales aldeas, del poeta Valery Shamshurin, una de las voces fundamentales de la literatura rusa contemporánea, escuchada en tierras matanceras gracias a la traducción de Juan Luis Hernández Milián.
También fueron muy bien recibidos El arte de aprender a despedirse, de Damaris Calderón, que se adentra en el drama del viaje; La desnudez del ángel, de José Manuel Espino, quien mediante el haiku da a la luz sus búsquedas poéticas; y Encima de chapas de refresco, de Teresa Fornaris, cuyos versos poseen una rara fuerza lírica, y lanzan a la vez rayos de luz y ráfagas de sombras, como sucede en la vida cotidiana.
Además de estos volúmenes de poesía, Ediciones Aldabón publicó el pasado año dos obras de teatro: Zu, de Tania Jiménez, y Restauración, de Javier Mederos, así como Historia Clínica de un héroe, de Norge Céspedes, un libro “testificante del altruísmo de nuestro Martí”.

Fresco torrente de libros


El libro se impone abrumadoramente, lo inunda todo con su presencia. Las ciudades se vuelven libros. En las calles, en las paradas, libros. En el trabajo, en la casa, en cualquier otra parte, libros.
Quizás por única vez en el año, las grandes colas no se hacen frente a bodegas, mercados agropecuarios, placitas u otros establecimientos de ese tipo. Lo que se llena de gente son las librerías y kioskos en donde se puede acceder a esas mágicas puertas de papel, que llevan a lo más profundo del ser humano, a su historia, a su experiencia, a su imaginación.
Suelto va el río, decía José Jacinto Milanés en uno de sus versos, al contemplar el agua fresca, resbalando a toda carrera, tal vez por el cauce del San Juan. Otro río corre ahora por Matanzas: un río de libros. Un río que, para más, también lleva su caudal a otras tres ciudades de esta provincia: Cárdenas, Colón y Jagüey Grande
Así, como fresco torrente, la Feria Internacional del Libro ha llegado, se iniciará este lunes 25 de febrero, y se extenderá hasta el próximo domingo 2 de marzo, tiempo suficiente para que cada cual mitigue su avidez de letras, de conocimientos, consiguiendo el título o, como seguro ocurrirá en la mayoría de los casos, los títulos que ya se le han atravesado entre los párpados, como diría Eduardo Galeano.
Ofertas hay, y corren a cargo de editoriales nacionales y locales (Matanzas, Vigía y Aldabón) que las brindan a manos sueltas, pues sus propuestas abarcan diversos temas: literatura para adultos e infantil, historia, filosofía, economía, política, ciencia y técnica, deporte...
Por otra parte, en cada localidad se organizarán actividades paralelas que darán un matiz de fiesta amplia, de fiesta innombrable a esta nueva edición de la Feria del Libro. Habrá presentaciones de textos, lecturas de escritores, conferencias, coloquios...
“En la vendimia/ habrá quien apisone/ mi corazón”, asegura un haiku del poeta matancero José Manuel Espino. Parodiando en algo lo que afirma, podría decirse que en la vendimia de esta Feria, siempre habrá un libro, o alguna propuesta cultural que apisone el corazón de quienes se lancen a vivir a fondo esta aventura de las letras que ya casi empieza.

miércoles, febrero 20, 2008

Pogolotti y Arrufat serán bienvenidos en Matanzas

En la provincia de Matanzas serán muy bien recibidos Graziella Pogolotti y Antón Arrufat, a quienes se dedica la Feria Internacional del Libro Cuba 2008.
Ambos reconocidos escritores recibirán homenajes especiales en suelo matancero, en el cual se desarrollará esa gran fiesta del libro desde el próximo lunes 25 de febrero hasta el domingo 2 de marzo.
De la ensayista y crítica Graziella Pogolotti (Premio Nacional de Literatura 2005) se presentarán sus libros El ojo de Alejo, Experiencia de la crítica y Las polémicas culturales de los 60, en una actividad que se efectuará el primero de marzo en la Galería Provincial de Arte Pedro Esquerré.
En el caso del dramaturgo, narrador, poeta y ensayista Antón Arrufat (Premio Nacional de Literatura 2000), tendrá la particular satisfacción de ver publicados dos nuevos volúmenes suyos en casas editoriales matanceras.
Ediciones Matanzas dará a conocer Las máscaras de Talía, un ensayo en el que profundiza en torno a la obra de la escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda. Alfredo Zaldívar asumió la edición de esta propuesta, y Johann E. Trujillo el diseño. Se presentará el 29 de febrero en la filial provincial de la UNEAC.
Manual de Inexpertos se titula el cuaderno conformado por 18 poemas inéditos suyos que le ha preparado Ediciones Vigía, con diseño de Rolando Estévez, y que se pondrá a disposición de los lectores en propio día 29, pero en Ediciones Vigía.
Además de estas presentaciones, Pogolotti y Arrufat serán bienvenidos mediante otras actividades culturales que servirán para rendirle el homenaje que merecen por sus sólidos aportes al desarrollo de la literatura cubana.

Email inédito de Faulkner gana Premio de Amor Varadero

Con el poema “Último email inédito de Faulkner”, Luis Pérez de Castro (residente en la provincia de Villa Clara) ganó el Premio de Amor Varadero 2008, en el que participaron más de 200 poetas cubanos.
En esta XXVII del certamen, se otorgaron menciones a “Casa Paralela”, de Carmen Hernández Peña (de la provincia de Ciego de Ávila), “Amante de Safo”, de Gilberto Alonso (de Matanzas), y “Pornográfica intromisión de la mujer cuadrada dentro de un cuarto oscuro”, de Ronel González (de Holguín).
Los poetas Félix Contreras, Sidroc Ramos y Juan Luis Hernández Milián integraron el jurado, cuyo veredicto se dio a conocer el 14 de febrero, Día de los enamorados, en una ceremonia en la cual participó Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura, quien realizó una lectura de algunos de sus textos dedicados a esa temática.
Durante la actividad, se presentó el libro “Sínodo de María”, de Hugo Odelín Santana, ganador en el 2007 de este reconocido concurso literario, auspiciado por la Casa de Cultura de Varadero.

miércoles, febrero 06, 2008

El cuento del siglo XXI (II)

Además de publicar libros fundamentales para el desarrollo del cuento(como Música de Fondo, de Daneris Fernández, y Confesiones on line, de Mabel R. Cuesta), Ediciones Aldabón aportó una singular antología del género en la Matanzas del XXI: La Hora 0.
Compilada y editada en 2005 por Isnalbys Crespo y Alberto Abréu, presentó como carta credencial una selección orientada hacia la heterogeneidad, hacia la recepción de “los diferentes imaginarios y sujetos hacia los que se explaya la escritura del cuento de principio de siglo (...) y la pluralidad de registros dentro de la cual conviven varias promociones de autores”, según se alertaba en el prólogo del volumen.
Recogió un total de 27 autores, cuyas soluciones al enfrentar el hecho artístico son muy diversas, como se aprecia en las secciones en que se organiza la propuesta en dependencia de cada perspectiva.
Así, hay una dedicada “al espacio textual, los delirios de la fabulación y las jugarretas del lenguaje en sus batallas por nombrar lo real, desmontarlo, haciendo aflorar su contrasentido”, en la que textos de Aramís Quintero y, sobre todo, de Charo Guerra sobresalen (Charo, por cierto, acaba de publicar un libro de cuentos en una editorial nacional, donde seguramente reúne estos y otros publicados en revistas).
Mientras las otras secciones abordan la relación hombre-mujer, al tema de la negritud, al cuento breve, a la literatura gay y lésbica.
Junto a narradores ya conocidos por la publicación anterior de algún libro: Alberto Abréu, Mabel, Daneris, Aramís, José Menocal, Teresa Cárdenas, Elvira García Mora, Alfredo Chacón Zaldívar..., salieron a la luz otros que empezaban: Jorge Sabido, Dianelys Pérez, Ever Poll, Josué Pérez Molina, Lenin Masó, Arturo Fernández Pastrana..
Llama la atención que junto a los narradores “habituales” da cabida a varias poetas que habían comenzado a incursionar con éxito en el cuento, como era el caso de Mae Roque, Mabel Diez, Javier Mederos (también dramaturgo) y Loreley Rebull.
Carilda Oliver Labra se incluyó a partir de que en 2004 Letras Cubanas diera a conocer una carta que tenía bajo la manga: el libro de cuentos A la una de la tarde, con historias que había escrito a lo largo de su vida, elogiadas pródigamente por Antón Arrufat en uno de los ensayos de El hombre discursivo.
En La hora 0 también debe destacarse el relato “Fiebre de Girasol”, ganador de una edición de la Bienal de Narrativa de Colón, y recogido por Chacón Zaldívar en su libro El Caballo y las voces (Ediciones Matanzas, 2006). “Fiebre de Girasol” establece un efectivo diálogo intertextual con Cartas a Theo, de Van Gogh.
Quiero referirme además a las obras de Alberto Abréu, a las que puso en la antología, y a las que aun permanecen inexplicablemente inéditas. Tiene un solo libro de cuentos editado: El gran mundo. Sin embargo, por lo que él mismo confesó, en la casa, engavetados, mantiene dos o tres. Algunos pudieron escucharse en una lectura ocasional por ahí. La marginalidad seguía siendo la línea fundamental, pero ya con un estilo más depurado, más profundo.
La multiplicidad de miradas, de modos de hacer, es una característica distintiva en el panorama general de la cuentística contemporánea cubana, como afirma el escritor granmense Yunier Riquenes en un artículo publicado no hace mucho en la revista El Caimán Barbudo.
La hora cero, con sus búsquedas, con sus alumbramientos en torno a zonas no exploradas de la narrativa en el territorio, avizora lo que pudiera ser un futuro promisorio en el cultivo del género.

lunes, diciembre 31, 2007

El cuento del siglo XXI (I)

En el transcurso del aun temprano siglo XXI, se han publicado unos quince libros de cuentos para adultos, concebidos por escritores nacidos o residentes en la provincia de Matanzas, en su mayoría bastante jóvenes y por tanto, hecho lógico, enfrascados en una lucha inicial por definir sus voces, sus estilos.
Tal ‘abundancia’ contrasta con la última década del siglo XX, momento en el que (debido sobre todo a las carencias materiales del llamado período especial) se produjo una profunda sequía editorial. Por suerte, al menos dejó dos volúmenes recordables: El gran mundo, de Alberto Abréu, y Cuentos de sombras, de Aramís Quintero.
Otra historia es la del siglo XXI, sobre todo porque trajo una “apoteosis de la palabra impresa”, como denominara el poeta Reynaldo García Blanco al nuevo panorama editorial planteado en 2000, tras el surgimiento del Sistema de Ediciones Territoriales, apoyado en las posibilidades de la tecnología de impresión digital RISOGRAF.
Como en el resto de las provincias, Matanzas contó así con una casa editora para difundir las producciones literarias de los autores locales, hasta ese momento atados de manos pues les era complejo acceder a las también deprimidas editoriales nacionales.
Aunque pudiera decirse que la poesía, la literatura infantil y la investigación histórica son los géneros más publicados desde esa etapa, los narradores también han aprovechado bien esa oportunidad.
Entre otros volúmenes de narraciones breves, en este nuevo siglo han salido a la luz: Asunto de familia (Ediciones Matanzas –EM-, 2001), de José de Jesús Márquez, Cuentos no velados (EM, 2003), de Eugenio Leiva Elías, y La anunciación (EM, 2002), de Pijín Pastrana Acosta, cuyas propuestas, si bien poseen logros parciales no son de las más significativas, debido sobre todo a desbalances tanto en el orden estilístico como en el abordamiento de los temas.
De manera indudable, textos de mayor calibre en su concepción estética integral resultan: Agua de Lavanda (EM, 2005), de Elvira García Mora, Paisajes en el borde (Ediciones Aldabón, 2005), de Isnalbys Crespo, y Variaciones de Claroscuro (EM, 2005), de José Rodríguez Menocal.
En los tres casos, hay ya voces, estilos, poéticas bien definidas y que saben indagar a fondo, con pericia y perspicacia, en las zonas cognoscitivas en las cuales se mueven. Pudiera señalársele, sobre todo a Paisajes... y a Variaciones..., la diferencia de calidades que existe entre algunas de las narraciones, lo cual va en contra del libro como todo, como producto artístico página a página, renglón a renglón, palabra a palabra.
En ese sentido, quizás las propuestas ‘más completas’, y la vez las más significativas, sean dos presentadas en 2003 por Ediciones Aldabón: Música de fondo, de Daneris Fernández, y Confesiones on line, de Mabel Rodríguez Cuesta.
Si bien cada uno asume el hecho literario desde perspectivas escriturales bien alejadas, es común para ambos casos la sutileza a la hora de resolver las disyuntivas que frente a la vida cotidiana se plantean sus personajes.
Daneris lo hace desde una visión más clásica, cercana a Hemingway, a la literatura norteamericana; Mabel se presenta ‘menos convencional’, y en cierta forma recordando a la Nathalie Sarraute de Tropismos.
Acaso constituya eso: la diversidad estilística (a lo que se debe agregar también la temática), uno de los aspectos esenciales que han dado perfil distintivo a la labor de los orfebres de la cuentistica matancera en estos albores del siglo XXI.

miércoles, octubre 03, 2007

Dan a conocer ganadores del concurso Fundación de la ciudad de Matanzas

Ya se dieron a conocer los ganadores del concurso literario Fundación de la Ciudad de Matanzas, que en esta primera edición había convocado en los géneros de poesía, novela y ensayo.
Según una nota de prensa del Comité Organizador del certamen, el habanero Daniel Díaz Mantilla recibió el premio en poesía por su cuaderno Los senderos despiertos, escogido por un jurado que integraron Ricardo Alberto Pérez, Arístides Vega Chapú e Israel Domínguez.
Mientras, Demonios en La Habana (o La Historia Oculta tras la Muerte del Obispo Montial), del también habanero Jorge Fernández Crespo, triunfó en novela, según el criterio del jurado, formado por Laidi Fernández de Juan, Jorge Ángel Hernández Pérez y Laura Ruiz Montes.
En ensayo, las matanceras Marta Silvia Escalona y Silvia Hernández Godoy ganaron con la propuesta El urbanismo temprano en la Matanzas intrarríos (1693-1840). En este caso, los textos fueron evaluados por Víctor Fowler, Yamil Díaz y Norge Céspedes.
El evento lo ha organizado el Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés, Ediciones Matanzas y el Centro del Libro y la Literatura , con el auspicio de la Dirección Provincial de Cultura y los Órganos de Gobierno del municipio y la provincia.
El 12 de octubre, fecha en que se conmemora el aniversario de fundación de Matanzas, se entregará oficialmente el premio, consistente en Diploma, Trofeo, 5000.00 pesos (MN), y la publicación del libro por Ediciones Matanzas.

jueves, septiembre 27, 2007

Por primera vez Premio de la Crítica para libro matancero


Con el libro Más horribles que yo, del escritor Luis Lorente, Ediciones Matanzas ha recibido por primera vez en su historia el Premio de la Crítica, reconocimiento anual que distingue las mejores propuestas literarias publicadas en toda la Isla.
Editado por Alfredo Zaldívar, y con diseño de Johann E. Trujillo, el volumen se presentó con gran éxito en la Feria Internacional del Libro del año pasado y sorprendió por su notable calidad integral.
Según afirma Zaldívar, “Más horribles que yo recoge poemas y prosas en su mayoría de temas y personajes matanceros, textos en los que asumen papel esencial el fino humor y sobre todo la memoria, como provocación y evocación”.
Luis Lorente, nacido en la matancera ciudad de Cárdenas en 1948, ha publicado ya unos cuantos volúmenes. Esta es la segunda vez que gana el Premio de la Crítica. Antes le habían adjudicado también galardones como el David y Casa de las Américas.
En esta nueva edición del Premio de la Crítica, correspondiente al 2006, triunfaron otros nueve libros: los poemarios Born in Santa Clara, de Sigfredo Ariel, y Catch and release, de Reina Maria Rodríguez; los ensayos Calzar el coturno americano, de Elina Miranda, y Los nuevos paradigmas: prólogo narrativo al siglo XXI, de Jorge Fornet; las novelas Las edades transparentes, de Lourdes González, y Perro Viejo, de Teresa Cárdenas (para niños y jóvenes); los libros de cuentos Ámbito de Hipermestra, de Mercedes Melo, y Corazón de libélula, de Nersys Felipe (para niños y jóvenes); y el Teatro escogido, de Eugenio Hernández.
Seis editoriales fueron reconocidas en total: Letras Cubanas y Unión encabezan los premios, con tres en cada caso, y uno cada una obtuvieron Matanzas, Oriente, Casa de las Américas y Alarcos.
El Jurado, integrado por Enrique Saínz (Presidente), Ivette Vian, María Elena Llana, Nara Araújo, Jesús David Curbelo, Norge Espinosa, Alex Pausides y Reinaldo Montero, sesionó en el Centro Cultural Dulce María Loynaz de esta capital, donde será otorgado oficialmente el Premio, el 22 de octubre a las cinco de la tarde.

miércoles, septiembre 26, 2007

Vigía publica poema inédito de Digdora Alonso

En un pergamino finamente elaborado, Ediciones Vigía acaba de publicar un poema inédito de Digdora Alonso, notable escritora fallecida el pasado primero de junio en su natal ciudad de Matanzas.
El poema se titula Incógnita. El diseñador Rolando Estévez, uno de los grandes amigos de la poetisa, lo halló entre la papelería que ella le legara y que, para beneficio general de la cultura cubana, podrá consultarse libremente en un pequeño archivo inaugurado en Vigía.
Además de presentarse el pergamino, como parte del agradecimiento a su aporte intelectual se colocó una placa de cerámica con un poema suyo frente a la margen del río San Juan, justo a un costado del parque que rememora a los emigrantes canarios fundadores de Matanzas
Entre los libros más significativos publicados por Digdora Alonso a lo largo de su vida, se encuentran Yo, mi desconocida, Bajo el hongo, Como un ángel cierto, Rosa de Jericó y otros poemas, Contemplaciones y Casi invisible al atardecer.
El año pasado Ediciones Matanzas había dado a la luz Pájaro y Luna, una antología en la que se hacía una selección de los poemas en los que Digdora Alonso ha reflexionado en torno a la naturaleza, sin duda uno de sus más frecuentados temas.

Incógnita
¿Dónde está el cementerio de los pájaros?
¿A qué lugar remoto y desconocido
emprenden su último y definitivo vuelo?
Algunos los he visto morir, casualmente,
por el impacto brutal de un autobús
o la criminal audacia de un tirapiedras
Pero los otros, ¿en qué lugar reposan?
¿O es que acaso nunca mueren, sino
que un día, volando simplemente,
se vuelven aire, luz, color o música?
¿Serán ellos los únicos y privilegiados seres
Que entran sin reparo al Paraíso?Creo que nadie nunca lo sabrá.

viernes, septiembre 07, 2007

El Quijote hermana hombres

Una curiosa anécdota que en 1885 le ocurrió a su padre (un general mambí) en Ciénaga de Zapata, sirvió como punto de partida para que la escritora Dulce María Loynaz (1902-1997) reflexionara en torno a esa gran novela que se llama Historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
La poeta cubana señalaba, de manera específica, los grandes valores humorísticos de esa obra universal. Lo hizo durante el discurso que pronunciara en 1993 al recibir oficialmente el Premio Cervantes de Literatura.
Al publicarlo en Cuba, Dulce María lo tituló “La risa, cuando puede participarse, hermana a los hombres”. A continuación, reproducimos algunos de sus más interesantes fragmentos:


“En su libro Memorias de la Guerra cuenta mi padre, el general Enrique Loynaz del Castillo, cómo, recorriendo la Ciénaga de Zapata durante la campaña de 1885, vino a dar a un claro del bosque donde un oficial del ejército español dormía con la cabeza apoyada en un libro. Al ruido de pisadas en las hojas secas despierta el durmiente que viéndose sorprendido escapa dejando abandonados en el suelo un estuche de cuero y el libro que le sirviera de almohada. Mi padre recoge ambas cosas, entrega al oficial que le acompaña el estuche donde brillaba la rica joya y retiene el libro en cuya cubierta empieza a leer: Historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha por don Miguel de Cervantes y Saavedra.
Continuando la marcha por la inhóspita zona, mi padre y sus compañeros se extravían y tras caminar un buen trecho, rendidos de fatiga, se sientan en el tronco de un árbol derribado. Mi padre abre el libro y empieza a leer para sí, y luego se interrumpe con risa que no ha podido contener.
-¡Siga, siga riendo! -dicen los otros-, que esa risa nos hace pensar que ya usted encontró el modo de salir de este infierno-. Mi padre vuelve a leer el párrafo que provocó su hilaridad, esta vez en voz alta. Y todos ríen juntos, como si, en efecto, ya vieran resuelta la angustiosa situación.
La risa, cuando puede participarse, hermana a los hombres. Por otra parte no es difícil llorar en soledad y, a cambio, es casi imposible reír solo.
La risa es una sustancia casi volátil, quiero decir difícil de conservar. Lo que hacía reír a nuestros abuelos ya hoy no nos hace reir (...)
Por eso considero importante detenerme en resaltar esta faceta del libro inmortal (...)
Mi padre lee algunos pasajes del Quijote y ríe. Pero, ¿dónde se encontraba mi padre?, en la más difícil de las situaciones, perseguido y extraviado en plena selva tropical. Las condiciones no podían ser más adversas y, sin embargo, mi padre ríe tan espontáneamente que su risa es contagiada a sus compañeros. ¿Quién hizo el milagro? Un hombre que vivió hace cuatrocientos años y lo suscitó con palabras escritas en un papel.
A lo largo de los siglos este libro ha sido leído, releído y comentado. Es difícil hallar otro con tanta repercusión en los hombres de distintos tiempos y distintos países (...)
Hay quien pretende que Cervantes solo se propuso ridiculizar y por tanto erradicar los libros de caballería tan en boga en su tiempo. Rechazo esta tesis: Me parece que rebaja el mérito del gran escritor y de la gran obra.
Equivaldría a decir que Cervantes apuntó a una codorniz y cobró un águila real.
Nunca me he afiliado a las teorías casuales, creo que en todo hay un origen y un propósito (...)”

martes, julio 31, 2007

Un poeta que atraviesa puertas de papel


Ese gran poeta cubano que se llama José Kozer quería viajar a Matanzas, donde, Ediciones Vigía y otros esfuerzos mediante, había aparecido Réplicas, el primer libro suyo publicado en tierras cubanas.
Una noche de 1998 Alfredo Zaldívar, entonces director de Vigía, le puso ese volumen de versos en las manos y José Kozer lo dijo: con el fondo de su alma añoraba caminarla, pasearla, recorrer con detenimiento su plaza.
Ahora se cumple su deseo: ha viajado, viaja a todo lo largo y ancho de esta ciudad, y lo hace como ha hecho muchos otros viajes en su existencia: a través de la literatura, cuyas puertas de papel le han permitido desplazarse por encima de geografías y épocas.
Definitivamente ha llegado, como él quería, y el testimonio de su presencia se halla en las páginas del último número de la Revista Matanzas (correspondiente a enero-abril de 2007), que le dedica un dossier revelador de su luz.
Como plato fuerte se han servido cuatro textos suyos inéditos, en los que una vez más se aprecia que su obra “se sitúa en el mismo centro de la expresión cubana universal”, como bien se dice en el prólogo de No buscan reflejarse, una antología de sus versos que Letras Cubanas le editara en 2001.
Obra, por cierto, con una “prodigalidad tumultuosa” en la que se refleja cómo hace, o, mejor, cómo vive la poesía: a plenitud, de manera desaforada (al punto que alguien dice que hasta la fecha, cumplidos ya sus 67 años, ha escrito más de 7 mil poemas -y sigue).
José Kozer también se revela ante nuestras miradas con las profundidades que saben verle en cuatro materiales reflexivos en torno a su producción artística, publicados igualmente en esta nueva entrega de la Revista Matanzas.
Carlos García, por ejemplo, se refiere a la nada superficial “noción kozeriana de tropicalidad, de la cual el poeta deriva una reflexión estética muy seria sobre la literatura latinoamericana contemporánea (...), que lleva directamente al llamado neobarroco poético”.
Mientras, Victor Sosa advierte que “hace uso de varias estrategias discursivas: coloquialismo, oralidad aparente, libre fluir de la conciencia, omnipresencia del yo poético que se impone para parodiarse, para auto-mofarse y negarse finalmente a sí mismo”.
Un poeta ha atravesado puertas de papel y, ya ven, aquí se halla, riendo entre nosotros, en la ciudad en la que había soñado estar algún día.

miércoles, julio 18, 2007

Pita, mención en el Mangle Rojo

Con el cuaderno Los legados del error, el poeta Luis Lexandel Pita (Jovellanos, 1972) obtuvo mención en el concurso literario nacional Mangle Rojo 2007, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, de Isla de la Juventud.
Pita ha publicado varios libros, además de obtener reconocimientos en importantes certámenes literarios nacionales como el José Jacinto Milanés y el Nosside del Caribe. Aparece en antologías como Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo, de Letras Cubanas, y La última cena, de Ediciones Matanzas.
En esta nueva edición del Mangle Rojo, en la categoría de poesía compitieron en total unas 50 propuestas.

domingo, abril 29, 2007

Pájaro y Luna



La antología Pájaro y Luna (Ediciones Matanzas, 2006) recoge una exquisita selección de los poemas en los que Digdora Alonso ha reflexionado en torno a la naturaleza, sin duda uno de sus más frecuentados temas.
Rolando Estévez, también poeta, se encargó de escoger los textos, tomando como base los libros Como ángel cierto (Unión, 1988), Casi invisible al atardecer (Matanzas, 1984), Yo, mi desconocida (Unión, 1998), Contemplaciones (Unión, 2004), Rosa de Jericó y otros poemas (Vigía, 2004), y algunas composiciones inéditas.
Según afirma Gaudencio Santana, editor de este volumen, se trata de versos “en los cuales conversa con nosotros un pájaro, una araña, un gato que recuerda el haber sido un dios”, signos elementales “que Digdora va llenando de contenido, como un deseo propio por trascender aparentes insignificancias y llegar a decirle a los seres humanos que a veces lo que menos llamativo nos resulta es esencia de la poesía”.
O, mejor, esencia de lo que es el hombre, pues la verdad es que en el fondo ella toma a la naturaleza, parte de la naturaleza para arribar al hombre, a su existencia en sentido general (a sus inquietudes, a los movimientos de su alma, de su vivir cotidiano).

Después de acompañar a Wiliam Jones



Después de acompañar a Wiliam Jones se titula el volumen de poesía que la Editorial Letras Cubanas le ha publicado a Israel Domínguez, joven escritor nacido en Villa Clara en 1973, y residente en la ciudad de Matanzas desde hace algunos años.
Cerca de 60 poemas recoge este libro que es sobre todo vida pura, sensación en vivo, pues explora a fondo las palpitaciones de la cotidianidad y percibe con exactitud sus contrapunteos, su diversidad y la vez su unidad (polos opuestos se atraen), reflejo directo de la propia dimensión del alma humana, asombrosa por lo compleja que es.
Como dice la física, la energía no desaparece así como si nada, sino que se transforma, y luego renace dándole fuerzas a nuevas formas. De este mismo modo Israel Domínguez retoma (y modela creadoramente a su manera) la aridez y la ironía con que en su momento trabajaron la materia poética los norteamericanos T.S.Eliot y Ezra Pound, santos de su devoción.
Los temas ‘novedosos’ ya se han agotado hace mucho tiempo. Todo lo que se ha hablado o escrito a lo largo de los siglos ha tenido un único punto de partida: el hombre y en torno a esa criaturita al parecer inacabable se han rellenado toneladas de papel. Después de acompañar a Wiliam Jones aporta en ese sentido lo único que en verdad puede aportar cualquier buen libro: una perspectiva diferente a la hora de reflexionar, de sentir los asuntos comunes de todos los tiempos: la vida, el amor, la muerte, la religión, las relaciones humanas, la sociedad...
Aunque ríspidas como algunos de los pensamientos a los que dan forma, las palabras de Israel Domínguez parten siempre de la sencillez, que no es tan fácil lograr como parece y necesita para materializarse habilidades, sabidurías notables.
Antes que Después de acompañar a Wiliam Jones, ya Israel Domínguez había publicado otros libros como Hojas de Cal (Editorial Abril, 2001), Collage mientras avanza mi carro de equipaje (Ediciones Vigía, 2002) y Sobre un fondo de arena (Colección Sur, 2004). Entre los premios que ha ganado están: Calendario 1999, José Jacinto Milanés y Dador.
Es, no hay dudas, un artista que va creciendo, verso a verso, humildemente, pero con una mirada siempre muy singular.

jueves, marzo 29, 2007

Poetas en Matanzas VI


En 1958, la Peña Literaria de Matanzas dio comienzo a una tradición que se ha extendido ya por varias generaciones de escritores de este territorio: la publicación de un antología en la que se recogen a creadores que vivan (hayan nacido o no aquí) y estén realizando su obra artística en este territorio.
Esta iniciativa se retomó sucesivamente en 1965, 1979, 1986, 1999 y ahora, justo a finales del pasado año, acaba de reactivarse con el volumen Poetas en Matanzas VI, publicado por Ediciones Matanzas.
Alfredo Zaldívar, Yanira Marimón y Leymen Pérez fueron los encargados de realizar esta nueva selección en la que se incluyeron a 48 autores, “de todas las tendencia, (...) generaciones, de las escuelas más disímiles y los credos estéticos más antagónicos”.
En el texto aparece una gran diversidad de firmas que va desde Carilda Oliver Labra, Digodora Alonso y Juan Luis Hernández Milián hasta Laura Ruíz, Zaldívaz, José Manuel Espino y Mae Roque, Israel Domínguez, Yanira, Leymen y Gaudencio Rodríguez Santana.
Según declara en el prólogo Alfredo Zaldívar, no es exactamente una antología con el sentido en que se le conoce hoy en día, sino que se trata más de una muestra de lo que se está haciendo en materia poética en cada rincón de la provincia de Matanzas.
Johann Enrique Trujillo realizó un muy atinado y vistoso diseño de este volumen, al cual le incorporó en interior las fotos de cada uno de los autores.

miércoles, enero 31, 2007

A cuatro municipios matanceros llegará la Feria del Libro

A cuatro municipios de la provincia de Matanzas llegará la XVI Feria Internacional del Libro del 19 al 25 de febrero, etapa durante la cual se comercializarán unos 800 mil volúmenes y se desarrollará además un amplio programa de actividades culturales colaterales.
Cárdenas, Colón, Matanzas y Jagüey Grande asumirán la organización de esta fiesta de las letras, que tiene en Argentina el país invitado de honor, y se dedica al poeta, narrador y ensayista César López, Premio Nacional de Literatura, y al historiador Eduardo Torres Cuevas, Premio Nacional de Ciencias Sociales.
En más de 40 puntos de venta ubicados en esos territorios se ofertarán unos 400 nuevos títulos de diversas temáticas y géneros, entre los cuales estarán los producidos por las editoriales locales Matanzas y Vigía.
Habrá un especial contacto entre los autores y el público en las cerca de 70 presentaciones de libros que se efectuarán, y también en los espacios literarios previstos, como es el caso del Café Mezclado.
Igualmente se realizarán exposiciones de diseño y fotos, conferencias y coloquios como el que girará en torno a la Revista Matanzas.

viernes, enero 26, 2007

Casa 2007 para Alberto Abréu Arcia

Con "Los juegos de la escritura o la (re) escritura de la Historia", el escritor matancero Alberto Abréu Arcia ganó el premio Casa de las Américas 2007, en ensayo de tema artístico-literario.
Narrador, crítico de arte y ensayista, Abréu Arcia (Cárdenas, 1961) ha publicado los libros “Virgilio Piñera: un hombre, una isla”, Premio UNEAC de Crítica 2001, y “El gran mundo” (cuentos, 1996).
La obra suya que acaba de triunfar en el Casa 2007 destaca por “la exhaustividad y originalidad de la investigación sobre la cultura cubana contemporánea, la ambición de su objeto y la relevancia de las cuestiones que analiza”, según afirma el acta de premiación.
El jurado de esa categoría lo integraron el mexicano Víctor Barrera Enderle, la argentina Claudia Gilman y el cubano Víctor Fowler, quienes además otorgaron menciones a Oscar Rivera-Rodas, de Bolivia, por “El cosmopolitismo en las letras hispanoamericanas”, y a Julieta Leo Almaguer, de México, por “Las sagradas letras de Paradiso. Un estudio sobre el hermetismo de José Lezama Lima”.
Por otra parte, en este prestigioso certamen internacional los argentinos Susana Silvestre y Rafael Spregelburd triunfaron en los géneros novela y teatro respectivamente, mientras la uruguaya Edda Fabbri se llevó el primer lugar de literatura testimonial, y Ana Maria Gonçalves el de literatura brasileña.

miércoles, noviembre 01, 2006

José Manuel Espino: Sueños de una noche de verano y otras historias

José Manuel Espino (Colón, 1966) no cree en la inspiración. Nunca se ha levantado a media madrugada por temor a que se le vaya una idea. Siempre duerme tranquilo y va al encuentro de la creación entre ocho y diez de la mañana, aunque no niega que a veces amanece con mejor disposición para lidiar con las palabras.
Si bien su modus operandis como escritor no es tan romántico como algunos desearan (lo que tal vez debe a la visión práctica del economista que fue), en verdad tiene una sensibilidad artística poderosa que lo ha llevado a escribir montones de libros (la mayoría de literatura infantil) ganadores de montones de premios nacionales y, sobre todo, preferidos por sus principales lectores: los niños.
Las fervorosas lecturas de Borges y Gastón Baquero lo han convencido de que, luego de tantos siglos, en escritura las combinaciones totalmente nuevas se agotaron y no queda otro remedio que fabular sobre lo ya hecho, reescribir: “La absoluta originalidad es una vacua pretensión”, dice. Así, parte de su propia obra, se basa en el juego, en el homenaje mismo a la cultura.
Lo otro es el fino ser humano que le late por dentro, y que públicamente suele esconder –incluso en esta misma entrevista, pues hubo preguntas de carácter más personal que rehuyó o respondió de forma vaga. Dijo, en algún momento, a modo de justificación, que prefiere se vaya a él “por los libros y no por la historia de quien los firma”.
LOS LIBROS ESCRIBEN SUS HISTORIAS
Mi primer libro fue Sueño de una noche de verano (décimas). Con ese volumen tengo una anécdota graciosa. Entonces las ediciones de provincia realizaban escasas tiradas de ejemplares, agotadas casi siempre en las mismas presentaciones. Una fría mañana habanera de 1989 visité la librería La Moderna Poesía y me pregunté cómo sería ver la obra de uno en esos estantes. Dicho y hecho, tomé un ejemplar y lo puse como al descuido. Iba de un lado a otro pendiente de si alguien caía en mi trampa. Apareció una muchacha que lo hojeó y leyó algunos versos. Lo colocó de nuevo en su puesto y siguió revisando, pero al rato volvió, lo tomó y llevó a la cajera. La pobre mujer no entendía nada. Se dirigió al almacén ‘para consultar’ y, sorprendentemente, le cobró tres pesos, un precio excesivo para aquel tiempo (ahí llegué a la conclusión de que la pobre mujer no era tan pobre). No me presenté, pero aquella lectora anónima y lejana se quedó muy dentro de mí.
En sentido general mis libros han generado historias (algunas de las cuales parecen imaginerías), que me hacen recordarlos con agrado, y hasta con una sonrisa. En Santi Spíritus un niño tuvo problemas en su casa porque de todas maneras quería teñirse el pelo para parecerse al personaje de “Pelirrojo”, un autorretrato mío, un poema infantil que a él le habían encomendado declamar. Me han dicho que en una página digital dedicada a la magia se menciona mi libro Magia Blanca, tal vez confundido con un manual de hechicería, qué sé yo. En El Libro de Nunca-Jamás pretendí volver sobre mis huellas, repasar mi lírica, y fue tan así que estuvo a punto de no ganar el Premio La Edad de Oro porque en el jurado se dudaba si se trataba de un plagio, alguien bajo el estigma de Espino. Por suerte llegaron a la conclusión que la persona sólo tenía ¡cierta influencia! de mi obra…
EL LLAMADO DE LA LITERATURA
Mis primeros contactos con la literatura se remontan a los tiempos en que no sabía leer pero aprendía de memoria los libros ilustrados que compraba mi madre. Podía engañar a cualquiera con mi facilidad ‘para leer’, según las ilustraciones de las páginas, aquellas historias de cuentos rusos con nieve, trineos y bosques.
Como lector dependí mucho del azar, devoraba con igual pasión La Edad de Oro, Los tres gordiflones, Rompetacones, La Biblia, Las mil y una noches o El rojo y el negro. De toda esa mezcla algo debió quedar, ¿verdad?
Empecé a escribir de un modo nada original, más bien cursi: al enamorarme por primera vez. Aunque quisiera desterrar aquellas redondillas iniciales de mi memoria, aún quedan unas cuántas, para mi vergüenza, rondándome en la cabeza. Yo, el ser más olvidadizo del mundo, incapaz de recordar tantas cosas que debieran quedarme para siempre, he llegado a la fijeza con cierto momento: la muchacha rompiendo los versos mal escritos en hojas arrancadas a una libreta. Pero así de complejo soy, hasta el punto de apostar que ello me hiciera perseverar en la escritura. Luego me ayudó mi madre, decidida a que su hijo encontrara su lugar en el mundo.
Ahora bien, antes de llegar con seriedad a la escritura anduve por otros caminos.
CAJERO PAGADOR DEL CENTRAL RENÉ FRAGA MORENO Y...
Mis comienzos tienen que ver con la economía, que estudié primero por necesidad y luego por placer. Pude ser un alumno mediocre, pero eso iba contra mis principios, y al final le aportó a mi creación literaria. Aún puedo ver el encanto de los números en mis libros, donde ciertas construcciones sugieren una arquitectura puramente aritmética.
Yo, que ejercí de cajero pagador en el central René Fraga Moreno y después como contador del Banco Popular de Ahorro, nunca me he sentido disminuido por esos azares –un poco más que recurrentes-. No pocos libros se deben a esa época. Necesaria sin dudas. Arduo aprendizaje que me alejó del espíritu a veces demasiado acomodado del trabajador de cultura.
¿Por qué el espíritu demasiado acomodado del trabajador de cultura? Quiero decir que ahí ya estás en el medio, en el ambiente, y por tanto en apariencias se tiene mayor facilidad para la creación, pero a veces pasarse todo el tiempo leyendo textos de otros, dando consejos literarios, hace que se resienta la creación. E inclusive que te digas mañana escribo…, mañana respondo esa entrevista… Se hace más fácil la palabra mañana, mientras de estar trabajando en algo ajeno, y por tanto más hostil –un central azucarero, es mi ejemplo- el hoy es irremplazable.
LA MIRADA DEL OTRO
Antes de que una obra se halle lista transcurre un período en el que se juzga y analiza minuciosamente desde varios puntos de vista, colocando el mío –por supuesto- en primer lugar.
En el caso de mis amigos influyen sobre todo en los momentos iniciales, cuando medito lo que haré. Padecen largas conversaciones en las que defiendo, doy minuciosos detalles sobre escritos que sólo están en mi cerebro.
Luego, cuando siento que de algún modo he logrado la seducción, o la inquietud con esos interminables diálogos, entonces puedo entregarme al acto de eclosión que es la escritura. Con los años aparecen esas personas en quienes puedes confiar, bajo el convencimiento que no van a intentar complacerte.
Otro instante clave se da en la relación con los editores. Vivo un aprendizaje continuo con ellos, he tenido la suerte de que mis libros hayan pasado por las manos de maestros de esa difícil profesión -siempre tan puesta en tela de juicio-.
En mi experiencia lo más importante es no ver en el editor a un intruso sino esa “otra mirada” que con mayor distanciamiento permite encausar las trampas que nos suele hacer la pasión. El mejor editor es el que propicia la discusión provechosa, donde cada uno defiende pródigamente sus valoraciones y al final sólo queda compartir la complicidad con el libro. Me agrada el editor que se me oponga, aquel que me haga superarme, siempre he creído con sinceridad que si desaparece la contraparte mueren infinitas posibilidades de dotar de nuevas dimensiones el texto.
En la literatura infantil, otra mirada que resulta determinante es la de los ilustradores. Esta relación resulta bastante complicada en mi caso, pues me considero ese tipo de escritor –irresistible supongo- que ve más allá de las letras.
Cuando escribo me asaltan las imágenes que deben acompañar al libro, creo conceptos, y hasta en los aspectos relacionados con el diseño “siento” que debo intervenir. Alguna que otra vez se me han facilitado las cosas y en muchas otras he contemplado los toros desde las barreras (la posición más difícil para mí). A lo mejor sea un error pero hasta el momento y sin faltar a la verdad me complace más el resultado cuando estoy dentro de la batalla. Sin embargo, la verdad llama a la puerta, no siempre se puede lograr esa relación y a veces hasta se generan conflictos. Por tanto me he prometido interesarme más por la escritura y dar mayor libertad a quienes ilustran: vamos a ver cuánto dura tal decisión.
Por último, la opinión definitoria es la de los propios lectores. Creo que es el más sagrado de los criterios a seguir. Pienso incluso que el escritor de literatura infantil debe, parafraseando a Saint Exúpery en su concepto del amor, “escribir con los ojos puestos a donde miran
los niños”.
¿HACIA DÓNDE MIRAN LOS NIÑOS?
La literatura infantil cubana ha puesto sus ojos en temas contemporáneos, casi subversivos para el gusto de los mayores de edad, pero vitales para los niños, necesitados de oír hablar sobre esas cosas. La infancia de hoy es transgresora. Tiene una capacidad de movimiento que nos hace bien difícil ‘estar sobre la pista’ de lo que piensa.
No todo lo que trata esos temas es bueno. Hay en algunos casos mucho de moda o, peor, de oportunismo, de comercialismo basado en ciertas fórmulas tremebundo marketing, donde predomina la sumatoria de calamidades, de traumas, como combinación facilista para alcanzar un cuestionable y a la larga vano éxito.
No obstante, creo que en la mayoría de las ocasiones los validados han sido los libros auténticos. Pienso además que no debiera privilegiarse la “valentía” en los planteamientos de aquel o más cual título sin la aceptación de que igualmente necesaria es la literatura de la imaginería, aquella
que recrea otros mundos. (¿Abogamos ciertamente por la diversidad?) Y también me parece que debiéramos detenernos más en el acto escritural en sí mismo, los presupuestos a los que se acude y la manera en que se resuelven.
UN ESCRIBA EXPERIMENTADOR
Sí, la experimentación es parte de mi obra, sobre todo de la poesía, caracterizada por ciertos rasgos ‘juguetones’: acudir a ciertas estrofas raramente usadas antes, como el ovillejo; la frecuente aparición de textos visuales; el uso de prosas que buscan el extrañamiento del lector, donde presiento se derriban más las fronteras aceptadas entre
los géneros y también se logra un mayor acercamiento a la poesía que se escribe en la actualidad –sin distinguir edades-. Y por último el concepto del libro cerrado en sí mismo, con abiertas provocaciones como laberinto, siempre marcados por la intertextualidad.
Tal vez esas ansias de búsqueda, de renovación y rejuegos, sean las responsables de mi incursión en varios géneros literarios: poesía para adultos e infantil, teatro y novela. La poesía la he frecuentado más, pero el teatro es el que más fácil me sale, me fascina el poder de la imagen y tejer los entramados de acciones. Mi primera pieza teatral fue Chico, un homenaje al cine mudo, y acabo de terminar una segunda, Verde que te quiero verde (para niños), en la que rindo tributo a Federico García Lorca. Procuré que fuera divertida y no recurriera mucho a la poesía: cada género cuenta con sus códigos.
Como novela tengo “Papá. Com”, un libro infantil. Lo recomendó para publicación el Jurado del Premio Casa de las Américas 2005, acudí a los códigos del correo electrónico y la frialdad de la comunicación. Se dice tanto con los silencios que hasta llega a lastimar. La visualidad, como siempre en mi obra, es fundamental, aquí procuro imitar la pantalla en el momento de enviarse los mensajes.
ESCRITOR REQUETEPREMIADO
Hay que ver los concursos como trofeos de caza. Desde la provincia es la mejor manera de publicar y jerarquizarse. No son pocas las piezas que puedo mostrar y de las que me siento orgulloso. Como aquel temprano David en 1989, entonces uno de los concursos más preciados, y determinante para que viera la posibilidad de escribir como algo más que un divertimento.
Pero, siguiendo la historia de la caza, existe el instinto, el olfato, la fortuna y por supuesto el peligro. A mí me va bien en sentido general –que no siempre tan bien como aseguran los maledicientes-. A estas alturas, con 4 Premios la Edad de Oro, y tres recibidos de manera consecutiva, sería absurdo sentir pudor y decir que soy reticente a los concursos, pero con igual claridad aseguro que no me han hecho mejor ni peor escritor. Sólo me han compulsado a dar por cerrado algún que otro libro, y aligerado el camino a la publicación, lo que de por sí es bastante. (Sin contar que el diálogo con el editor a partir de un premio suele ser mucho más cómodo).
UNO MÁS EN LA PROVINCIA
A pesar de los premios me considero uno más de los que han hecho literatura infantil desde aquí, especialmente desde Colón, mi ciudad natal, que aparece hasta de forma inconsciente en casi todos mis libros.
Matanzas ha tenido su hechizamiento particular con la literatura para niños, como lo demuestran el solo nombre de Dora Alonso, o la aparición de un Aramís Quintero o de una Damaris Calderón. Acercamientos tan distintos a la literatura para niños y todos igualmente seductores.

Reconocen aportes culturales de Alfredo Zaldívar


Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura, agradeció los aportes que el poeta y editor Alfredo Zaldívar ha hecho (y hace) a favor de la cultura en Matanzas y, todavía más, en Cuba entera.
“De todo corazón”, la poetisa le dedicó su última tertulia en el Museo Palacio de Junco, donde otros destacados creadores invitados (Laura Ruíz, Víctor Fowler y Carmen Berenguer Hernández) compartieron sus valoraciones sobre el desenvolvimiento intelectual de Zaldívar, que llegó este 2006 a sus cincuenta años de existencia.
Cuando se le menciona, de inmediato viene a la mente Ediciones Vigía. En abril de 1985 fundó ese proyecto editorial del que libros, pergaminos, plegables, pergaminos y revistas empezaron a nacer a creatividad pura, empleando un viejo mimeógrafo y el papel craft, el papel ‘despreciado’ con el que entonces se envolvía en las bodegas.
Vigía ayudó a despabilar la vida cultural cubana; además de escritores de relevancia nacional, a su alrededor se movilizaron músicos, creadores de la plástica y de otras manifestaciones artísticas.
Pero Zaldívar no se agota ahí. Ha publicado varios libros de poemas, realizó una investigación en torno a ese personaje popular tan significativo que es Seboruco, y en la actualidad labora como editor de la Revista Matanzas.

Matanzas y el hechizo de la literatura para niños

La creación para niños ha sido en mucho tiempo una de las zonas más destacables en el panorama literario de la provincia de Matanzas, donde tiernos y profundos escritores han hecho volar la imaginación de los niños de diferentes generaciones.
La trascendencia mayor la ha tenido Dora Alonso, cuya extensa obra poética, narrativa y teatral es lectura usual en los planes escolares cubanos y seguramente resultó un elemento de peso para otorgarle el Premio Nacional de Literatura.
Por cierto, Dora Alonso fue “la madre” de un personaje singular y queridísimo: el títere Pelusín del Monte, ya con 50 años cumplidos, y sin embargo tan pequeño como siempre, tan travieso.
Con similar poder imaginativo, con la misma sencilla y poética escritura, otros escritores matanceros han seguido sus pasos exitosos: Aramís Quintero, Damaris Calderón, José Manuel Espino, Teresita Burgos, Teresa Cárdenas, Isolina Bellas, Marta T. Tarifa, y, en tiempo más recientes Yanira Marimón, Julio Blanco, Anely Fundora, Cecilia Soto, María J. Acosta, Armando Marcos, Mirka Reyes... (Incluso, creadores como la reconocida poeta Laura Ruíz se han decidido a internarse por primera vez en este género literario hechizante.)
Con tanta tradición que tiene la provincia en la literatura para niños, no extraña entonces que su principal publicación cultural, la Revista Matanzas, le abriera por completo sus páginas en el último número, correspondiente al segundo trimestre de este año.
En su primera sección, Flor y memoria, incluye un dossier dedicado a Dora Alonso, o, mejor, a su pícaro Pelusín del Monte, “aclamado por la gran mayoría de los titiriteros y estudiosos cubanos del teatro para niños, como nuestro Títere Nacional”.
El poeta y dramaturgo Norge Espinosa, en una especie de crónica, se resiste a creer que hoy se estén celebrando “los primeros cincuenta años de este guajirito terco y encantador, travieso y mentiroso, soñador y pícaro”, “auténtico rey de nuestros retablos”, que “en lugar de corona tiene un sombrero de yarey, y su corte está conformada por sus parientes y amigos”, “más contentos con el murmullo de un río cercano o el trinar de los sinsontes que con los augustos violines de una rancia corte europea”.
En el resto de las secciones de esta revista cuatrimestral, van apareciendo creaciones de todos los demás escritores para niños que se han mencionado hasta ahora.
Mientras, la investigadora Mireya Cabrera Galán da interesantes noticias del primer periódico cubano para niños, El Periquito, que nació en Matanzas en 1868, dos décadas antes de que Martí concibiera La Edad de Oro.
“Travieso y feliz, como el pajarillo que le prestara su nombre y como debe ser el alma de todo niño”, su salida se debía al esfuerzo de Idelfonso Estrada y Zenea (1826-1911), destacado periodista, pedagogo, historiógrafo, orador e impresor.
“Según las costumbres y preceptos del siglo XIX, además de los espacios dedicados a reflejar elementos de Historia, geografía, Gramática, Zoología, Matemática, Física y otros, el semanario abordaba nociones de Religión y Cívica y, consecuente con su propósito de instruir a través del divertimento, incluía juegos infantiles didáctico”, afirma Cabrera Galán.
Hasta el momento nada más se ha hablado de los creadores, o de hechos relacionados con la provincia que le da nombre a la Revista Matanzas, pero la verdad es que bien lejos de cualquier chovinismo o provincianismo se halla lo que se traen entre manos Alfredo Zaldívar, el editor, y el resto de los colaboradores.
La Revista Matanzas, al menos en su última etapa comenzada hace tres años, se ha caracterizado por dar cobija en sus espacios a las voces más diversas, tanto por razones geográficas como por sus matices y honduras.
Nadie puede vivir de espaldas al mundo entero, todo se halla conectado de una manera u otra en estos tiempos del constantemente mencionado proceso globalizador universal, todo se mezcla, refleja o refracta a cada minuto.
La polifonía de voces comienza en esta ocasión con una amplia muestra de la española Gloria Fuertes (1917-1998): 11 poemas, divertidos e ingeniosos algunos, reflexivos, aleccionantes otros, pero todos excelentemente escritos.
A Gloria Fuertes se le suman creaciones en verso y prosa enviadas desde varias provincias cubanas, y representativas de parte de lo mejor que se hace en cada rincón de la Isla, y de las más diversas tendencias artísticas.
Así aparecen Nersys Felipe, Enid Vian, Enrique Pérez Díaz, Arístides Vega Chapú, Mirta González, Rubén Rodríguez,
Yolanda Rodríguez, Magalis Sánchez, Mariela Landa...
Hay, además, un grupo de miradas diversas profundizando en diversos aspectos de la creación artística para niños. Omar Felipe Mauri, por ejemplo, reflexiona sobre la incursión de Onelio Jorge Cardoso en ese género, mientras Norge Espinosa realiza un estudio sobre el desarrollo del títere en Cuba.
Matanzas también facilitó espacio en esta oportunidad para celebrar el aniversario 170 de la fundación de la ciudad de Colón, donde por cierto se efectuó recientemente la presentación oficial de este nuevo número de la revista.
En ese sentido, en la sección Anales el historiador Eduardo Cruz Marrero recorrió el desarrollo de la arquitectura y el urbanismo en Colón, fundada el 8 de agosto de 1836, y donde en la actualidad se observa “un profuso eclecticismo, aunque del siglo decimonónico se aprecia el neoclásico en edificios como la Iglesia Católica (...), la Casa de Gobierno, la ferretería La América”.
Por último, y no menos importante, debe resaltarse el buen “empaque”
con que se ve la Revista Matanzas, que han ganado elogios a partir del empleo efectivo de los recursos brindados por el Sistema de Impresión Digital Risograf.
Nuevamente el joven diseñador Johann E. Trujillo ha vuelto a lucirse, ahora combinando fotografías de niños, dibujos de Zenén Calero y pinturas de Julio César Junco.